CAPÍTULO 27: NO ME CUELGUES
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO
En el salón de la mansión, Berenice interrumpe la conversación telefónica entre Raquel y su primo Daniel. La modelo corta la llamada y se levanta del sofá.
Berenice: Hola Raquel, no te esperaba hoy. ¿Cómo estás? Me dijo mi tía Octavia que te marchas a París mañana.
Raquel: Buenas tardes Bere, sí así es, vine para despedirme. (Sonríe falsa) ¿Qué tal amiguis? (Se acerca y la besa en las mejillas) Muack, muack… (Con la mano levantada y el bolso colgando en el codo como las millonarias y muy maquillada)
Berenice: ¿En serio te vas a Europa? No sabía nada. ¿Y eso?
Raquel: Sí, es que me llamaron de una agencia para la que trabajé en Londres y me ofrecieron un contrato de un año para irme a París esta vez, estoy como loca de contenta.
Berenice: Pues qué bueno, me alegro mucho por ti. Al fin y al cabo es tu pasión el mundo de la moda.
Raquel: Ay amigui, llevo meses aquí recluida en la hacienda y en este aburrido pueblo… no tengo vida, ya me venía bien un cambio de aires. Así que en cuanto me llamaron, acepté sin dudarlo. París me fascina, tienes que ir.
Berenice: Disculpa que te pregunte una cosa… me pareció que estabas hablando por teléfono con Daniel… ¿Verdad? No es por ser metiche es que me gustaría hablar con él.
Raquel: ¿Hablar con Daniel, sobre qué? Ay Bere, no me digas que ahora que rompiste con Juan quieres volver con mi primo… (Extrañada)
Berenice: No, por supuesto que no. Es un asunto sobre las lindes entre ambas haciendas, nada más.
Raquel: Ahm… bueno mijita pues si quieres llámale por teléfono o vete a La Mirandesa, hoy estará todo el día en la finca.
Berenice: Hablaré por teléfono con él entonces, no quiero verle la verdad. Además no me encuentro muy bien hoy para andar saliendo.
Raquel: Ay amiguis es que no me extraña con esa barrigotota… no es para menos. (Burlándose sin que Berenice se dé cuenta) Ya tienes que estar deseando dar a luz.
Berenice: Sí, ya quiero ver la carita de mi hija, es una niña. (Sonríe y se acaricia el vientre)
Raquel: ¡Que lindo! Segurito que va a salir igual de guapa que el papá. (Echando más “sal a la herida”)
Berenice: Bueno… pues te deseo lo mejor en Francia, que te vaya muy bien por allá, Raquel. (Se despiden con un beso en la mejilla)
Raquel: Igualmente Bere, ven a visitarme cuando quieras, guapa. Nos vemos, ¡Au revoir amigui! (Se marcha bamboleando las caderas en minifalda)
AUSTIN, TEXAS
RESTAURANTE “CAFÉ DI ROMA”
Junto a la mesa donde está sentada Adriana, Juan espera por la orden de la nueva cliente del local, pero Adriana permanece en silencio mirándole a los ojos, sin decir nada, como en las nubes.
Juan: Disculpe, señorita… “I’m sorry, you don’t speak Spanish, that’s right?”
Adriana: !Ay lo siento, lo siento! Sí, si por supuesto que hablo español es que… (Avergonzada, rehuyendo la mirada)
Juan: No se preocupe señorita, la pillé distraída. ¿Verdad? (Sonríe amablemente). ¿Qué desea tomar? ¿Va a almorzar? (Sonríe)
Adriana: Sí, sí… precisamente a eso vine, lo siento, de verdad que pena contigo. (Avergonzada y roja) Quería el menú del día, si puede ser. (Sonríe)
Juan: Perfecto… ¿Algo para tomar?
Adriana: Una coca-cola light, por favor.
Juan: Enseguida se lo traigo, en unos minutos estoy de regreso. (Voltea para irse)
Adriana: ¡Espera!
Juan: (Volteando) ¿Sí? ¿Si le ofrece algo más señorita?
Adriana: No… nada… olvídalo. (Avergonzada)
Juan: No, dígame, sin problema. ¿Desea alguna cosa más?
Adriana: No, nada más, no te preocupes… (Pensando: Ay Diosito que me pasó con este chico, por favor… Adriana, reacciona, reacciona que pareces una quinceañera.)
Juan: OK, permiso… (Ella le sigue con la mirada mientras Juan va a la barra del bar)
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO
En el salón de la hacienda, Berenice habla por teléfono con Daniel, quién está en los campos de su hacienda revisando los viñedos en compañía de varios peones. Estamos en el mes de junio aproximadamente. Daniel habla por su teléfono móvil.
Daniel: Bueno Berenice, está bien, veré que puedo hacer.
Berenice: Siento tener que molestarte para esto pero… es urgente que arregles esas cercas cuanto antes. Ayer se saltaron dos de tus caballos y…
Daniel: Tranquila, en un par de días estará todo solucionado. No te preocupes. Por cierto a todo esto, tenía ganas de hablar contigo.
Berenice: Ay, lo siento ahora no tengo tiempo Daniel, estoy muy ocupada…
Daniel: Por favor, un minuto nada más. Escúchame.
Berenice: Tú dirás… (Resignada)
Daniel: Me gustaría volver a verte, no sé… ¿Qué te parece si quedamos un día a comer en el pueblo? En plan amigos, ya sabes, para hablar y…
Berenice: Tú y yo no tenemos nada de que hablar, creo que en su día fui más que clara contigo, Daniel.
Daniel: No seas así, mi vida…
Berenice: No me digas así. (Molesta)
Daniel: Está bien, lo siento. Sólo trataba de ser amable, que ya no seamos pareja no quiere decir que no podamos ser amigos. ¿Acaso no eres amiga de Juan? (Conteniendo la risa)
Berenice: No me lo menciones, por favor te lo pido. Juan ya no forma parte de mi vida así que te agradecería que…
Daniel: Yo todavía te quiero Berenice, te amo y no he podido olvidarte. Sé que ahora estás dolida por lo que te hizo Juan, Raquel me lo contó.
Berenice: Daniel, no empieces otra vez con lo mismo… te he dicho que no y es que no. No voy a volver contigo, ni voy a cenar contigo, ni voy a salir contigo ni voy a ser tu amiga. ¿Entendiste?
Daniel: ¿Pero por qué? ¿Tanto rencor me tienes todavía? No lo comprendo.
Berenice: ¿Y todavía lo preguntas? Me pegaste, Daniel, me pegaste. Cuando ni siquiera había nada entre Juan y yo en aquel tiempo te atreviste a insultarme y a golpearme, a mi eso no se me ha olvidado.
Daniel: Pero yo estaba celoso de Juan, y además tenía mis razones. Al final te quedaste con el, me abandonaste por ese naco.
Berenice: Mira Daniel, no quiero discutir sobre esto, tengo que dejarte. Mi tía Octavia me está llamando.
Daniel: Espera, Berenice, no te vayas, escúchame. Sólo te estoy pidiendo que me perdones. Sé que fui un inmaduro y un imbécil contigo pero estoy arrepentido, te lo juro. (Sonríe falso) Y yo lo único que quiero es que al menos me puedas ver como un amigo, nada más.
Berenice: Claro y después de darte la mano, querrás el brazo… No soy tan tonta como te crees. ¿Eh? Te he dicho que no y punto.
Daniel: Pero Berenice…
Berenice: Adiós Daniel (Colgando el teléfono)
Daniel: Maldita sea, ¡pero será estúpida! Pues no me voy a rendir por tan pronto, Berenice, esa hacienda tiene que ser mía, tengo que unir ambas fincas y si no es por las buenas, será por las malas. Ya vas a ver.
AUSTIN, TEXAS
RESTAURANTE “CAFÉ DI ROMA”
Juan le sirve el segundo plato a Adriana, pollo asado con ensalada. La ejecutiva sonríe amable y él responde a la sonrisa.
Adriana: Muchas gracias, joven.
Juan: De nada… Si necesita cualquier cosa, no tiene más que llamarme. (Volteando)
Adriana: Sí, espera por favor… (Avergonzada)
Juan: No me diga más señorita, un salero… ahora mismo se lo traigo.
Adriana: No (Sonríe tímida) No, no es eso es que… ¿Te puedo hacer una pregunta?
Juan: Sí, claro. (Cortado) Usted dirá.
Adriana: Es que hace tiempo que no venía a este restaurante y como veo que eres nuevo y latino pues me extrañó, normalmente no suelen contratar extranjeros aquí. Los gringos son un poco… bueno tú sabes.
Juan: Mi cuñado es el dueño, hace seis meses que me vine de México y gracias a él encontré este empleo. La verdad es que estoy muy contento acá.
Adriana: ¿En serio? ¿Tú eres cuñado de Michael? ¿Eres el hermano de Fanny? ¿Juan?
Juan: Sí (Extrañado) ¿Conoce a mi hermana?
Adriana: Pues claro, tu hermana me ha hablado mucho de ti. Fanny y yo somos amigas desde hace años cuando ella se vino a vivir a Austin. Qué casualidad. (Sonríe)
Juan: No sabía nada, Fanny nunca me habló de usted…
Adriana: Hace siglos que no la veo, estuve unos meses en Miami por trabajo. Me llamo Adriana, puedes tutearme si quieres. (Sonríe dulce)
Juan: No puedo, estoy trabajando y Michael es muy exigente con esas cosas del trato al cliente…
Adriana: Bueno pero si eres su cuñado, contigo sabrá hacer una excepción, seguro.
Juan: Michael es muy serio pero es buen tipo, muy gringo… un poco seco pero es buena onda.
Adriana: Jajaja, son muy cuadriculados verdad, yo llevo diez años aquí y todavía me siento extranjera. Ay cuanto extraño las enchiladas y un buen pozole…
Juan: ¿Eres mexicana?
Adriana: Sí, de Monterrey, pero mis padres se mudaron a Austin cuando yo era una adolescente y bueno… aquí fui a la universidad, aquí encontré trabajo, aquí tengo mis amigos… Ya no creo que regrese a México. Mi padre es cónsul acá en Austin.
Juan: Comprendo, yo soy de Sonora, pero tampoco creo que vuelva por allá.
Adriana: ¿Y eso? ¿Por qué no? (Sorprendida)
Juan: Bueno… es una larga historia, rompí con mi novia hace seis meses y decidí venirme acá con mi familia.
Adriana: Lo siento… (Apenada)
Juan: Berenice, así se llama, piensa que la engañé con otra y me echó de su vida para siempre. Pero te prometo que no fue así, aunque ella no me cree. Jamás la engañé con nadie, yo no soy así, yo la amaba… La amo… (Triste)
Adriana: ¿En serio? Jumm… Cuando tu novia no te cree… algo de verdad habrá en ello. Si es que los hombres son todos iguales, infieles por naturaleza.
Juan: Oye, a mí no me metas en el mismo saco que a los demás. ¿Eh? (Molesto)
Adriana: No te enfades, por favor. Perdón, estaba bromeando. (Avergonzada)
Juan: No pasa nada… Lo peor es que mi novia está embarazada y no me deja conocer a mi hijo. Todavía no sé que voy a hacer. (Triste)
Adriana: Que mal… ¿Qué te pasa Juan? ¿Estás bien? (Preocupada)
Juan: Sí, no es nada. Tengo que seguir a lo mío, tengo chamba, lo siento.
Adriana: Ay perdóname, yo aquí habla que te habla cuando tú tienes que trabajar, lo siento, lo siento… que irresponsable. (Avergonzada) No me gusta ser metida en la vida de los demás, sólo que… que pena contigo, por favor… (Bajando la mirada)
Juan: No se preocupe, perdón, no TE preocupes. (Sonríe)
Adriana: No estés mal, Juan, verás como las cosas con tu novia se arreglan, seguro que si. (Sonríe)
Juan: Ojala tengas razón, Adriana.
La joven sonríe dulce, él responde a la sonrisa pero más tímidamente y con tristeza en su mirada. Juan se da la vuelta para seguir a su trabajo. Mientras, sentada a su mesa, Adriana le mira preocupada y triste por él.
Adriana: Pobre… se le ve tan buena onda… tan sencillo, tan… guapo… ¡Ay Adriana! ¡Reacciona! (Sin quitarle ojo desde lejos) No puedes fijarte en él, y si vuelve con la novia… ¿Qué? Además va a tener un hijo, por Dios… ¿En qué estás pensando? No, sácatelo de la cabeza, sácatelo. (Mirándole)
En ese momento Juan atiende a una familia, matrimonio y dos niños pequeños, sentados en una mesa unos metros más allá de la de Adriana. La ejecutiva observa con detalle a Juan justo en el momento en que él le toca la cabeza a uno de los niños, revolviéndole el cabello.
Adriana: Ay… pero míralo qué tierno… (Suspirando, retira la mirada) ¡Ay no! ¡No Adriana! Ese hombre no es para ti. No puedes ilusionarte con él. No, cancelado y trasmutado. (Sigue almorzando)
DÍAS DESPUES…
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO
En la cocina, Berenice se toma un vaso de leche fresca mientras platica con su amiga Jéssica que se está comiendo un sándwich de jamón y queso. La joven profesora de inglés habla con la boca llena.
Jéssica: “Poff yo no ze, Bere, ¿Y dizez que Raquel ze fue pada Padís?”
Berenice: No hables con la boca llena, jajaja.
Jéssica: Ay, que fina la niña… perdón su Alteza… (Burlándose)
Berenice: Jajajajaja.
Jéssica: A partir de ahora voy a ser más educada y refinada que la Kate Middleton. Super guay, o sea. ¿Tú sabes? (Con pose de princesa)
Berenice: Estás cada día más loca, anda déjate de “O sea”, que pareces Enrique Iglesias.
Jéssica: Bueno, cambiando de tema. ¿Sabes algo de Lorena y Álvaro?
Berenice: Álvaro sigue en el D.F. con su novia, Nuria. Hablé con el hace un par de días, acaban de ser padres. Nuria dio a luz el lunes. Un niño, le van a poner de nombre Jorge.
Jéssica: ¿En serio? Ay pues qué bien, me alegro mucho.
Berenice: Y Lorena encontró trabajo en Cancún, está de recepcionista en un hotel junto a la playa. Hasta novio se echó y todo.
Jéssica: ¿Sí? (Bebiendo un jugo)
Berenice: Un tal Eduardo, trabaja en el hotel también. Está muy contenta, la verdad. (Sonríe)
Jéssica: Bueno, eso está bien. Lorena cambió mucho desde su intento de suicidio, me alegro por ella.
Berenice: Yo también.
En ese momento las interrumpe doña Octavia.
Octavia: Berenice, hija, te llaman por teléfono.
Berenice: ¿Sí? ¿Quién es?
Octavia: No me dijo, sólo que era muy importante.
Berenice: Voy a ver, ahora vuelvo, Jéssica, y mastica, mastica que te vas ahogar, pareces un pato, sólo engulles. (Burlándose)
Jéssica: ¡Calla y “code a ved quien ed”! (Con la boca llena)
Berenice: Jajajaja. Me rindo contigo.
AUSTIN, TEXAS
RESTAURANTE “CAFÉ DI ROMA”
En su lugar de trabajo, Juan trata de hablar por su teléfono celular con Berenice, quién está en su hacienda de México, en el salón de la mansión.
Juan: No me cuelgues, déjame hablar. Siempre me cuelgas el teléfono, tampoco respondes a mis correos, ya estoy harto. Ayer hablé por teléfono con Jéssica y me dijo que lo mejor es que me olvidara de ti.
Berenice: Pues debiste hacerle caso, porque eso es lo que quiero, que me olvides.
Juan: En cuanto nazca mi hijo voy a reclamar mis derechos como padre, te guste o no te guste.
Berenice: Haz lo que te de la gana. Ya veremos al final quien tiene la última palabra. Además para tu información, he vuelto con Daniel. (Miente para vengarse de su “engaño”)
Juan: ¿Qué? ¿Cómo así que volviste con ese patán? (Alucinando)
Berenice: Así es, así que te agradecería que no me molestaras más. Hasta siempre Juan. (Rompiendo a llorar)
En ese instante, la joven le cuelga el teléfono. En Austin, a Juan se le saltan las lágrimas. Justo al mismo tiempo en que Adriana aparece tras su espalda, preocupada.
Adriana: ¿Qué ocurre Juan? ¿Por qué esa cara? ¿Malas noticias? (Preocupada y triste, mirándole a los ojos)
Juan: Berenice ha vuelto con su ex, Adriana. (Con los ojos vidriosos) No quiere escucharme, no quiere saber nada de mí, ni siquiera me deja conocer a mi hijo cuando nazca. Berenice se ha olvidado de mi, ya no me ama. Mi novia ya no me ama. (Una lágrima surca su mejilla izquierda)
Adriana: Juan por favor… (Se le saltan las lágrimas a ella)
Juan: Berenice ya no me quiere, me odia… jamás pensé que fuera a hacerme esto. Yo la quiero, nunca la engañé pero sigue sin creerme. Me cuelga el teléfono, no responde mis mensajes, es como si me hubiera muerto para ella. (Sus ojos se llenan de lágrimas)
Adriana: No digas eso, seguro habrá alguna solución, Juan. Insiste y verás como algo vas a lograr, las chicas somos muy rencorosas y más en asuntos de amor. No estés mal, ¿Sí? (Triste)
En ese momento Juan no puede aguantar más y se derrumba a llorar, Adriana le abraza inconscientemente y llora con él. La joven siente el dolor de Juan dentro de su ser y es que la joven está enamorándose de Juan. Escuchamos música, Juan llora abrazado a quien se está convirtiendo en su mejor amiga en Estados Unidos pero él no sabe que para Adriana, Juan es algo más que eso.
Jenny Rivera – El
El es aquel con quien tanto soñaba
El es el viento bajo mis alas
No hay nada más que me haga falta
Más que sus besos y su mirada…
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
Echada en la cama, en su dormitorio, Berenice llora desconsolada boca arriba mirando el techo. La morena no puede contener el llanto, sus castaños ojos se enrojecen y las lágrimas bañan su rostro.
Berenice: Te amo, te amo Juan, te echo tanto de menos... (Llorando)
Justo a la vez tocan a la puerta, es su tía Octavia.
Berenice: Un momento por favor… (Limpiándose las lágrimas con las manos como puede)
Octavia: Hija, cariño… (Preocupada) No llores… a mi no puedes engañarme, sé que estás mal por lo de Juan. (Sentándose en la cama a su lado)
Berenice: Ay tía, discutí con Juan otra vez… no puedo más, no me deja en paz.
Octavia: Es el padre de tu hijo, Juan todavía te ama por eso te busca, lleva meses llamándote, escribiéndote y siempre le cuelgas, no le contestas sus cartas.
Berenice: Emails, tía.
Octavia: Bueno da igual, eso de la tecnología moderna. Berenice, mi vida, deberías hacer las paces con él.
Berenice: No puedo, tía, no puedo.
Octavia: ¡Si puedes! Lo que pasa es que no quieres. Eres tan terca como tu abuela Abigail, mi hermana era tan necia como tú, igualita. Por eso estuvimos años sin hablar hasta que al final tu abuelo Esteban medió entre las dos.
Berenice: Juan se burló de mÍ y ahora quiere ejercer de padre ejemplar, por favor… es un cínico, un descarado.
Octavia: El bebé no tiene la culpa, no seas así. Ya Jéssica me dijo que discutió contigo una vez a cuenta de esto.
Berenice: No insistas, Juan está muerto para mi. No quiero verle nunca más en mi vida.
Octavia: Está bien, no te voy a seguir hablando de él pero una última cosa te digo y esto piénsalo bien. Yo sólo me enamoré una vez en mi vida, ¿Recuerdas la historia que te conté en España sobre Diego?
Berenice: Sí, claro.
Octavia: Después me fui para España y allá me casé con tu tío que en paz descanse pero nunca pude olvidar a Diego, nunca. Yo quise a tu tío mucho si pero no como a Diego. Años después él se casó con otra mujer acá en el pueblo.
Berenice: ¿Qué tratas de decirme tía?
Octavia: Nunca olvidarás a Juan por mucho que lo intentes, y menos si vas a tener un hijo de él. Además Juan puede conocer a alguien en Estados Unidos y rehacer su vida si te empeñas en alejarlo de ti. ¿Qué crees que te va a esperar toda la vida?
Berenice: No me digas eso… ni siquiera se me había pasado por la mente.
Octavia: Juan es guapo, es noble, seguro cualquier chica le va a echar los perros, mija. ¿Quieres eso? A ver si te crees que la vida se termina cuando una relación se rompe, no Berenice, Juan seguirá adelante, lo quieras tú o no. ¿O que quieres? ¿Qué se quede sólo toda la vida? Si tú quieres eso para ti, perfecto, es tu vida, pero no pretendas que los demás hagan igual.
Berenice: Me muero de celos sólo con pensar que otra le toque, le bese, le… (Molesta) Arrggg, no…
Octavia: ¿Y entonces? Si le quieres deberías llegar a un acuerdo con él, al menos por lo de tu bebé.
Berenice: Sí tía, yo le amo pero no puedo volver con él. Me engañó con otra.
Octavia: No estoy diciéndote eso, hablo de sus derechos de padre. Pero aunque ejerza como tal, el seguirá adelante sin ti. Puede casarse, tener otros hijos… una vida.
Berenice: No puedo olvidar eso y hala, ahora de padre abnegado, no podría ni verle a la cara.
Octavia: Está bien, tú ganas. Pero si Juan decide rehacer su vida con el tiempo, acuérdate de esta conversación. Voy a acostarme, mi vida, estoy muy cansada. Hasta mañana. (Se va)
Berenice: Hasta mañana, tía, que descanses.
La morena se queda sola, sentada en su cama pensando en Juan y en las palabras de su tía. Berenice abre un cajón de la mesilla y toma una foto de Juan y ella juntos, la chica rompe a llorar acariciando el rostro de Juan en la imagen.
AUSTIN, TEXAS
Es noche cerrada, Juan ha salido de su trabajo y se dirige a casa. El chico espera en la parada del bus urbano para ir al barrio donde vive con su familia. Apenas hay nadie por la calle pues Juan termina su jornada a las 12 de la noche. Sentado en un banco, Juan le envía un mensaje a su primo Rodrigo preguntándole por Berenice. En ese momento tres matones se le acercan, vestidos de negro y cazadoras de cuero. Uno de ellos lleva una cadena y el otro un bate de beisbol.
Hombre1: Hola brother… ¿Tienes fuego?
Juan: No, no tengo, lo siento, no fumo. (Mirándoles con recelo)
Hombre2: Que pena… nosotros venimos a darte algo…
Juan: Eh, eh, ¿Qué pasa? (Se levanta del banco)
Hombre3: ¡Agárrenlo!
El chico intenta escapar pero no puede, dos de los matones le sujetan y el otro le pega con el bate en el estómago. Juan cae al suelo quejándose de dolor.
Hombre1: Esto es un regalito de parte de tu exnovia. (Miente)
Los tres matones se ensañan con Juan a golpes y patadas mientras el chico está en el suelo. Los misteriosos agresores pagados por Daniel le pegan una paliza. En ese momento un elegante coche negro aparece por la calle, los matones emprenden la fuga a toda prisa. El bonito BMW azul marino se detiene junto a la acera, del coche baja una mujer. Vemos sus zapatos, sus piernas, una falda por la rodilla. En primer plano se puede divisar el rostro de Adriana. La joven corre hacia Juan gritando su nombre.
Adriana: ¡Juan! ¡Juan! (Se le acerca, agachada al suelo junto a él pero Juan no responde) ¡Ay Dios mío! ¡Socorro! ¡Ayuda por favor! ¡Ayuda! (Chillando) ¡Juan, háblame por favor! (Llorando)
Escuchamos música. Adriana le toma de la cabeza, llorando, la chica pide ayuda por su teléfono móvil.
Jenny Rivera – El
El es aquel con quien tanto soñaba
Es esa luz que siempre me acompaña
No hay nada más que me haga falta
Más que sus besos y su mirada
CONTINUARÁ…
Me encantó! Ahora a esperar el próximo cap! Y a ver para cuándo la reconciliación! Ja
ResponderEliminarGracias por comentar, todavia falta para eso. Espero vieras el cap26 que fue hace unos dias. :)
ResponderEliminarsí, claro! lo repito, me encanta la historia!
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