CAPÍTULO 23: SECUESTRADA
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el piso de arriba de la mansión, en el dormitorio de Berenice, la malévola Raquel y su primo Daniel terminan su plan: fingir que Juan y la joven han mantenido relaciones sexuales. En la cama, Juan permanece todavía drogado mientras Raquel termina de vestirse y Daniel sonríe, cámara en mano.
Daniel: Con estas pruebas tenemos a Juan en nuestras manos. Cuando Berenice vea las fotos se va a morir, jajaja.
Raquel: Esa estúpida va a pagar por todo lo que te hizo y de paso me voy a quedar con su noviecito adorado.
Daniel: No te aconsejo que te enredes con este payaso, no es más que un muerto de hambre…
Raquel: No me voy a casar con él, tonto, yo sólo lo quiero para pasar el rato. (Sonríe)
Daniel: Pues que te aproveche, yo me voy para la casa. ¿Vienes?
Raquel: Sí, no quiero que la naca de Berenice me encuentre en la hacienda cuando regrese, no me conviene que Juan despierte y me vea aquí. Podrían sospechar.
Daniel: OK, ahora en cuanto llegue a La Mirandesa pasaré las fotos a mi pc y muy pronto Berenice va a recibir un email que la va cambiar la vida para siempre… (Sonríe con malicia)
Raquel: Jajajaja, estúpida… ahora si va a saber lo que es bueno esa pánfila. (Sonríe)
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
Está anocheciendo. En la habitación donde se encuentra ingresado don Fernando, alguien entra sigilosamente, abriendo la puerta del cuarto con sumo cuidado para no ser descubierto.
El misterioso desconocido/a lleva una capucha negra, no podemos ver su rostro, únicamente sus manos, ataviadas con dos guantes también de color negro.
El encapuchado saca un puñal bien afilado de uno de los bolsillos de su chaqueta marrón. En la cama del hospital, Fernando, el padre de Berenice permanece dormido, inmerso en ese estado de coma que le ha tenido así durante varios meses tras el fatal accidente de coche sufrido el día de la no boda entre Daniel y Berenice. El misterioso encapuchado alza el cuchillo en la penumbra de la habitación. La afilada hoja brilla como un diamante tallado. Escuchamos música incidental. El agresor suspira un instante a punto de cometer su macabro crimen.
En cuestión de segundos el asesino apuñala a Fernando siete horrorosas veces, una tras otra, podemos contarlas una a una, el encapuchado/a clava el puñal en el cuerpo de Fernando con un ensañamiento brutal. Escuchamos música incidental.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el salón de la mansión, Berenice y su amiga Jéssica llegan con varias bolsas de tiendas de moda tras haber pasado la tarde en Hermosillo de compras. La morena deja sus bolsas en el sofá y…
Berenice: ¿Juan? Juan, mi amor… ¿Estás en casa? ¿Juan? (Revisando en la cocina)
Jéssica: Qué raro, donde estará el Juancho a estas horas de la noche, Bere…
En ese momento, el chico aparece bajando las escaleras y abotonándose la camisa…
Juan: Estoy aquí cariño, me quedé dormido en la recámara y… (Pensando: no me acuerdo de nada… que hacía yo allá…)
Berenice: ¿Dormido a esta hora? Ay Juan… (extrañada) ¿Qué hacías? Jumm… (Pensativa)
Juan: No pienses nada raro eh, que te conozco.
Berenice: Estoy de bromas, menso (sonríe dulce). Bueno supongo que el cansancio de estas semanas de vendimia al final te venció.
Juan: Sí… su… supongo… (Nervioso, intentando recordar lo ocurrido horas antes, sin éxito)
Jéssica: Bueno pareja de tórtolos, les dejo que mi Rodris me está esperando. Esta noche nos vamos al cine a Guaymas. ¿Se quieren venir?
Berenice: No, amiga, creo que es mejor que nos quedemos en casa, además… (mirando a Juan) Creo que Juan no se siente bien, ay amor que cara tienes. ¿Seguro no estás enfermo? (Tocándole la frente)
Juan: No… no… estoy bien, no te preocupes sólo que duele la cabeza, me siento un poco mareado.
Jéssica: Eso va a ser el bebé…
Juan: Jajaja, deja de decir bobadas Jéssica. El bebé dice… (sonríe)
Al mismo tiempo Berenice le hace una seña con la mirada para que no meta la pata ya que la joven prefiere estar a solas con Juan para contarle lo de su embarazo.
Berenice: ¿No decías que te marchabas? (Haciéndole señas con la mirada y el rostro, Juan no se da cuenta)
Jéssica: Sí… ¡Sí! Que se me ha hecho tardísimo, Rodrigo fijo está ya llamando a hospitales por si me pasó algo… que lo conozco, me voy que me voooyyyyy. Pero antes…
Berenice: ¿Sí? (Conteniendo la risa)
Jéssica: Me meo toda… me temo que voy a tener que ir al baño pero ya… (Sonríe avergonzada)
Juan: Jajajajajaja.
Berenice: Anda, anda sube arriba que el de la planta baja no funciona, tiene que venir el fontanero mañana y…
Jéssica: Que me meooooo…. (Subiendo a toda prisa por las escaleras)
Juan: Esta Jéssica no cambia… cada día está más loca.
Berenice: No la hagas caso, ya sabes como es… Sabes… hay algo que quería decirte pero es que no se como te lo vayas a tomar…
Juan: ¿Decirme qué, mi vida? (Se sientan en el sofá, uno junto al otro)
Berenice: Es que…
En ese instante suena el teléfono de la sala, Berenice toma la llamada.
Berenice: Espera, ahora te digo… (Tomando el teléfono) ¿Bueno?
Policía: Buenas noches, desearía hablar con la señorita Berenice Castilla-Alcaraz, por favor.
Berenice: Sí, soy yo, dígame. (Sorprendida por las horas)
Policía: Le llamo de la policía del estado, me temo que no tengo buenas noticias señorita…
Berenice: ¿Qué ocurre? Ay por favor, no me asuste…
Juan: ¿Qué pasa cariño? (Levantándose del sofá, se acerca a ella)
Policía: Su padre… (tragando saliva) su padre fue encontrado muerto en el hospital de Guaymas, señorita. Don Fernando fue apuñalado.
Berenice: ¿Quéee?
Escuchamos música incidental. La morena deja caer el teléfono, Juan toma la llamada en su lugar. Berenice rompe a llorar.
Juan: ¿Aló? ¿Aló?
Policía: Sí, ¿con quién hablo?
Juan: Me llamo Juan Encinares, soy el novio de Berenice. ¿Qué ocurre?
Policía: Soy agente de la policía de Sonora, lamento comunicarle que su suegro, el señor Fernando Castilla-Alcaraz fue asesinado, es lo que trataba de decirle a…
Juan: No… no puede ser… (Sus ojos hablan por sí solos, la noticia es totalmente inesperada)
Berenice: Mi papá, Juan, mi papá…. Me lo mataron… mataron a mi papáaaa! (Llorando)
Juan: Cálmate mi vida… por favor (y al teléfono de nuevo) Escuche agente, en media hora estaremos en Guaymas, vamos para allá ahora mismo.
Policía: El cuerpo de don Fernando está en el instituto anatómico forense de Guaymas, a esta hora ya están haciéndole la autopsia, caballero.
Juan: Está bien, está bien, iremos para allá entonces. Gracias por avisar. (Colgando el teléfono)
La joven se abraza a Juan desconsolada, deshecha en un mar de lágrimas…
Berenice: Mi papá… Juan… mi papá… tantos meses en coma para terminar así…. Esto tiene que ser un complot para acabar con mi familia. Primero mis abuelos, luego él…
Juan: Tranquilizate por favor… (Se le saltan las lágrimas)
Berenice: No me dejes sola por favor… no me dejes sola en esto.
Juan: Nunca te voy a dejar, mi amor. ¿Por qué me dices eso ahora?
Berenice: No lo sé, tengo un extraño presentimiento es como si lo malo todavía no terminara de suceder. Estoy segura que algo más va a pasar… Ayer Jéssica me leyó de nuevo las cartas y…
Juan: ¿Y crees en esas bobadas? Por favor Berenice… no hagas caso de las charlatanerías de Jéssica.
Berenice: Y no me las creo pero ayer me dijo que la muerte estaba rondando en mi casa y yo no la creí… ¡No la creí! (Llorando)
Juan: Berenice por favor… (Abrazándola fuertemente)
Justo en ese mismo momento Juan escucha voces en el despacho de la planta baja, junto al salón. El chico le hace señas a Berenice para que no diga nada…
Berenice: ¿Qué pasa Juan? (Limpiándose las lágrimas con las manos)
Juan: Tchisttt… hay alguien en el despacho… ¿No escuchas alguien hablar?
Berenice: No… yo no oigo nada… (Mirando la puerta)
Juan: Espera voy a buscar una cosa, no te muevas de aquí, vuelvo enseguida. Pero ni se te ocurra entrar en el despacho. ¿OK?
Berenice: Pero Juan… (Asustada, mirando la puerta del despacho)
Dentro de la habitación, la pérfida Diana habla por teléfono con una misteriosa voz distorsionada.
Diana: ¡No sé de qué me estás hablando! Todo eso es mentira, yo no maté a Esteban.
Voz: Lo sé todo, desgraciada y voy a acabar contigo… igual que hice con Cayetano, te lo juro, vas a pagar por tus crímenes. ¡Zorra!
Diana: ¡Sí, síiiiiii! (Furiosa) ¡Yo maté a Esteban y a Abigail! ¡Fui yoooo! (Llena de ira) Y voy a acabar con toda esta maldita familia por la memoria de mi padre. Esta hacienda es mía, ¿Escuchaste? ¡MIAAAAAAAA!
Voz: Eso es lo que tú te crees malnacida. No eres más que una miserable, una rata asquerosa, un cáncer que destruye allá por donde pasa pero ahora si vas a saber quien soy yo… Tengo a Lorena en mi poder… (Escuchamos música incidental, la tensión es cada vez mayor)
Diana: ¿Quéee? (Asustada)
Voz: Como lo oyes, Lorena está secuestrada y sedada. Tú decides o te entregas a la policía o la mato, me oíste. ¡La mato pero antes le saco los ojos, traidora! (Desafiante)
Diana: ¿Quéee? (Preocupada y alucinada) ¡Ni se te ocurra hacerle daño a mi hija! ¡Maldito perro desgraciado! Te juro por Dios que como te encuentre te mato, me oyes, ¡TE MATOOOO!
Al mismo tiempo Berenice, que ha estado escuchando tras la puerta la conversación, abre las puertas correderas y entra en el despacho, escuchamos música incidental. Diana se queda petrificada, ha sido descubierta.
Berenice: Lo sé todo… (Muy seria)
Diana: ¿Se puede saber que haces tú aquí? (Colgando el teléfono, nerviosa)
Berenice: Te dije que no quería volver a verte en mi casa y no me hiciste caso…
Diana: Está también es mi casa, por si no lo sabes. ¿Me oyes? (Desafiante) Ni tú ni nadie me va a quitar lo que por ley me pertenece.
La chica se le acerca a paso firme a Diana pero esta vez sin cruzar palabra, mirando fijamente a su madrastra con cara de indignación. Los ojos de Berenice destilan odio y fuego en su mirada. La morena ha descubierto que Diana fue la asesina de sus abuelos.
La joven acaba de escuchar una conversación telefónica y ha descubierto que su madrastra es la autora intelectual del atentado ejecutado por Cayetano el día de su fallida boda con Daniel Miranda. Escuchamos música incidental. Berenice la sorprende en la sala, y sin que Diana se lo espere se la avienta y la cruza la cara de un fortísimo bofetón. La cachetada es tan fuerte que su sonido llena la escena.
Berenice: ¡Asesina maldita! (Diana vuelve el rostro dolida por el golpe) Desgraciada, fuiste tú, tú mataste a mis abuelos. (Furiosa) ¡Perra!
Diana: ¡Pero bueno! ¡A mí tú no me faltas al respeto porque no te lo consiento, estúpida! (Rabiosa, agarrándola del cabello con fuerza)
Berenice: ¡Ahhhh! ¡Suéltameee! ¡Juann! ¡Juaann! (Pidiendo ayuda a gritos) ¡Socorroooo! (Chillando muy asustada)
Diana: ¡CÁLLATE! (Le suelta una bofetada que la tira contra la mesa, Berenice cae mal y se hace una brecha en una ceja)
La villana la toma del pelo e intenta llevársela así sea a rastras. Diana trata de secuestrarla ahora que sabe que su hija Lorena está retenida. Berenice se revuelve para intentar soltarse de ella. La morena lucha como una leona intentando defenderse de su madrastra. Berenice le pega un puñetazo y logra escapar pero Diana saca un cuchillo de su bolso. La villana se abalanza contra la joven y se lo coloca al cuello amenazando con cortarla la yugular. En ese instante Juan, alertado por los gritos, aparece en el salón con una pistola en mano.
Juan: ¡Suéltala! (Desafiante, apuntando a Diana)
Berenice: ¡JUAN! (Asustada)
Juan: ¡Qué la sueltes te digooo! (Apuntando a la villana con el arma de fuego)
Diana: !Atrás o le corto el cuello! ¡ATRÁS! ¡Tira el arma!
Juan: Desgraciada… (Furioso)
Diana: ¡Qué la botes al piso te digo! ¡Al pisooooo! (Rabiosa y fuera de sí)
Berenice: Juan, mi amor… (Asustada y muy nerviosa)
Juan: Te juro que si le haces algo soy capaz de… (Apuntando a Diana, desafiante)
Berenice: Por favor Diana, no me hagas nada, escapa si quieres, pero no me mates. Estoy embarazada. (Preocupada)
Juan: ¿Qué? (Emocionado, se le saltan las lágrimas)
En esa distracción, Juan baja la guardia y la astuta Diana en cuestión de segundos empuja a Berenice al sofá. La rubia se abalanza sobre Juan intentando desarmarlo. Ambos forcejean con la pistola, escuchamos música incidental cada vez a mayor intensidad. Juan la pega un fuerte puñetazo a la villana para zafarse de ella y el cuchillo cae sobre una mesa. Diana lucha como una auténtica fiera, como si fuera un monstruo sobrenatural.
En medio de la pelea, la pistola cae. Escuchamos música incidental. Berenice se lanza al suelo a recoger el arma. Diana agarra el cuchillo de nuevo, está a punto de clavarle el puñal a Juan en el pecho. El chico trata de sujetarla el brazo pero Diana está fuera de sí. En ese momento Berenice, sin pensarlo dos veces, se arma de valor y dispara.
Berenice: ¡Noooo! (La joven le pega un tiro a Diana en una pierna)
El ensordecedor sonido del arma de fuego llena cada rincón de la casa. Diana cae al suelo gritando de dolor. Berenice y Juan se miran a los ojos sin poder creerse lo que acaba de ocurrir. En piso de arriba, junto a las escaleras, Jéssica aparece asustada por el jaleo pero en ese momento una misteriosa mano la empuja con fuerza. Jéssica cae rodando por las escaleras en una caída espectacular.
Jéssica: ¡AAAAAAAHHHHHHH!
Berenice: ¡JÉSSICAAA!
Juan: ¡Maldita sea! ¡Hay alguien más en la casa! ¡Llama a la policía, deprisa! Nos han tendido una trampa, quieren matarnos. Tenemos que salir de aquí cuanto antes.
Berenice: ¡Jéssica, amiga! ¡Háblame! (Llorando) ¡Jéssica! (Junto a la profesora)
El chico se acerca a Jéssica, la joven ha perdido el conocimiento y tiene una brecha en la frente. Juan le toma el pulso en el cuello con una mano. Juan trata de despertarla con varios cachetes y Jéssica lentamente comienza a reaccionar, balbuceando…
Jéssica: Hay… hay una… una bo… una bomba en la casa…
Juan: ¿Quéee?
Berenice: ¡Rápido, tenemos que salir ahora mismo!
Juan: ¡Vamos Jéssica, arriba! (La pareja trata de levantarla y a hombros logran cargarla entre los dos)
Acto seguido, los tres salen de la mansión a toda prisa. A la carrera hacia el patio principal de la hacienda frente a la gran vivienda. Dentro de la casa alguien arrastra a Diana por el piso tomada por los brazos para sacarla del lugar aún con vida… En ese momento una fortísima explosión sacude toda la casa. Juan, Berenice y Jéssica caen al suelo. Los cristales de las ventanas salen despedidos hacia el exterior y las llamas se apoderan de la mansión. Las cortinas arden como una tea.
Juan: ¿Dónde está Rodrigo? ¿No vino con ustedes?
Berenice: Se quedó en el coche de Jessi, esperándola y…
No termina la joven de hablar cuando una segunda explosión más fuerte que la anterior vuela por los aires el coche de Jéssica pocos metros más allá.
Berenice: No, ¡noooo! ¡Rodrigo!
Juan: ¡Rodrigooo! (El coche arde en llamas y pega una nueva explosión)
GUAYMAS
En una nave abandonada de las afueras de la capital, Lorena, sentada en una silla e iluminada únicamente en mitad de la tenebrosa oscuridad por un foco, se encuentra atada de pies y manos al asiento así como amordazada para evitar que pida ayuda. La joven muerta de miedo, sudando y muy nerviosa observa a su agresor… a su secuestrador. El misterioso criminal lleva una larga capa blanca, una peluca y una máscara negra. Es imposible saber quién es... Lorena forcejea en la silla intentando soltarse pero no puede liberarse. La rubia cambia el semblante cuando el secuestrador saca de un maletín una pistola y se la pone en la cabeza… Lorena llora desconsolada y muy asustada intentando suplicar clemencia y compasión. Escuchamos música incidental.
¿Son el asesino de Fernando y el secuestrador de Lorena la misma persona? ¿Sí? ¿No? Descúbrelo muy pronto.
CONTINUARÁ…
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