viernes, 28 de diciembre de 2012

Capítulo 29: Bajo la máscara

BERENICE

CAPÍTULO 29: BAJO LA MÁSCARA

HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO

En la cocina de la casa, Berenice almuerza en compañía de su tía Octavia, su amiga Jéssica y la pareja de esta, Rodrigo, quien ahora trabaja como capataz en la finca. Los cuatro platican sentados a la mesa mientras conversan.



Jéssica: Ya te queda poquito, Bere. (Sonríe)

Berenice: Sí, ya tengo ganas de que nazca mi niña. Estoy tan contenta.

Rodrigo: ¿Qué nombre le piensas poner? ¿Ya tienes ideas?

Berenice: No, todavía no lo he pensado, la verdad es que… a pesar de todo me gustaría que Juan fuera quien escogiera su nombre.

Octavia: ¿Estás hablando en serio, mi vida? (Extrañada)

Berenice: Lo he pensado mucho y creo que tal vez… lo mejor es que hable con él, a fin de cuentas no consigo nada con impedirle que conozca a la bebé.

Rodrigo: Me alegro que al menos hayas recapacitado respecto a eso.

Jéssica: ¿Pero y qué hay de lo demás, amiga?

Berenice: No quiero hablar de ese tema, Jéssica, para mi ese asunto ya está cerrado. Creo que lo mejor es que saque a Juan de mi corazón y siga adelante, tanto él como yo. Es lo mejor para los dos.

Octavia: ¿Le llamarás cuando nazca la niña?

Berenice: Sí (Sonríe) Eso sí, pero no quisiera tener que verle… no me hace bien. Cuando de a luz, por favor, si quiere conocer a la bebé, está bien pero yo no quiero que vaya a visitarme al hospital. Se los pido a los tres, no le dejen, no quiero hablar con él.

Jéssica: Pero Bere, amiga, tendrás que hablar con Juan sobre la niña, a fin de cuentas es su padre y van a tener que tratar muchos temas acerca de ella en el futuro. No seas así.

Berenice: Lo sé, pero necesito tiempo, tiempo para olvidarlo, para poder ejercer como padres separados, como hacen muchas parejas hoy día por sus hijos.

Rodrigo: Admiro que hayas tomado esa decisión, Berenice, estoy seguro de que a Juan le va a encantar que hayas cambiado de parecer con el tema de su hija.

Berenice: Lo hago por la niña la verdad, no por él. Mi hija no tiene culpa de lo que hiciera su papá, a pesar de todo, ella tiene derecho a conocerle y a tener su cariño. Aunque me engañara con otra, sé que Juan será un buen padre, lo sé. (Sonríe, triste)

Octavia: Hija, cariño… No estés mal. Verás como todo tiene solución, mi amor.


AUSTIN, TEXAS
CASA DE ESTEFANÍA

En el salón de la casa, Fanny y su novio Michael (Gabriel Soto) conversan acerca de lo ocurrido con Juan.



Fanny: Así que ya ves, agarró sus cosas y se largó a México en busca de esa tipa. No me lo puedo creer. Mi mamá lleva llorando en su cuarto desde que mi hermano se marchó.

Michael: A ver Fanny (con acento norteamericano) Yo creo, yo creo que… deben dejar que Juan tome las riendas de su vida. Que haga su lucha, como dicen ustedes allá.

Fanny: ¿Pero y si Berenice no le perdona? Va a sufrir otra vez. Mira Michael, yo sé que Juan va a ser padre y tiene derechos y obligaciones que cumplir pero… yo no quiero que vuelva con ella. Esa chica no le conviene.

Michael: Ella no tiene la culpa de lo que te hizo su padre en el pasado, mi amor. Debes olvidar eso y darle una oportunidad. Yo no la conozco pero Juan me ha hablado de ella mucho en el restaurante y créeme, “he is in love with her”. (Traducción: Está enamorado de ella)

Fanny: Lo sé… (Triste)

Michael: Adriana is a good girl but I think Juan is not for her. (Traducción: Adriana es una buena chica pero Juan no es para ella)

Fanny: Ojala se diera algo entre ellos… Adriana es una gran mujer, Michael. Ella si ama a mi hermano de verdad.

Michael: I know, pero… pero… El no. Si Juan vuelve con su ex, you have to respect him. (Traducción: Debes respetarlo) That’s right? (Sonríe y la abraza)

Fanny: Gracias Michael, lo pensaré… te lo prometo. Te quiero.

Michael: And I love you too. (Traducción: Yo también a ti)

En ese momento les interrumpe la pequeña Sofía, la hija de Fanny.



Sofía: Hello Michael. Necesito que me ayudes con la tarea, tengo un cacao con el inglés…

Michael: Hi Sofia. ¿Qué tal el colegio? ¿Fine?

Fanny: Pero si el colegio es bilingüe, hija. No te quejaras, que hay muchas clases en español.

Sofía: Si pero las que son en inglés… tú no sabes que castigo… Tengo una profe que parece que lleva una patata en la boca, no la entiendo nada.

Michael: Jajajaja. Ok, just a minute and I go with you, don’t worry. (Sonríe) (Traducción: Está bien, solo un minuto y voy contigo, no te preocupes)

Sofía: Perfect, Thanks a lot. (Sonríe)


HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO

Juan llega a la hacienda en un taxi. El joven baja del auto y tras pagar al taxista agarra su maleta y camina hacia la puerta de la mansión. Juan llega al porche y deja su maleta a la puerta, el chico toca al timbre. Pasan unos segundos y alguien abre la puerta. Es Berenice.

La morena se queda muda, sin saber como reaccionar al verle de vuelta en México. Berenice le mira a los ojos, él se pierde en su mirada. Ambos tristes y a la vez emocionados por volver a verse después de tantos meses. Juan baja su mirada y ve como el embarazo de Berenice ha avanzado durante este tiempo. El chico se emociona al verla así, ella no puede articular palabra. Ambos se miran, sus rostros hablan por sí solos. Escuchamos música.



Alexander Acha - Amor sincero

Haces que mi alma sienta amor de nuevo
haces que a tu lado ya no sienta miedo
haces que me entregue con cada latido y que no quede ni un segundo sin estar contigo.
Haces que mi corazón ya no esté ciego porque puedo ver en ti que esto es amor sincero,
haces que te quiera más,
un poco más
llegas y te quiero más de lo que ya te quiero


Berenice: ¿Qué haces aquí Juan? ¿A que viniste? (Con orgullo)

Juan: Por favor Berenice, déjame hablar, necesito que platiquemos seriamente sobre lo nuestro. Ya no podía aguantar un solo día más en esta situación.

Berenice: Te dije que no regresaras, que me olvidaras, no quiero volver a verte… (Seria)

Juan: No seas así… (Triste, intenta acariciarle el vientre pero ella le retira la mano)

Berenice: Ni te atrevas.

Juan: Déjame tocar a mi hijo, por favor… (Se le saltan las lágrimas)

Berenice: Es una niña. (A ella también se le saltan las lágrimas)

Juan: ¿De verdad? (Sonríe, sus ojos vidriosos y su tímida sonrisa logran que Berenice se ablande)

Berenice: Es… está bien… (Seria, intentando contener el llanto)

En ese momento Juan se le acerca y tímidamente le toca la barriga sobre el vestido. Juan se emociona y ella, al sentir el tacto de su mano se ruboriza y se estremece. Berenice recuerda cada momento en que Juan la acariciaba, la besaba, la amaba…

Juan: ¿Puedo…? (Se agacha a escuchar a su hija, a través del vientre materno)

Berenice: Sí, claro que puedes… (Rompe a llorar)

Juan: (Llorando) Se mueve, ¡Se mueve! ¡Mi hija se ha movido! (Llorando de emoción)

Berenice: Sí, es muy inquieta, la verdad… (Llorando) Tiene a quién parecerse.

Justo en ese instante Juan se pone de pie nuevamente frente a ella. A la vez, doña Octavia aparece tras Berenice.



Octavia: ¿Juan? (Sonríe) ¿Juan hijo pero qué haces tú por acá? (Contenta de verle)

Juan: Hola doña Octavia, ¿Cómo está? No pensé que estaría en México. ¿Qué tal por España? ¿Sigue Salamanca tan bonita como siempre?

Octavia: Sí, hijo, sí… vine hace unos meses y… Ay que alegría de volver a verte, majo. (En España majo significa simpático, buena persona)

Berenice: Tía por favor, déjame a solas con Juan, tenemos que hablar.

Octavia: Sí, por supuesto, yo me retiro, si quieren pueden pasar a la sala o…

Berenice: No, vamos a dar un paseo por la hacienda, prefiero que nadie nos interrumpa.

Juan: Nos vemos doña Octavia, un gusto volver a verla. (Sonríe)

Octavia: Igualmente majo. (Sonríe)

La morena sale de la casa y cierra la puerta. Berenice camina a paso firme hacia los jardines frente a la casa. Juan la sigue sin decir nada.

Berenice: ¿A qué viniste? (Volteando, ambos quedan frente a frente)

Juan: Vine porque necesito que aclaremos lo nuestro, vine por mi hija y… por ti.

Berenice: Tú y yo ya no tenemos nada en común, más que la niña.

Juan: ¿Y te parece poco? Por favor Berenice… yo nunca te fui infiel. Tienes que creerme.

Berenice: Las fotos dicen otra cosa. Por cierto todavía las tengo.

Juan: ¿Por qué no las rompiste? No entiendo nada.

Berenice: Cuando algo en mi me dice que te de una oportunidad las veo y recuerdo que no te la mereces.

Juan: ¿En serio nunca me vas a perdonar?

Berenice: No, lo siento.

Juan: Berenice, mi amor… (Se le acerca)

Berenice: No me toques… (Retirándose hacia atrás)

Juan: Está bien, está bien, lo siento, perdóname. Yo sólo quería… (Triste)

Berenice: Vas a conocer a la niña, no te preocupes por eso, no soy tan mala como puedas pensar. Al principio no quería pero mi tía y Jéssica me convencieron. Incluso tu primo.

Juan: ¿Rodrigo también?

Berenice: El se preocupa por ti, te quiere como un hermano y le dolía todo esto.

Juan: Lo sé, pero…

Berenice: ¿Cuándo te vas?

Juan: Acabo de llegar de Estados Unidos y ya quieres que me vaya… de veras nunca pensé que pudieras cambiar tanto.

Berenice: El dolor me hizo cambiar, me decepcionaste Juan. Yo confiaba en ti y tu me traicionaste, te fuiste con la primera que se te pasó por delante a la cama.

Juan: Eso no fue así, alguien me tendió una trampa. Empiezo a sospechar que fue Daniel. Hace unas semanas unos tipos me dieron una golpiza en Austin.

Berenice: ¿Qué? ¿Y estás bien? (Preocupada)

Juan: Sí, estoy bien pero lo que más me dolió fue que… me dijeron que iban en nombre tuyo.

Berenice: ¿Qué dices? Eso no es cierto, yo jamás te haría nada malo, no soy así. (Dolida)

Juan: Lo sé, y nunca dude de ti, pero sí pensé en Daniel. Estoy seguro que fue él.

Berenice: No lo sé… no te puedo decir.

Juan: ¿Es verdad que volviste con él?

Berenice: No… te mentí. (Orgullosa)

Juan: ¿Pero por qué me hiciste algo así?

Berenice: Porque estaba dolida, estoy dolida, no puedo olvidar lo que pasó. Era la única manera de que me olvidaras.

Juan: ¿Eso quieres, que te olvide? No puedo creer lo que estoy oyendo, de verdad que no, Berenice. Esta mañana discutí con mi madre y con mi hermana acerca de ti. Ellas no aprueban mi viaje.

Berenice: Seguramente me odien, y hasta hablen pestes de mi, pero no me importa. A fin de cuentas Fanny no me conoce.

Juan: Fanny no te conoce pero si conoció a tu padre.

Berenice: ¿De que hablas?

Juan: Hace años, mi hermana tuvo una relación con tu papá, aunque él ya estaba viudo creo. De esa relación nació Sofía.

Berenice: ¿Quéee? No, eso no puede ser cierto, yo lo hubiera sabido yo… ¿Quieres decir que Sofia y yo somos…?

Juan: Hermanas, Berenice, mi sobrina y tú son hermanas.

Berenice: No puedo creerlo… (Se marea)

Juan: ¿Te encuentras bien? Ven, vamos a sentarnos un poco. (Tomándola de la mano se acercan al porche de la casa para sentarse en un banco)

Berenice: Esto es demasiado para mí. Primero mis abuelos mueren asesinados por Diana. Mi padre a manos del loco de Oscar… luego tú me haces lo que me hiciste y ahora me entero de que tengo una hermana por parte de padre.

Juan: Yo tampoco podía creerlo cuando me enteré. Fanny me lo dijo en un momento de enojo, se le escapó. Ella no ve con buenos ojos mi relación contigo, creo que a causa de lo que le pasó con don Fernando.

Berenice: Yo no tengo la culpa de lo que mi padre le hiciera, Juan. No puede pagarlo conmigo. Si mi padre nunca nos dijo nada y no quiso seguir con ella… era su vida. Mi madre ya había fallecido años atrás en aquel accidente de avión en España.

Juan: Lo sé, por eso no he juzgado mal a tu padre, además el ya tampoco puede defenderse, no está con nosotros. Yo sólo quiero que Sofía y tú puedan tener una relación de hermanas, la niña no tiene culpa de nada.

Berenice: Sofía es un amor de niña, cuando la conocí en tu casa aquella vez me di cuenta. Se parece mucho a ti.

Juan: Y a ti. (Sonríe)

Berenice: Bueno, hablaré por teléfono con ella y…

Juan: No, todavía no, imagino que Fanny le va a contar la verdad pronto pero hasta que Sofía no lo sepa es mejor que tú no digas nada, por el momento. Es mejor que ellas te busquen a ti.

Berenice: Está bien.

Juan: Vine para quedarme hasta que nazca mi hija. ¿Te molesta?

Berenice: No, no pasa nada, no hay problema con eso. ¿Dónde te vas a quedar?

Juan: En casa de mi primo Rodrigo, pero antes, quiero pedirte algo. Ya sé que las cosas no están bien entre nosotros pero… quería pedirte si…

Berenice: ¿Sí Juan?

Juan: Si puedo estar presente en el parto, me gustaría ver nacer a mi hija. (Sonríe tierno)

Berenice: ¿Estás hablando en serio? (Se levanta del banco, el hace lo mismo)

Juan: Por favor…

Mientras, dentro de la casa, Jéssica y Octavia les miran por la ventana del salón, intrigadas para ver si logran escuchar algo pero es inútil. Las dos “chismosas” tratan de averiguar de qué están hablando Juan y Berenice. En ese momento las interrumpe Rodrigo por la espalda.



Rodrigo: ¿Se puede saber que hacen en la ventana?

Jéssica: Tchistttt, calla, que estamos viendo la novela.

Rodrigo: ¿De que hablan? ¿Cuál novela? (Rodrigo mira por la ventana) ¿Juan regresó? (Sonríe)

Octavia: Así es y parece que vino con intención de hacer las paces.

Jéssica: Pero Bere es tan terca que… a poco le manda a volar.

Rodrigo: Jajaja, ya dejen de espiarles si desde aquí no pueden escuchar lo que hablan.

Jéssica: Tú vete a trabajar, anda, ya te contaré…

Rodrigo: Vaya par de viejas chismosas que están hechas… (Burlándose)

Jéssica: ¡A que te sacudo, eh! (Volteando) Órale, fuga, fuga.

Rodrigo: Jajajaja.

En el patio de la hacienda, junto a los jardines, Juan y Berenice prosiguen la conversación.

Berenice: Ay Juan, no esperaba que…

Juan: Déjame asistir al parto, te lo pido por favor. No me niegues ese momento.

Berenice: A poco y luego te desmayas… (Burlándose)

Juan: ¡Qué exagerada eres! (Se le salta la risa)

Berenice: Tu ganas, está bien, puedes estar pero…

Juan: ¿En serio? (Sonríe)

Berenice: Sí pero… no me pidas nada más.

Juan: Está bien, está bien… no te preocupes. Voy a ver a Rodrigo para decirle que…

Berenice: Rodrigo a esta hora debe estar en las cuadras, imagino te habrá contado que trabaja de capataz en la hacienda desde hace unos meses.

Juan: Sí, sí, lo sé. Bueno, te veo en otro momento, si tú quieres… claro. (Voltea para ir por la maleta)

Berenice: Juan… espera.

Juan: ¿Sí? (Volteando)

Berenice: Gracias por estar conmigo en estos momentos, en serio. Gracias.

Juan: No tienes por qué dármelas, es lo menos que podía hacer. Ahora voy a ver a Rodrigo, permiso. (Se va)

Mientras Juan se marcha, Berenice le mira en silencio, una parte de su ser le dice que le perdone, la otra le dice que no lo haga. Berenice sigue pensando que Juan la engañó con otra a pesar de no ser cierto.


AUSTIN, TEXAS
CASA DE ESTEFANÍA

En el salón, Fanny le cuenta la verdad a su hija Sofía en presencia de Michael y de doña María.



Sofía: ¿Quéee? ¿Berenice y yo somos hermanas?

Fanny: Así es hija, tu papa era el papá de Berenice.

Michael: Tu madre no te lo quiso decir porque no lo ibas a entender, eras muy pequeña.

Sofía: No me lo puedo creer. ¡Que guay!

María: ¿De verdad no te enojas?

Sofía: Claro que no, me encanta, Bere es muy buena onda. Yo quiero que Juan y ella hagan las paces y vengan con su bebé a vivir acá.

Fanny: Dudo mucho que eso suceda, mi vida.

Sofía: Ya verás como sí, yo confío en Dios que algo bueno va a pasar.


HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO

En el salón de la mansión, Daniel espera a Berenice para tratar con ella asuntos sobre ambas haciendas, ya que son vecinos. El chico habla por su teléfono móvil con Raquel, quien ésta en su departamento de París, en Francia.



Daniel: El imbécil de Juan regresó de Estados Unidos.

Raquel: ¿Qué, qué el papacito volvió al pueblo? Ay por favor, a buenas horas.. .

Daniel: No pienso dejar que ese naco me quite a Berenice de nuevo, esta vez no. Si tengo que acabar con él lo voy a hacer.

Raquel: ¿Sabes qué? Que ya no me interesa esa gente, yo te ayudé con las fotos pensando que iba a poder beneficiarme a Juan y al final me quedé como novia de pueblo. Eso me pasa por tonta, por ayudarte.

En ese momento, Berenice abre la puerta de la cocina que da al salón, la joven no puede evitar escuchar la conversación y permanece en silencio mirando a Daniel. El villano no se da cuenta.



Daniel: No te pongas así, no haberte ido a Francia, no me eches a mí la culpa. Si tanto te interesa el panadero ese, vuelve y listo.

Raquel: No, ya no. No pienso regresar a México.

Daniel: Todo salió a la perfección Raquel, Berenice se tragó el cuento de que Juan la engañaba con otra. Las fotos contigo fueron la prueba para separarlos.

Justo al mismo tiempo Berenice le sorprende y le quita el teléfono de la mano. Daniel se queda petrificado al verla en el salón junto a él. La morena no cruza palabra con Daniel pero sí al teléfono.

Berenice: Eres una zorra… (Furiosa)

Raquel: ¿Berenice? (Asustada)

Berenice: Vaya, vaya, así que fueron ustedes, tú y el desgraciado este quienes prepararon todo. ¡Traidora, mala amiga! (Rabiosa) Te juro por Dios que como te agarre… te vas a enterar. (Cortando la llamada)

La morena, presa de la rabia y el dolor lanza el celular de Daniel contra el piso. El móvil salta en pedazos. Escuchamos música incidental.

Daniel: Berenice… (Preocupado)

Berenice: ¡CÁLLATE! (Pegándole una sonora y fortísima bofetada) Eres un miserable. Tú y la perra de Raquel montaron todo para engañarme para separarme de Juan…. ¡Me dan asco! (Le suelta otra bofetada)

Pero Daniel la toma del brazo, desafiante.

Daniel: Eres una regalada, una cualquiera y debías pagarlo. Me dejaste por ese muerto de hambre y era el momento de mi venganza. (Sonríe con malicia)

Berenice: ¡Suéltame! (Se suelta) Haz el favor y lárgate de mi casa pero ya, ahora mismo te me vas de aquí. Y no se te ocurra volver nunca más en tu vida.

Daniel: Eso está por verse, estúpida. No voy a parar hasta destruir a Juan, te lo juro. Voy a acabar con ese naco, con ese panadero de quinta. ¡Por estas! (Haciendo el típico gesto de juramento)

Berenice: ¡Que te largues de mi casa! ¡No te lo vuelvo a repetir!

En ese instante, Rodrigo aparece en el salón con una escopeta cargada, apuntando a Daniel.



Rodrigo: Ya escuchaste a Berenice. ¡Fuera!

Daniel: ¿Y a ti quién te ha dado vela en este entierro, imbécil?… esto no se va a quedar así.

Rodrigo: Lo he oído todo… Eres despreciable, por tu culpa Juan ha pagado el pato de todo. El siempre dijo la verdad.

Berenice: ¿Qué te acabo de decir Daniel? ¡Fuera de mi casa! ¡FUERAAAA!

Justo a la vez Rodrigo pega un tiro al techo, Daniel sale de la casa.

En el patio de la hacienda, Daniel sube a su coche rabioso, enojado consigo mismo por haber metido la pata al hablar con Raquel en casa de Berenice. Daniel arranca el auto pero en ese momento, el misterioso asesino de la máscara negra le sorprende desde el asiento de atrás y le apunta con una pistola en la cabeza.

Daniel: ¿Se puede saber quien eres? ¿Qué es lo que quieres? (Asustado)

El enmascarado le hace señas de manejar el carro y le indica a donde ir. Daniel conduce el coche a toda prisa por la carretera comarcal que le lleva a su hacienda, La Mirandesa. Una vez en la finca. El enmascarado le hace bajar del auto y sigue apuntándole con el arma. Daniel con las manos en la cabeza, no puede escaparse de su secuestrador.

El enmascarado le apunta con la pistola de frente, en el patio de la hacienda de Daniel. El asesino le pega un tiro en el pecho. Daniel cae fulminado al piso. En ese momento, el agresor se quita la máscara lentamente, poco a poco… mientras no deja de apuntarle con el arma. Daniel yace en el patio de la hacienda sin vida. El enmascarado se quita la peluca gris y la capa blanca. La imagen sube desde sus pies hasta su cabeza lentamente. Escuchamos música incidental.



En ese instante, en primer plano, la imagen nos muestra el rostro serio y desafiante de una mujer, ella es… Abigail. La abuela de Berenice, está viva. Ella es la asesina de Cayetano y de Diana, y ahora también de Daniel.



CONTINUARÁ…

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