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BERENICE
CAPÍTULO 30: AMOR SINCERO (GRAN FINAL)
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO
En el salón de la casa, Berenice habla con Rodrigo, el primo de Juan.
Rodrigo: ¡Tienes que buscar a Juan! ¡Tienes que contarle toda la verdad!
Berenice: Ay Rodrigo, ¿Y qué voy a hacer? ¿Cómo le voy a contar que… qué todo fue una trampa de Daniel y su prima Raquel?
Rodrigo: Juan sabe que Daniel nunca le ha podido ni ver, así que fácilmente te creerá. Debes ir a hablar con él. A esta hora debe estar en mi casa.
Berenice: ¿Estás seguro, Rodrigo?
Rodrigo: ¿Pero a qué esperas? ¡Corre, apúrate y ve a hablar con Juan! ¡Vamos!
En ese momento la chica agarra su bolso del sofá y sale a toda prisa de la mansión. En el patio, Berenice sube a su coche y arranca. La joven pega un brusco volantazo y pone rumbo al pueblo de Santa Victoria, para hablar con Juan.
HACIENDA “LA MIRANDESA”
La abuela de Berenice, Abigail, sonríe feliz mientras observa el cadáver de Daniel en el patio de la hacienda. Abigail habla consigo misma, con la pistola aún en la mano.
Abigail: Al fin terminé mi plan, acabé con todos y cada uno de nuestros enemigos, Berenice. Ahora nada ni nadie volverá a hacernos daño. El traidor de Cayetano pagó con su vida en aquel “disque accidente” de carro. Diana… ojala te pudras en el infierno. ¿Qué creías que habías acabado conmigo? Jajajaja, pagué a los médicos para que fingieran mi muerte, debía engañar a todos para vengarme. Estúpida, merecías morir electrocutada de la forma más cruel y despiadada, peor de lo que me hiciste a mí al empujarme por el balcón, malnacida. Y tú… (Mirando a Daniel) falso, cínico, trepador… desgraciado… Sólo querías a mi nieta por el dinero de la hacienda. Todos eran unos ladrones, unos miserables… pero se acabó. ¡Se acabó! (Furiosa)
La villana termina pegándole un tiro en la cabeza a Daniel para rematarlo, escuchamos música incidental.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
CASA DE RODRIGO
Berenice llega a casa de Rodrigo para hablar con Juan. El chico se encuentra viendo la televisión en la sala de la vivienda. En ese momento tocan al timbre, Juan apaga la tele con el mando a distancia y se acerca a la puerta para abrir…
Berenice: Hola Juan… (Triste y a la vez nerviosa)
Juan: ¿Berenice? ¿Qué haces tú acá? No te esperaba… (Sorprendido)
Berenice: ¿Podemos hablar? Es importante, no te quitaré mucho tiempo, de verdad.
Juan: Claro, por supuesto, pasa, pasa… Siéntate, por favor. (Cerrando la puerta tras de ella)
Berenice: Ay Juan, es que… no sé como empezar, acabo de enterarme de algo que jamás me podría haber imaginado. Creo que he cometido el peor error de toda mi vida.
Juan: ¿De qué hablas? No entiendo. ¿Qué te pasa, por qué tienes esa cara? ¿Estás bien? ¿Le pasa algo a mi hija? (Preocupado)
Berenice: No, Juan, la niña está bien pero yo… (Se le saltan las lágrimas)
Juan: ¿Qué pasa, Berenice? Me estás asustando. ¿Qué ocurre?
Berenice: No sé como decirte esto, me vas a odiar, me vas a… Dios mío, Juan, pero qué hice… ¿Qué hice? (Llorando)
En ese momento Juan, sin pensarlo dos veces se acerca a ella y la abraza fuertemente. Berenice responde al abrazo en lágrimas, arrepentida de haberle juzgado mal, de no haberle creído cuando Juan le estaba diciendo la verdad.
Juan: No llores, por favor… Dime qué es lo que pasa. No entiendo qué es lo que quieres decirme, no te explicas. Me estás poniendo muy nervioso.
Berenice: Fui injusta contigo Juan, muy injusta, y no sabes cuanto me arrepiento de no haber confiado en ti, de no haberte creído, de haberme dejado llevar por la rabia y el dolor… Yo no lo sabía, no sabía que…
Juan: ¿Qué? (Extrañado) ¿Qué es lo que dices? ¿Ahora me vienes a pedir perdón? Pero…
Berenice: Por favor, déjame hablar, te lo ruego. Hoy me enteré de que todo fue una trampa para separarnos. Daniel y su prima Raquel lo organizaron todo para fingir que te habías acostado con ella, con esa desgraciada, mala amiga… (Llorando)
Juan: ¿Quéee? ¿Estás segura de lo que dices? ¿Cómo así que Daniel y Raquel me engañaron? ¿Me drogaron o qué? Yo no… no… no recuerdo… no… (Alucinando)
Justo en ese instante, a la mente de Juan llegan los recuerdos de forma repentina. Juan recuerda el momento en qué, meses atrás, Raquel y él se tomaban un whisky en el salón de la hacienda Castilla-Alcaraz. A modo de flash-back a su cabeza vienen las imágenes de él despertándose en la cama, sólo, semidesnudo. Juan no puede creer lo que está recordando, las palabras de Berenice le hacen ver la verdad, la trampa.
Berenice: ¿Qué te pasa Juan? (Preocupada, con lágrimas en los ojos)
Juan: No puede ser… Dios, esto no puede ser cierto… ¡Maldita sea! (Pegando un puñetazo en la puerta de la cocina) ¡Dios, soy un imbécil! ¡Un imbécil! (Enojado consigo mismo)
Berenice: No digas eso, Juan, te engañaron. Seguro te drogaron, algo te hicieron. Todo era un plan para separarme de ti.
Juan: Esto es increíble… ¿Cómo no pude darme cuenta antes? ¿Cómo? No recordaba nada… no… jamás se me pasó por la cabeza que ellos… ¡Dios! ¡No puede ser! (Se le saltan las lágrimas)
Berenice: Cálmate Juan, por favor… Daniel vino a verme a la hacienda, y por casualidad le escuché hablando por teléfono con Raquel. Fue un milagro que yo entrara en aquel momento en la sala, lo escuche todo… todo… (Llorando)
Juan: Desgraciados… ¡Son un par de ratas! (Pegando otro puñetazo esta vez en una mesa) Te juro que Daniel me las va a pagar. Esto no se va a quedar así, vaya que no. ¿Dónde esta Raquel? Tengo que hablar con esa desgraciada.
Berenice: Raquel se fue a París hace meses, no creo que regrese y menos ahora que sabe que la hemos descubierto. Por favor Juan, no busques a Daniel, no lo hagas, podría ser peor. Ya no tiene arreglo, el daño ya está hecho.
Juan Todos estos meses hemos estado peleados por culpa de otras personas. ¿Pero Berenice es que no te das cuenta de la gravedad de todo esto?
Berenice: Lo sé, y lo siento, de veras que lo siento mucho. Yo… (Llorando)
Juan: Nunca me creíste, dudaste de mí… (Llorando) ¡Dudaste de miii!
Berenice: No me hagas esto Juan, ahora no… por favor… (Rota de dolor)
Juan: Yo siempre fui honesto contigo, siempre te dije la verdad. Te juré por mi padre que está muerto que jamás me había acostado con nadie. ¡Jamas! ¡Y nunca me creíste! ¡Nunca! (Las lágrimas recorren su rostro)
Berenice: Perdóname por favor… perdóname… Las fotos… yo… Juan por favor… (La joven llora deshecha)
Juan: Si no llega a ser por la conversación de Daniel no te habrías enterado de esto, nunca me habrías perdonado, nunca…
Berenice: Perdóname Juan…
Juan: Me echaste de tu vida, sabiendo que esperabas un hijo mío, me botaste a la calle como un perro. Tuve que irme a Estados Unidos, tuve que intentar olvidarte, iniciar una nueva vida… y todo por una mentira… ¡Por una mentiraaa!
El chico barre con la mano la mesa y tira un jarrón al suelo. La cerámica se hace pedazos.
Berenice: Juan, por favor… tranquilo, cálmate mi amor… Yo te quiero… siempre te he querido, nunca dejé de amarte.
Juan: No puedo creerlo… He vivido engañado durante meses…
Berenice: Y yo también, Juan, yo también. Sé que cometí un error, no debí haber dudado de ti pero las fotos…
Juan: ¡Al diablo con las fotos! Aquí lo único que importa ya no es el engaño, la trampa que me tendieron. Lo que importa de verdad es que nunca me creíste a pesar de que yo te juraba no haber hecho nada. ¡No me creíste! ¡Dudaste de mí!
Berenice: Yo te amo, Juan… por favor… no seas así. (Llorando)
Juan: Dios, esto no puede estar pasando. ¿Qué más Dios? ¿Qué más castigo me vas a enviar? (Mirando al cielo)
Berenice: Perdóname, mi amor, perdóname… yo no sabía que… Juan por favor… Vamos a hablar.
Juan: No puedo… (Llorando)
Berenice: ¿Por qué? Si tú me amas, yo te amo. Vamos a tener una hija, por favor Juan. Sé que estás enojado. Sé que estás dolido por todo lo que pasó pero…
Juan: No… no… (Limpiándose las lágrimas con una mano) No estoy dolido, estoy roto por dentro… No tienes ideas de cómo me siento en este momento. (Sentándose en una silla)
Ella se le acerca y trata de animarlo, de consolarlo, de calmarlo… Berenice le acaricia el cabello con ternura.
Berenice: No llores Juan… no soporto verte llorar. Eres tan noble, tan tierno… Te amo. (En lágrimas)
Juan: Seis meses… seis meses para esto… no puedo creerlo.
Berenice: Olvídate de lo que pasó, olvídate de Raquel, de Daniel…
Juan: ¡Ellos no son el problema! ¡Es que no lo entiendes! (Levantándose de la silla se aleja de ella)
Berenice: No seas rencoroso Juan, yo no tuve la culpa de lo que te hicieron.
Juan: Pero dudaste de mí… Eso es mucho peor, eso es lo que más me duele. No el hecho de haber sido un idiota y haber caído drogado por esos dos, no. Lo que en realidad más me duele es que tú, la mujer que más he amado en toda mi vida no confiara en mi palabra.
Berenice: ¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar? ¿Qué habrías hecho si me hubieran drogado a mí y me hubieran hecho unas fotos comprometidas con Daniel, ah? ¡Dime!
Juan: No lo sé…
Berenice: Me habrías echado de tu vida, embarazada y todo. Te conozco Juan, sé como eres de celoso. No me habrías creído aunque yo te hubiera jurado por lo más sagrado.
Juan: No estamos hablando de ti, estamos hablando de mí.
Berenice: Está bien… sabía que no te iba a sentar nada bien todo esto. Se lo dije a Rodrigo en la hacienda. ¿Pero sabes algo? Tu primo fue quién me animó a venir a hablar contigo.
Juan: (Respirando hondo) Necesito tiempo, necesito pensar… No me siento bien.
Berenice: Ok, si quieres te dejo sólo, no te preocupes, no te molestaré más. Sólo espero que decidas lo que decidas, sepas que… que te amo. (Se marcha)
Juan: ¡Espera! ¡Espera por favor, no te vayas! (Tomándola del brazo, ella voltea)
Berenice: ¿Qué quieres Juan? ¿Hacerme más daño? No, es mejor que me marche. Estás muy alterado y…
Juan: Lo siento… (Triste) Todo esto me ha tomado por sorpresa, no lo esperaba. Jamás imaginé que llegáramos a este punto. Siento si digo cosas de las que luego me arrepiento, tú ya me conoces. Sabes cómo soy.
Berenice: Juan, dime la verdad. Quiero que seas sincero conmigo.
Juan: ¿Qué quieres saber? ¿Vas a seguir dudando de mí?
Berenice: No empieces… ya te he pedido perdón por ello. Ya sé que no puedo echar el tiempo atrás, si pudiera lo haría pero no es posible.
Juan: ¿Y entonces? ¿Qué me ibas a preguntar? Ya, ya sé… a poco quieres saber si en este medio tiempo estuve con alguien en Texas o algo así… No lo hice.
Berenice: No, no me interesa eso. Sólo quiero saber si todavía me amas.
Juan: ¿Por qué me preguntas eso?
Berenice: Porque necesito saberlo para seguir viviendo. (Con los ojos tristes)
Juan: ¿Tú que crees? Mírame a los ojos… (Se miran a los ojos) ¿Qué te dicen?
Berenice: No lo sé… (Triste)
Juan: Antes con sólo verme a los ojos sabías perfectamente todo sobre mí.
Berenice: Juan…
Juan: Pero veo que no es suficiente… al menos no en este momento.
Berenice: Dijiste que regresaste por nuestra hija… dijiste que volviste por mí.
Juan: Sí, porque te amo. ¡TE AMOOO!
En ese momento, y sin que ella se lo espere, Juan la toma de la cintura, abrazándola contra su pecho. El chico la besa por sorpresa, Berenice se deja llevar. Juan la besa con pasión y a la vez con mucho amor. Ambos se comen la boca a besos cada vez más y más intensos. Escuchamos música. Juan y Berenice se besan sin descanso, sin pausa, el tiempo se detiene ante su historia de amor…
Alexander Acha – Amor Sincero
Haces que mi alma sienta amor de nuevo
haces que a tu lado ya no sienta miedo
haces que me entregue con cada latido y que no quede ni un segundo sin estar contigo.
Haces que mi corazón ya no esté ciego porque puedo ver en ti que esto es amor sincero,
haces que te quiera más,
un poco más
llegas y te quiero más de lo que ya te quiero
En ese momento, ambos se miran a los ojos, Berenice sonríe dulce, Juan responde a la sonrisa muy tierno y vuelven a besarse. La casa de Rodrigo es testigo del profundo amor que Juan y Berenice se tienen uno al otro.
AL DÍA SIGUIENTE
AUSTIN, TEXAS
CASA DE ESTEFANÍA
En la cocina de su casa de Austin, Fanny habla por teléfono con Juan, quién está en la hacienda Castilla-Alcaraz, hablando por su teléfono móvil desde el salón de la mansión. Junto a Fanny se encuentran Michael, Sofía y María.
Fanny: ¿De verdad?
Juan: Si, hermanita, de verdad. Todo fue una trampa para separarme de Berenice, ella y yo hemos vuelto. Estamos juntos.
Fanny: Siento mucho haber hablado tan mal de ella… de haber… (Arrepentida)
Juan: No pasa nada, todo olvidado. Dale muchos besos a Sofía y a mamá y un abrazo a Michael.
Fanny: De tu parte Juan, no te preocupes. (Sonríe) Te quiero mucho hermanito.
Juan: Y yo a ustedes… (Terminando la llamada)
En la casa, Estefanía cuelga el teléfono y…
Fanny: Juan y Berenice están juntos de nuevo. (Sonríe)
Sofía: ¡Yupiiiiiiiiiiiiiii! (Saltando de alegría se pone a bailar con Michael)
Michael: Jajajajaja
María: ¿En serio hija? (Sonríe)
Fanny: Si, parece ser que se arreglaron finalmente, luego les cuento todo. Juan está muy contento se le ve muy feliz. Por cierto… me dijo que el bebé será una niña, le van a poner de nombre Alexandra.
Michael: Lovely, very nice. Buena elección. (Sonríe) Me alegro mucho que todo haya terminado bien.
María: Ay que alegría… voy a tener otra nieta. Esto hay que celebrarlo, voy a sacar champagne y unas copas.
Sofía: ¡Genial! ¡Una prima para jugar! (Sonríe feliz)
MESES DESPUES…
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
En la iglesia del pueblo, Juan espera junto al altar mayor acompañado de su madre doña María, la madrina. Entre la multitud de invitados llega la novia, vestida de blanco. Berenice, acompañada por su padrino, Rodrigo, camina por el pasillo central del templo... Juan sonríe mientras Berenice llega al altar.
En la primera fila de bancos, Jéssica llora emocionada sonándose la nariz con un pañuelo de forma muy cómica, doña Octavia se ríe a su lado. En el altar mayor Berenice sonríe dulce, Juan responde a la sonrisa y le guiña un ojo. En los bancos, Fanny y Michael se miran mientras Sofía carga en brazos a su prima, la pequeña Alexandra. Por su parte Álvaro y su novia Nuria, con su pequeño hijo Jorge, presencian la ceremonia igualmente, al lado de Lorena y su novio Eduardo (David Zepeda) recién llegados de Cancún.
También asisten al enlace Carolina, la prima de Berenice y Nico, su mejor amigo, quienes han venido expresamente desde Monterrey para la boda, con su pequeño hijo Darío.
Entre los más de 150 asistentes la pareja contrae matrimonio. Juan y Berenice sonríen felices, mientras el sacerdote oficia la ceremonia. Todos los invitados, amigos y familiares observan a los protagonistas en el altar.
Cura: Puede besar a la novia.
Juan: Te amo. (Sonríe tierno)
Berenice: Y yo a ti. (Sonríe dulce)
En ese momento Berenice y Juan se funden en un romántico y apasionado beso en presencia de todos. Finalmente su amor imposible ha vencido. Todos los invitados aplauden.
Escuchamos música.
Alexander Acha - Amor sincero
Haces que mi alma sienta amor de nuevo
haces que a tu lado ya no sienta miedo
haces que me entregue con cada latido y que no quede ni un segundo sin estar contigo.
Haces que mi corazón ya no esté ciego porque puedo ver en ti que esto es amor sincero,
haces que te quiera más,
un poco más
llegas y te quiero más de lo que ya te quiero
A las puertas de la iglesia de Santa Victoria, Berenice y Juan salen a la calle, una lluvia de confeti cae sobre ellos, rodeados de todos los invitados. Rodrigo suelta unas palomas blancas que vuelan hacia el cielo de un día muy soleado en Sonora. A lo lejos, desde un elegante coche negro alguien les observa bajo unas gafas de sol. Tras la ventanilla bajada del carro, una mujer se quita los lentes. Es Abigail, la abuela de Berenice observa la boda desde la distancia… Abigail, sonríe. La señora permanece en la sombra pero siempre pendiente de su familia.
En primer plano, y rodeados por todos sus familiares y amigos, Berenice y Juan se besan con amor, abrazados a las puertas del templo. En ese momento doña Octavia se acerca con la pequeña Alexandra en brazos. Juan carga a su hija, besándola en la frente. Seguidamente Juan mira al frente, sonríe feliz y guiña un ojo al público de la novela. Berenice sonríe dulce mirándole únicamente a él. Escuchamos música.
Alexander Acha - Amor sincero
Haces que mi alma sienta amor de nuevo
haces que a tu lado ya no sienta miedo
haces que me entregue con cada latido y que no quede ni un segundo sin estar contigo.
Haces que mi corazón ya no esté ciego porque puedo ver en ti que esto es amor sincero,
haces que te quiera más,
un poco más
llegas y te quiero más de lo que ya te quiero
FIN
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