CAPÍTULO 25: LÁGRIMAS DE AMOR
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
CASA DE JÉSSICA
En el salón de casa de la profesora de inglés, Berenice se encuentra sola leyendo un libro sentada en una de las butacas. En ese momento suena su celular, la joven toma la llamada. Es Lorena desde la casa del D.F.
Berenice: ¿Bueno?
Lorena: ¡Berenice! Hasta que al final te encuentro, estuve llamando a la hacienda y nadie respondía el teléfono. ¿Dónde estás?
Berenice: En casa de mi amiga Jéssica, es que…
Lorena: No importa, ay Berenice…. (Se le saltan las lágrimas)
Berenice: ¿Qué ocurre Lorena? No me asustes, te noto muy nerviosa. ¿Pasó algo malo?
Lorena: Mi mamá… mi mamá…
Berenice: ¿Diana? (Pensando: Diana logró escapar de la hacienda entonces)
Lorena: Acabo de llegar de las Bodegas y encontré a mi mamá muerta en la bañera, Berenice. ¡Muerta! (Llorando)
Berenice: ¡Ay Dios Santo! (Levantándose de la butaca, deja caer el libro al piso)
Lorena: La policía ya está acá… están investigando pero… ay Bere, creo que la mataron. ¡La mataron! (Nerviosa y angustiada)
Berenice: ¿Pero cómo así que la mataron? (Alucinada) No puede ser Lorena, no puede ser pero si hace unos días ella intentó…. (Pero Lorena no la deja terminar)
Lorena: Álvaro está a punto de llegar, estamos costernados hermana. Esto parece una pesadilla. Hace días un desconocido me tuvo secuestrada y la amenazó con matarme, a mi y a ella.
Berenice: ¿Qué? No entiendo nada… ¿Y por qué no me lo habías dicho? (Preocupada)
Lorena: Mi madre llego anoche a la Ciudad de México y me dijo que tu padre había sido asesinado en el hospital hace unos días. Ni mi hermano ni yo éramos conocedores de ello.
Berenice: Yo llamé a la mansión de la capital y le dejé el recado a la chica de servicio.
Lorena: ¡Sí, lo sé, pero Fátima me dijo esta mañana que mi madre le prohibió contarnos la verdad! Fue esta mañana cuando me enteré de lo ocurrido en Guaymas. Siento mucho no haber asistido al funeral, Berenice, créeme. De haberlo sabido, Álvaro y yo habríamos acudido.
Berenice: Bueno, no importa, ya eso da igual, ahora lo que más intrigada me tiene es lo de Diana. No puedo creer lo que me estás contando.
Lorena: Tengo que dejarte, Álvaro acaba de llegar.
Berenice: Esta bien, Lorena, dale el pésame de mi parte y por favor no duden en llamar con lo que sea y Juan y yo viajaremos al D.F. lo más pronto posible.
Lorena: Gracias Berenice. (Llorando)
Al mismo tiempo en que Berenice termina la llamada, Juan llega a la casa cerrando la puerta tras de si.
Juan: Hola mi amor, vengo de la hacienda, las obras van a buen ritmo, en dos semanas podremos regresar y…. (Ella permanece en silencio)
Berenice: Ay Juan… (Nerviosa)
Juan: ¿Qué pasa mi vida? ¿Y esa cara? ¿Ocurre algo?
Berenice: Acabo de hablar con Lorena por teléfono, Diana apareció muerta en la bañera de la casa de la capital.
Juan: ¿Quéee? (Sorprendido)
Berenice: Ahora te lo cuento, al parecer Diana no murió en la casa de la hacienda, era de esperar, como bien decía Jéssica nunca encontraron su cuerpo. Estaba en la capital.
Juan: No puede ser… ¿Y alguien la mató dices? ¿Quién?
BOSQUES DE SANTA VICTORIA
En la cabaña oculta entre los frondosos bosques, el misterioso encapuchado que en su día fue cómplice de Diana se encuentra afeitándose mirándose a un espejo. Sólo podemos verle de espaldas. El joven se da la vuelta y en el frente de la sudadera volvemos a leer las letras que forman la palabra MADISON.
La imagen asciende lentamente, escuchamos música incidental. El encapuchado termina de limpiarse la cara con una toalla para retirar los restos de espuma de afeitar. En ese momento finalmente su rostro se hace visible. El misterioso cómplice de Diana es… Óscar.
Óscar: Te salvaste Berenice, te salvaste por esta vez. Pero ahora si vas a pagar por tu desprecio desgraciada, tú y el imbécil de Juan. Ahora si que van a saber quién soy yo. Primero fue tu padre… y la siguiente vas a ser tú.
El joven deja la toalla junto al lavabo y sale de la cabaña. Óscar sube en un coche y arranca rumbo al pueblo. Dentro del auto, el chico habla consigo mismo. Óscar padece un trastorno de personalidad, es bipolar, lo que le lleva a ser dos personas al mismo tiempo sin que él se dé cuenta de su condición. Su mirada refleja la locura que padece, una enfermedad muy peligrosa.
Óscar: Voy a terminar lo que Diana no pudo hacer pero yo no voy a fallar. Esa estúpida falló y todo por adueñarse de esa maldita hacienda de Berenice, a fin de cuentas a mí que más me daba, lo que yo quería era matarlos a Juan y a ella. Sólo fue una excusa para poder realizar mi plan... ¡Si no eres mía no serás de nadie más! ¡De nadie! (Pegando un golpe en el volante)
AL DÍA SIGUIENTE
CIUDAD DE MÉXICO
En el tanatorio, Lorena y su hermano Álvaro, vestidos de luto y con el gesto serio y abatido reciben las condolencias de multitud de amigos y familiares. Entre ellos, Nuria, la novia de Álvaro. A la entrada del tanatorio los dos hermanos conversan con la chica.
Nuria: Hola, vine en cuanto me enteré. Les acompaño en el sentimiento.
Álvaro: Hola mi amor… gracias por venir. (Se abrazan) Me hacías mucha falta.
Nuria: Lo siento mucho Lorena, yo no llegué a conocer a tu mamá pero…
Lorena: No te preocupes Nuria, ahora lo que debemos hacer es descubrir que fue lo que pasó realmente en la casa. (Triste)
Álvaro: Dijiste que el hombre que te secuestró pudo haber sido el que…
Lorena: Estoy segura, mamá recibió una llamada amenazándola ese día, afortunadamente logré escapar pero ese tipo quería vengarse de ella por algo. Algo grave.
Nuria: ¿Cómo sabes que fue por venganza?
Lorena: Mi mama no me quiso decir la verdad, los secretos que tuviera se los llevó con ella.
Álvaro: ¿Hablaste con Berenice? ¿Qué te dijo?
Lorena: Sí, ella y Juan deben estar al llegar, esta mañana me dijo que asistirían al funeral.
Nuria: Es increíble lo que está pasando, primero asesinan a su papá y ahora les toca a ustedes, aquí algo raro, es mucha casualidad y más tan seguido…
Álvaro: Esto no se va a quedar así, voy a remover cielo y tierra hasta averiguar quién está detrás de todo esto y les juro que se va pudrir en la cárcel.
En ese instante aparecen Juan y Berenice tomados de la mano, tras ellos.
Berenice: Buenas tardes. Sentimos llegar tan tarde, el vuelo se retrasó y …
Lorena: Hermana… (Llorando, ambas se abrazan) ¿Y Jéssica, no vino con ustedes?
Juan: No, tenía trabajo y le fue imposible volar con nosotros hoy.
Álvaro: Gracias por acompañarnos en estos duros momentos, la verdad, nos ha tomado por sorpresa, todavía estamos en shock.
Juan: Lo siento mucho Álvaro (se dan la mano), ¿Nuria? ¿Qué haces tú acá?
Nuria: Hola Juan, me alegro de verte. Cuánto tiempo.
Álvaro: Nuria y yo somos pareja, llevamos ya un tiempo saliendo juntos.
Berenice: ¿En serio Álvaro? Qué bien, me alegro mucho por ti, bueno y por Nuria que no la conocía la verdad.
Juan: Nuria es una buena amiga del pueblo. (Sonríe) Me da mucho gusto que hayas encontrado el amor al fin.
Nuria: Lo mismo digo. (Sonríe)
Berenice: ¿Pero ustedes…? (Extrañada) Jumm…
Juan: No, no… nunca llegamos a ser nada más que amigos, mi amor, no te me pongas celosa.
Berenice: Que es broma, Juan. Encantada de conocerte Nuria, si alguna vez Juan me habló de ti. La verdad estoy muy contenta de que mi hermano y tú estén juntos.
Juan: Por cierto… (Mirándole la barriga) ¿Estás…?
Nuria: Sí, estoy embarazada. Álvaro y yo vamos a ser papás en unos meses. (Sonríe)
Berenice: ¿En serio? Juan y yo también. (Sonríe)
Nuria y Álvaro: ¡Felicidades!
Lorena: Esto tiene que ser una epidemia, por favor…
Los cinco siguen platicando a la espera de que el féretro con los restos mortales de Diana sea cargado en el coche fúnebre con destino al cementerio de San Leandro, a las afueras de la capital azteca.
HACIENDA “LA MIRANDESA”
En su despacho, Daniel, conectado a internet en su pc, envía un email con las fotos comprometidas de Juan y Raquel al correo electrónico de Berenice. El villano sonríe con malicia, en ese momento su prima Raquel toca a la puerta.
Daniel: Sí, adelante.
Raquel: Hola primito… ¿Qué haces? Venía a decirte que voy a salir, me marcho de compras a Guaymas, volveré a última hora de la noche.
Daniel: OK, me parece bien. ¿A que no adivinas que estoy haciendo?
Raquel: No me digas que… (Se acerca al computador y mira la pantalla, la joven ve las fotos adjuntas al email)
Daniel: Por favor, te mereces todos los honores para darle al intro con esta actuación tan X. (Sonríe)
Raquel: Jajajaja, yo encantada Dani, un placer… (Pulsando la tecla) ¡Listo!
Daniel: Jajajjajajaja.
Raquel: Ay “pobechita Berenice”… tan tonta ella, tan pánfila… tan bobita…
Daniel: Ahora si van a saber lo que es bueno eso desgraciada. Va a pagar el haberme dejado por ese muerto de hambre.
Raquel: Y en cuanto la estúpida esa mande a su noviecito adorado a volar…
Daniel: Te quedará el camino libre con el dichoso panadero… pero yo podré volver a reconquistarla. (Sonríe)
Raquel: Que malos somos… (Sonríe con malicia)
Daniel: ¿Quiénes? Sólo estamos haciendo justicia, primita. Justicia.
Raquel: Me muero por ver la cara de esa naca cuando abra el email. Jajajajajjajaja.
DÍAS DESPUÉS
CASA DE JÉSSICA
Berenice se encuentra sentada a la mesa de la sala, revisando sus emails conectada al laptop de su amiga. Jéssica mientras prepara café en la cocina.
Jéssica: Ay esta cafetera es un asco… se va toda…
Berenice: ¿Qué dices Jessi? (Mirando su correo en la pantalla del pc)
Jéssica: Este cacharro del demonio que me tiene harta… Mira que aperos me ha puesto… (Pasando una trapo por la encimera)
Berenice: Pues compra una nueva, menudo drama. (Conteniendo la risa) Hay que ver que exagerada eres, en serio. En los bazares chinos de Hermosillo venden unas muy baratitas.
Jéssica: Sí claro, ríete, ríete… (Enojada) Déjame de chinos anda, mona coreana.
Berenice: Jajajaja…. (Silencio) ¿Oye sabes quién es una tal Sandra Wilson?
Jéssica: ¿Einn? ¿Sandra What?
Berenice: Tengo un email de una tal Sandra Wilson, bah, será publicidad de esa de internet.
Jéssica: Bórralo… a mi me tienen frita.
Justo en el momento en que la morena está a punto de borrar el email sin leerlo, Juan la interrumpe por la espalda.
Juan: Buenos días, preciosa. (Sonríe y le da un beso)
Berenice: Ya era hora guapo, son más de las doce de la mañana.
Jéssica: Dormilón, que andarían haciendo anoche, nada bueno… (Burlándose)
Juan: Jajajaja, ya no empiecen. ¡Y tú Jéssica! ¡No seas malpensada! (Avergonzado)
Berenice: No la hagas caso, está cada día más loca, eso debe ser porque Rodrigo no la cumple como Dios manda… tú sabes… (Burlándose)
Juan: Jajajaja, qué mala eres. No será tanto. ¿O sí, Jéssica? ¿Rodrigo no funciona?
Jéssica: ¡Cállense ya par de idiotas! (Lanzándoles el trapo enojada) Ven p’acá Juan que te tengo una tarea. Tú si que vas a funcionar, si pero con esto.
Juan: A ver… para qué soy bueno. No me hagas fregar los platos porque no, eh, hoy no.
Jéssica: No mijito (Le da una fregona) ¡Toma! Ahora por burlarte friegas tú la cocina, Juanito. Hala, ya tienes oficio para empezar el domingo. Yo me voy a tomar un cafelito con Bere, permiso. (Con la taza en la mano)
Juan: Mmmm…
Berenice: Jajajaja, ay ya Juan, cambia esa cara que no te va a morder.
Juan: ¿Quién, Jéssica o la fregona?
Berenice y Jéssica: Jajajajajajjaja.
Jéssica: Anda ponte a fregar el piso y cállate ya. (Se sienta junto a Berenice)
Berenice: El caso es que… (Abriendo el email de la tal Sandra Wilson)
Justo en ese preciso instante, Jéssica se queda muda, Berenice fija su mirada en la pantalla del laptop. La joven es incapaz de articular palabra, Berenice ve las fotos de Juan desnudo en la cama con Raquel, al mismo tiempo en que se le saltan las lágrimas. Juan deja la fregona y se les acerca de frente.
Juan: ¿Qué miran con tanto detenimiento? Se les cambió la cara.
Jéssica: Yo mejor me voy... (Se levanta de la silla y se marcha a su cuarto)
Pero Berenice no puede hablar, está conmocionada, todavía no se cree lo que acaba de ver. La joven sigue mirando la pantalla y pasando las fotos una a una. Juan se acerca y al mirar la pantalla ve todas las fotografías del montaje orquestado por Daniel y Raquel días atrás.
Juan: ¿Pero qué….? (Alucinando al ver las fotos)
Su novia se levanta del asiento sin decir nada, la joven es incapaz de dirigirle la palabra y se aleja de él. Berenice se dispone a salir de la casa, rota de dolor, llorando como una magdalena. Juan la toma del brazo.
Juan: ¡Por favor mi amor! ¡Eso no es lo que tú crees! ¡Por favor!
Pero en ese mismo momento Berenice voltea y furiosa le pega una sonora bofetada, su sonido llena la escena. La morena permanece en silencio, un silencio sepulcral que invade la sala de la casa de Jéssica.
Berenice: Eres un cerdo… (Llorando deshecha)
Juan: Por favor cariño…. Berenice, por favor escúchame. No te vayas, por favor. (Preocupado)
Berenice: ¿Qué me vas a explicar, qué? ¿Cómo mientras yo estaba fuera de la hacienda tú te estabas revolcando con la fulana esa la Sandra Wilson? (Rabiosa, llena de dolor y con lágrimas en los ojos)
Juan: Esas fotos tienen que ser un montaje, una mentira, yo jamás te he engañado con nadie, es más desde que estoy contigo nunca he podido mirar a otra mujer.
Berenice: Hay que ver… pero que cínico eres… Todavía tienes la poca vergüenza y el descaro de decirme que… ay por favor, mejor me voy, porque no estoy para escuchar tus estupideces. Nunca me has querido, ahora acabo de verlo bien claro. (Voltea para irse de nuevo pero Juan la toma del brazo otra vez)
Juan: ¡Te estoy diciendo la verdad! ¡YO TE AMO! (Se le saltan las lágrimas)
Berenice: ¡Suéltame! (Volteando le pega otra fortísima cachetada, escuchamos música incidental) Eres un desgraciado… un miserable… Seguro sólo estabas conmigo por el dinero. Al final la loca de Diana iba a tener razón. (Llorando, se limpia las lágrimas)
Juan: ¡Eso no es verdad! ¡Yo jamás te engañaría con nadie! ¡Jamás!
Pero la joven le agarra del cuello de la camisa y le acerca a la pantalla del ordenador. Berenice, rota de dolor le obliga a ver nuevamente las fotos. El no puede contener las lágrimas.
Berenice: ¿Las ves? ¿Ves lo mismo que yo estoy viendo? Y aun así insistes en verme la cara de estúpida. (La joven le suelta con rabia)
Juan: Por favor mi amor, tiene que haber una explicación… alguien te ha enviado esto para perjudicarme, para separarme de ti. Es igual que cuando me tendieron la trampa aquella del chico que te besó en la plaza. ¿Recuerdas? Tiene que ser eso… Seguro Diana…
Berenice: ¡Diana está muerta, Juan! ¡MUERTA!
Juan: Alguien tuvo que mandar este correo para mortificarte, para hacerte daño pero te juro que esas fotos son mentira. Yo jamás he estado con esa mujer.
Berenice: Eres un descarado, un cínico, un traidor, un embustero, un desgraciado, un….
La morena se la avienta y comienza a darle puñetazos en el pecho a Juan con rabia pero a la vez con dolor. Berenice llora desconsolada presa de un ataque de nervios.
Juan: ¡Basta! ¡Ya basta Berenice! (Llorando) Si no me crees, yo no puedo hacer nada, pero te juro por la memoria de mi padre que te estoy diciendo la verdad.
Berenice: ¡No jures en vano! Esas fotos no son ningún montaje, Juan, se ve bien claro como estabas pasándolo de lo lindo con la rubia esa, ¡con esa zorra! Eres peor de lo que yo creía, nunca en mi vida imaginé que pudieras ser capaz de hacerme esto. ¡NUNCA!
Juan: ¡Sí está bien! ¡está bien! ¡Soy yo, sí! Pero yo no soy consciente de haber estado con esa mujer. No puedo negar lo que se ve en esas fotos pero te puedo asegurar que yo no hice nada con ella.
Berenice: Lo que me faltaba… Y sigue dale con lo mismo. ¿Pero tú qué te crees Juan? ¿Qué yo soy boba o qué?
Juan: Piensa lo que te de la gana, pero yo tengo la conciencia tranquila porque sé lo que he hecho y lo que no he hecho.
Berenice: ¡Acostarte con una golfa, desgraciado! ¡Eso es lo que has hecho! ¿Sabes qué? Me das asco, Juan. ¡ASCO!
Juan: ¿En serio te doy asco? (Con gesto serio)
Berenice: Sí, haz el favor de largarte de mi vista pero ya. Ahora mismo recoges todas tus cosas y te marchas de casa de Jéssica. Eres un desgraciado, mi amiga se ha portado de lo mejor ofreciéndote su casa mientras la casa de la hacienda estaba en obras y así es como le pagas.
Juan: No metas a Jéssica en esto.
Pero en ese momento aparece Jéssica en escena, muy preocupada por las voces y los gritos de la discusión.
Jéssica: Por favor ya basta, se van a enterar todos mis vecinos. ¡Berenice! ¡Ya está bueno!
Berenice: ¿Has escuchado lo que me ha hecho? (Llorando) ¿Lo has oído?
Jéssica: Sí, por desgracia, lo he escuchado todo. (Seria)
Berenice: (Llorando) Esto no te lo voy a perdonar en la vida, Juan, nunca… ¿Me oyes? Nunca. Márchate porque no te quiero volver a ver. ¿No me oíste? ¡Largo!
Juan: Berenice, por favor… (Llorando roto de dolor)
Jéssica: Juan, es mejor que te vayas… ¿Sí? Bere está muy nerviosa.
Juan: No me hagas esto tú también Jéssica… tú no, no puedes creer que yo…
Berenice: Vete Juan, ya oíste a mi amiga. No discutas más, haz tu maleta y lárgate. Voy a dar un paseo, cuando regrese no quiero verte en la casa.
Juan: Está bien… (Se va al dormitorio a recoger su ropa y hacer la maleta)
En la sala, Berenice se derrumba a llorar en brazos de Jéssica. La profesora no sabe como tranquilizarla.
Jéssica: No llores amiga, no llores… no me gusta verte así, eso no le hace bien al bebé, Bere.
Berenice: Me engañó, Jessi, se acostó con otra… (Llorando) Yo embarazada y él revolcándose con una cualquiera… (Abrazada a su amiga)
Jéssica: Voy a hablar con él.
Berenice: ¡No! Ni se te ocurra, te lo prohíbo.
Jéssica: Pero Bere… no puedes botarlo así de tu vida, debes intentar buscar una solución. Estas esperando un hijo suyo. ¿Qué piensas hacer?
Berenice: Seré madre soltera, eso no importa.
Jéssica: Bere….
Berenice: No sigas Jéssica, no quiero reproches, te he dicho que Juan y yo hemos terminado.
Jéssica: Pero Juan no tiene a dónde ir, ¿Qué va a ser de él?
Berenice: Tiene a su familia en Estados Unidos, y si no que busque otro empleo en el pueblo, que haga lo que le dé la gana, pero no quiero volver a verlo nunca más en mi vida.
Jéssica: Estás siendo muy injusta con él.
Berenice: ¿Injusta? ¿Y cómo se llama lo que me hizo él a mí? Por favor Jessi, por favor… Ponte tú en mi lugar.
Jéssica: Yo pienso que él te está diciendo la verdad a pesar de esas fotos. Le siento sincero… Mira, estás muy nerviosa, ven, vamos a dar un paseo. El aire fresco te vendrá bien.
Ambas amigas salen de la casa. Mientras, en el dormitorio, Juan habla por teléfono con su madre, María, quién está casa de su hija Estefanía, en Austin, Texas.
Juan: Así es mamá, voy a verlas mañana.
María: ¿En serio hijo? ¡Ay que alegría! ¿Y viene tu novia contigo?
Juan: No… esta vez no puede viajar… (Miente para no contarle la verdad)
María: Qué pena… bueno otra vez será. Tu hermana Fanny y Sofía están locas de contentas con la noticia, mi amor. Te echamos tanto de menos.
Juan: Y yo a ustedes mamá. (Llorando)
María: Bueno pues mañana Fanny irá a recogerte al aeropuerto. Llama esta noche cuando sepas a que hora llega el avión.
Juan: No te preocupes, eso haré. (Sonríe, limpiándose las lágrimas con la otra mano)
María: Te quiero hijo.
Juan: Y yo a ti, mamá.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
Berenice y Jéssica pasean por una céntrica calle del pueblo, las dos amigas conversan sobre lo ocurrido en la casa. La morena sigue abatida y con lágrimas en los ojos.
Jéssica: ¿Te sientes mejor amiga?
Berenice: Necesito sentarme… estoy un poco mareada.
Jéssica: Eso son las náuseas del embarazo, Bere, estás de muy poquito todavía. A ver vamos a la plaza y nos sentamos un rato en un banco, verás como te sientes mejor.
Berenice: Sí, por favor…
Pero justo cuando ambas mujeres se disponen a cruzar la calle, antes de llegar a la plaza, un coche negro llega en cuestión de segundos junto a ellas. Del coche baja un encapuchado (Óscar).
El chico le pega un empujón a Jéssica y la tira contra la acera. Escuchamos música incidental.
Óscar agarra a Berenice y la mete a la fuerza en el coche. La morena comienza a chillar muy asustada. El agresor le coloca un pañuelo con cloroformo en la boca y la joven pierde el conocimiento. Óscar cierra la puerta del auto y sube al coche a toda prisa. En la calle, varios transeúntes comienzan a gritar por el secuestro a plena luz del día. Jéssica pide ayuda.
Jéssica: ¡Socorro! ¡Auxilio, se llevan a mi amiga! ¡Berenice! ¡BERE! ¡BEREEEE! (Levantándose del suelo)
En un instante, Óscar arranca el auto, con Berenice en el asiento de atrás. Jéssica corre tras el auto sin poder alcanzarlo. Óscar acelera el carro y escapa con Berenice. La morena permanece inconsciente en el asiento trasero del coche sin saber que su secuestrador es nada más y nada menos que Óscar.
CONTINUARÁ…
Amo esta historia! Me encanta! Espero con ansias el próximo capítulo!
ResponderEliminarAmo esta historia! Me encanta! Espero con ansias el pŕoximo capítulo!
ResponderEliminarHola Ana, muchas gracias por comentar y seguir la novela. Me alegro que te guste. Un saludo y gracias de nuevo!
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