BERENICE
CAPÍTULO 14: ENGAÑADO
GUAYMAS
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
Es de madrugada. En la sala de espera, Berenice, Jéssica y Rodrigo aguardan noticias sobre el estado de salud de Juan tras el disparo sufrido a las puertas de la discoteca a manos de Cayetano. Mientras los tres conversan entre sí, preocupados por Juan, doña María hace acto de presencia en el centro sanitario, muy nerviosa y angustiada.
María: ¡Berenice! ¿Qué ha ocurrido, mija? ¿Cómo está mi hijo? ¿Cómo está Juan? (Preocupada)
Berenice: ¡María! (Se le saltan las lágrimas)
Ambas se funden en un cariñoso abrazo, mientras lloran por el hombre que más quieren en la vida, una como madre, la otra como mujer.
Jéssica: Todavía no sabemos nada, estamos esperando a ver que nos dicen.
Rodrigo: Llevamos ya dos horas, lo último que supimos es que le iban a operar para sacarle la bala.
María: Ay diosito, ojala todo salga bien. ¿Pero qué ha ocurrido?
Berenice: Un hombre encapuchado se nos acercó a la puerta de la discoteca donde estábamos y nos amenazó con un arma.
Jéssica: Juan forcejeó con él y así terminaron…
María: No puede ser… (Nerviosa) Si le pasa algo a mi Juan yo me muero, me muero… (Llorando)
Rodrigo: Tranquilícese tía María, no se preocupe, verá como mi primo saldrá de esta. Él es muy fuerte. (Sonríe)
Berenice: Creo que deberíamos dar parte a la policía, estoy segura de que el agresor era Daniel.
Jéssica: ¿Daniel? Entonces… eso quiere decir que cumplió con sus amenazas.
María: ¿De quién hablan? ¿Quién es ese tal Daniel?
Rodrigo: El ex de Berenice.
María: ¿Qué? (Alucinando)
HACIENDA “LA MIRANDESA”
En el salón principal de la mansión de Daniel, el villano platica con Cayetano. El rubio le comenta lo ocurrido en Guaymas horas antes.
Daniel: ¡Eres un imbécil! Si ese naco no se muere, te juro que el que se va a morir eres tú. ¡Inútil!
Cayetano: Lo siento jefe, pero no pude evitarlo. Se me abalanzó y…
Daniel: ¡Dios! ¡Maldita sea, maldita sea!
Cayetano: Pero lo peor de todo es que pensaron que yo era usted, don Daniel
Daniel: ¿Qué? Esto se va a poner peor de lo que yo imaginaba.
Cayetano: Pero usted me dijo que Berenice ya había recibido sus amenazas, era lógico que creyeran que el agresor era usted.
Daniel: Sí, lo sé, lo sé, fui un estúpido haciendo eso pero…
Cayetano: ¿Qué vamos a hacer entonces? Si Juan no se muere lo van a denunciar a la policía.
Daniel: Eso no va a pasar… Tú mantén la boca cerrada. Si Juan se muere te prometo que te pagaré lo que quedamos pero si no, no verás ni un peso más.
Cayetano: Está bien.
Daniel: Ahora déjame sólo, tengo que hacer las maletas.
Cayetano: ¿Se va de viaje?
Daniel: Me marcho unos días del país, menso. No puedo arriesgarme a que la policía me detenga si ese miserable y la estúpida de Berenice abren la boca. No voy a ir a la cárcel, necesito una coartada.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
Diana toca a la puerta del dormitorio de su hija Lorena. La joven duerme profundamente en mitad de la noche sin imaginarse la noticia que su madre está a punto de comunicarle. Diana toca de nuevo y al no recibir respuesta entra en la recámara. Lorena se despierta. Su madre enciende la lamparita de noche de la mesilla.
Lorena: ¿Qué quieres mamá?
Diana: Berenice acaba de llamarme por teléfono, hija, es grave.
Lorena: Ay por favor no me interesa nada que tenga que ver con esa naca. ¿Qué le pasó ahora? No me digas, se le rompió una uña…
Diana: No te burles, Lorena, que esto es muy serio.
La joven se incorpora en el lecho de la cama, sentándose mientras se despereza aún con los ojos somnolientos.
Lorena: No entiendo nada… ¿Qué pasó?
Diana: Dispararon a Juan, hija. Está en el hospital de Guaymas.
Lorena: ¿Quéeee? No… no, eso no puede ser… Juan… ¡Juannn! (Gritando, nerviosa)
Diana: Lo que oyes, Berenice me dijo que un asaltante les…
Lorena: Fue él, fue Daniel, ese desgraciado cumplió su amenaza. (Levantándose de la cama)
Diana: ¿De que hablas? ¿Cómo que fue Daniel?
Lorena: Hace poco me dijo que quería quitar a Juan de en medio si no dejaba a Berenice. (Abriendo el armario y tomando algo de ropa)
Diana: ¿Qué haces, hija? ¿A dónde vas a estas horas?
Lorena: ¿A dónde te crees tú? ¡Al hospital!
GUAYMAS
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
En la sala de espera, Berenice, María, Jéssica y Rodrigo siguen hablando sobre Juan y lo ocurrido. En ese instante una doctora les interrumpe.
Doctora: ¿Familiares de Juan Encinares Martín? Por favor…
María: Sí, aquí, yo soy su mamá. Dígame como está mi hijo.
Berenice: Sí, por favor, díganos cómo se encuentra mi novio. ¿Está bien? (Angustiada)
Doctora: Bueno, afortunadamente logramos extraer la bala y el paciente salió bien de la operación pero está un poco débil. En unas horas le subiremos a planta y podrán pasar a verle si lo desean.
María: Gracias Virgencita, gracias… (Llorando de la emoción)
Berenice: Dios mío… (Sonríe aliviada)
Doctora: Tengo que dejarles, y no se preocupen Juan está bien. (Sonríe)
Rodrigo: Tía ¿Dónde dejaste a Sofía?
María: En casa de una vecina, no podía traerla al hospital y más sin saber como estaba realmente Juan.
Jéssica: ¿Quién la trajo a Guaymas?
María: El marido, gracias a Dios se han portado muy bien en todo esto.
Berenice: Tengo ganas de ver a Juan, ojalá se recupere pronto de todo esto. Mañana a primera hora iré a la comisaría de Guaymas a poner la denuncia contra Daniel.
Jéssica: Debiste haberlo hecho antes, Bere.
Berenice: Jamás pensé que fuera capaz de hacer algo así, Jéssica.
María: No importa eso ya, lo que importa es que mi hijo está bien pero si fue ese Daniel que dicen el que atentó contra su vida, lo va a pagar en la cárcel.
La madre de Juan no termina de hablar cuando Lorena llega al hospital muy nerviosa y preocupada. La rubia se acerca a su “hermana” para preguntar por el chico.
Lorena: Vine en cuanto me enteré de la noticia. ¿Cómo está Juan?
Berenice: ¿Qué haces acá Lorena?
Lorena: Mi madre me contó lo ocurrido, mira Berenice, no quiero pleitos contigo y menos aquí en el hospital. He venido por que al igual que tú yo también quiero mucho a Juan y me importa más de lo que crees.
María: ¿Quién es esta chica?
Berenice: Es mi hermanastra, Lorena. Es hija de la esposa de mi padre.
Jéssica: Rodris, ¿te parece si nos vamos a tomar algo a la cafetería? Estoy muy cansada, necesito comer algo.
Rodrigo: Ok, mi amor. Con permiso. (Ambos se van)
Lorena: Yo amo a Juan, Berenice, lo amo aunque tú no lo creas.
María: ¿Pero de habla esta joven? No entiendo. ¿Cómo así que estas enamorada de mi hijo?
Lorena: ¿Usted es la mamá de Juan? Ay, encantada de conocerla, disculpe no sabía… (Sonríe)
Berenice: Sí, se llama María. Vive en Santa Victoria. (Celosa)
Lorena: Un gusto señora. Disculpe, podría dejarme a solas con Berenice. Tengo que hablar con ella un momento.
María: No se preocupen, yo también me iré a la cafetería un rato. Voy a ver si alcanzo a Jéssica y a mi sobrino. Con permiso, muchachas. (Se marcha)
Berenice: Tú y yo no tenemos nada de que hablar, Lorena. Creo que el otro día fui más que clara contigo. Juan es mi novio y tú no tienes nada que hacer acá. (Celosa)
Lorena: Mira Berenice, yo quiero a Juan, estoy enamorada de él y no quiero que nada malo le ocurra. ¿Entiendes? Sé que siempre nos hemos llevado mal pero si estoy acá es porque me importa Juan.
Berenice: Ay por favor, no me vengas con cuentos… Tú lo único que quieres es llevártelo a la cama, como si no te conociera.
Lorena: Admito que Juan me atrae, ¿a qué mujer no? Es un chico muy guapo, pero eso no quita que yo tenga unos sentimientos muy lindos por él.
Berenice: No te creo, sólo quieres a Juan porque está conmigo. Siempre fuiste una envidiosa.
Lorena: Piensa lo que te dé la gana. Está bien, si eso crees, OK. Pero una cosa te digo, yo amo a Juan y sé que si tú no existieras él estaría conmigo, lo sé.
Berenice: Más quisieras…
Lorena: Sé que Daniel fue quién le disparó. Estoy segura.
Berenice: ¿Cómo sabes tú eso?
Lorena: Porque él mismo fue quién me dijo que quería acabar con Juan si tú y él seguían juntos, pero no pensé que…
Berenice: No me lo puedo creer…
Lorena: Por favor, Berenice, vengo en son de paz. Créeme. Estoy dispuesta a declarar en contra de Daniel.
Berenice: ¿En serio, serías capaz de ayudarnos en esto? (Sorprendida)
Lorena: Juan es el hombre que amo, esto es lo menos que puedo hacer. Yo sólo quiero verle bien, porque le quiero. (Sonríe)
AL DÍA SIGUIENTE
AEROPUERTO DE HERMOSILLO
Daniel, ataviado con una blanca gorra de béisbol y unas gafas de sol para pasar desapercibido se dispone a tomar un avión con destino desconocido. El villano se marcha de México para evitar ser detenido por el intento de homicidio contra Juan. Daniel, con una mochila al hombro, espera la salida de su avión. Daniel quiere fingir que ha estado fuera del país y no ha podido ser él el agresor. Justo en ese instante se escucha por megafonía el aviso de su vuelo.
Megafonía: Pasajeros con destino Phoenix, embarquen por puerta 17C. Phoenix, puerta 17C.
Daniel: Adiós México… pronto nos volveremos a ver las caras tú y yo, Juan, muy pronto.
GUAYMAS
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
En la cafetería del hospital, doña María conversa con Berenice, ambas desayunan sentadas a una de las mesas del local.
Berenice: Ahora cuando terminemos subimos a ver a Juan. ¿Le parece? (Sonríe)
María: Sí, cariño, estoy deseando ver a mi hijo. Espero haya pasado buena noche.
Berenice: Anoche intenté verlo pero no me dejaron pasar. Estaba con suero y preferí dejarlo descansar. Ojala hoy se sienta mejor y con más fuerzas.
María: Ojala, hija. Voy a llamar a su hermana a Austin para que sepa lo ocurrido, ayer no quise despertarla porque era de madrugada y para no asustarla, ya sabes.
Berenice: Sí, mejor. Ahora que Juan está fuera de peligro es más conveniente. Además que no puede ponerse en camino así como así y más desde el extranjero.
Mientras María se levanta de su silla para dirigirse al teléfono público de la cafetería del hospital, Berenice se queda aún a la mesa, pensativa, a la vez que preocupada.
En el tercer piso del hospital, Juan descansa en una de las habitaciones, aún débil pero despierto y estable. En su cama, Juan, sin camisa y vendado por la zona de la cintura, observa el paisaje urbano y el mar a través de la ventana, pensando en Berenice. Justo en ese momento tocan a la puerta. Es Lorena. La joven entra en la habitación cerrando tras de sí la puerta.
Lorena: Hola Juan… (Sonríe)
Juan: Hola… (Sonríe, extrañado)
Lorena: Disculpa, no quería molestarte pero quería ser la primera en venir a verte. Anoche me asusté mucho al saber lo que te había pasado. ¿Cómo estás?
Juan: Me duele aquí (Señalándose el abdomen) Pero por lo demás, me siento bien… (Sonríe)
Lorena: Ay Juan, pensé lo peor. Menos mal que estás bien, me alegro mucho de verte.
Juan: Gracias, lo mismo digo.
Lorena: ¿Amigos?
Juan: Claro, sin problema. Mejor olvidemos lo que pasó en la hacienda.
Lorena: Gracias por ser así, se nota que no eres nada rencoroso.
Juan: Bueno un poco, pero tampoco quiero problemas con Berenice y más siendo tú y ella “hermanas”.
Lorena: No te preocupes por eso. Todo aclarado, a partir de ahora amigos. (Sonríe) Ah, mira lo que te traje… (Sacando de su bolso un simpático gato de peluche)
Juan: Jajajaja. ¿Y eso? Ay… (Quejándose de la herida)
Lorena: ¿Te duele mucho? Ay perdona, no pensé que…
Juan: Es que me hizo reír el muñeco. (Sonríe)
Lorena: ¿Te gusta? Dirás que soy una infantil pero no se me ocurrió nada mejor que regalarte… Lo siento… (Avergonzada)
Juan: No te preocupes por eso Lorena, está muy bonito, en serio.
Lorena: Quiero hacer las cosas bien, no quiero que pienses que soy una… bueno por lo del otro día en las cuadras.
Juan: Ya te he dicho que no pasa nada. Olvídalo.
Lorena: Está bien. Bueno ya tengo que irme.
Juan: Espera, no te vayas… (Tomándola de la mano)
Lorena: ¿Sí?
Juan: Gracias por el regalo. (Sonríe) En verdad eres una amiga.
Lorena: De nada… ¿Sabes Juan?
Juan: ¿Qué?
Lorena: Quiero que seamos amigos, no te pido nada más. Sé que tú amas a Berenice y que yo no puedo luchar contra eso. Tú me gustas, de verdad, pero no quiero que pienses que quiero romper lo de ustedes dos.
Juan: Entiendo… Yo quiero mucho a Berenice y me sabe mal que sufras por mi culpa, no me gusta hacer daño a la gente. Yo sólo puedo ofrecerte mi amistad, espero lo entiendas.
Lorena: Y seremos los mejores amigos del mundo. ¿Verdad que sí? (Sonríe)
Juan: Sí tú quieres, sí.
Lorena: ¿Te puedo dar un abrazo? Por favor…
Juan: Pero con cuidado que me duele, ¿Eh? (Sonríe)
Lorena: Jajaja, ok, no te preocupes.
La joven se acerca y le abraza como puede mientras él está en la cama. Lorena se estremece al sentir su piel entre sus brazos y se le escapa una lágrima, pero Juan no se da cuenta. En ese preciso instante Berenice abre la puerta y les encuentra en una comprometida situación.
Berenice: ¿Se puede saber que está pasando aquí?
Lorena: Disculpa, Juan, mejor ya me voy, sí.
Juan: Está bien…
Berenice: ¿Lorena? Te estoy hablando. ¿A dónde crees que vas? ¡Lorena!
Juan: Déjala, no discutan. Sólo me estaba dando un abrazo, no pienses mal, mi amor.
Berenice: Siempre me dices lo mismo, que no piense mal. El día de las cuadras igual. ¿Pero tú te crees que yo soy tonta o qué Juan?
Juan: No pensé que te fueras a poner así.
Berenice: Venía a verte, ayer me diste un susto de muerte. Por un momento creí que te perdía y hoy llego y me encuentro a mi novio abrazándose con mi “hermana”. De veras Juan… (Decepcionada)
Juan: ¿Pero y que quieres que haga?
Berenice: ¡Que la mandes a freír espárragos! Es que no ves que me muero de celos cada vez que la veo cerca de ti.
Juan: Te he dicho mil veces que la única mujer que yo amo eres tú pero si sigues así…
Berenice: ¿Qué estás tratando de decirme?
Juan: Nada… mejor me callo.
Berenice: No, no, habla. Quiero que seas sincero conmigo porque si lo que quieres es que me haga a un lado y te deje el camino libre con Lorena, dilo.
Juan: ¿En serio piensas eso de mí? ¿Crees que me gusta Lorena?
Berenice: Ya no sé que pensar. ¿Y esto que es? (Mirando el gato de peluche)
Juan: Me lo regaló ella.
Berenice: Lo que faltaba… ahora te quiere conquistar con peluches.
Juan: No empieces, por favor. No quiero pelear contigo y menos a cuenta de Lorena otra vez. Esta visto que no confías en mí. NO CONFÍAS y cuando no hay confianza es que algo no va bien.
Berenice: ¿Cómo quieres que confíe? Ponte en mi lugar por un momento, Juan, por favor.
Juan: Si yo te entiendo pero no es para que cada vez que Lorena se me acerque armes una escena de celos. Eso quiere decir que no confías en mí y a mí me duele.
Berenice: Lo siento, es que… (Se le saltan las lágrimas)
La morena se acerca a la ventana y le da la espalda, mientras rompe a llorar intentando que Juan no la vea. El chico le habla desde la cama.
Juan: ¿Qué pasa, mi amor?
Berenice: Nada, no me pasa nada… (Limpiándose las lágrimas con una mano)
Juan: ¿Por qué eres así? (Triste)
Berenice: Porque te amo, Juan. (Volteando) Porque eres lo más hermoso que tengo en la vida y no quiero perderte. Tengo miedo, ¿Es que no lo entiendes?
Juan: Pero si no me vas a perder. Yo te quiero y quiero estar contigo.
Berenice: Tengo miedo de que Lorena te enrede, o peor aún, que te hagas amigo de ella y… y comiences a sentir algo más.
Juan: ¿Por qué piensas eso? Yo sólo la veo como amiga.
Berenice: ¿Ves? Antes ni eso era para ti y ahora ya la empiezas a ver como amiga.
Juan: Berenice… (Triste)
Berenice: No he dormido en toda la noche pensando en ti, en si estarías bien, en la hora en que te podría venir a ver. (Con los ojos llorosos)
Juan: No llores, por favor. No me gusta verte llorar y lo sabes.
Berenice: Lorena está enamorada de ti, Juan, anoche me lo dijo en la sala de espera. Esa chica se muere por ti y por mucho que vaya de amiga, lo que quiere es estar contigo.
Juan: Pero yo ya he sido claro con ella, Berenice. Le dije que sólo puedo ser su amigo y más nada. Pero si no me crees y piensas que te estoy mintiendo, yo más no puedo hacer, la verdad.
Berenice: Te quiero, Juan… te amo. (Se acerca junto a él y le da un beso en los labios)
Juan: Y yo a ti… (Sonríe)
Berenice: Te amo, nunca lo olvides, por favor.
CIUDAD DE MÉXICO
BODEGAS CASTILLA-ALCARAZ
En el despacho de Álvaro, el hermano de Lorena charla con Nuria. Ambos platican animadamente, mientras el joven teclea unos datos en su computadora.
Nuria: No joven, creo que esa cantidad está mal, mire. (Señalándole un papel)
Álvaro: En serio Nuria, que no sé que haría sin ti. (Sonríe)
Nuria: Si es que… (Sonríe)
Álvaro: Terminé… la verdad que no soy bueno con la informática y los programas de gestión.
Nuria: No se preocupe, yo le enseño. Es muy fácil.
Álvaro: Hay algo que quiero decirte pero el caso es que… bueno… yo… (Bajando la mirada)
Nuria: ¿Qué le pasa, joven? ¿Se siente bien?
Álvaro: Sí, Nuria.. es que… ufff….
Nuria: Ay no me asuste, por favor.
Álvaro: Te… te… ¿Te gustaría… ir al cine conmigo el sábado? (Avergonzado)
Nuria: ¿Al… al cine? (Tímida y avergonzada)
Álvaro: Lo siento, lo siento es que… no vayas a pensar que…
Y es que Álvaro es un chico muy tímido, nunca ha tenido novia y no sabe como actuar en estos casos. Se traba con las palabras y no puede decir lo que siente. Álvaro intenta continuar.
Nuria: Es que… es que no lo esperaba, la verdad. Me tomó por sorpresa.
Álvaro: Si no quieres no pasa nada, eh, sólo era un comentario. Nada más.
Nuria: No, no… no se preocupe. (Avergonzada)
Álvaro: Perdóname, no sé en qué estaba pensando. Tú eres una empleada de la empresa y yo… por favor, olvídalo, ¿Sí?
Nuria: ¿A las siete te parece bien? (Sonríe dulce, tuteándole)
Álvaro: ¿A… a las siete?
Nuria: Sí, bueno, sí todavía quieres ir…
Álvaro: ¿En serio? ¿Aceptas salir conmigo?
Nuria: Sí, pero… como amigos. ¿Ok?
Álvaro: Vale, vale… como amigos… (Sonríe) como tú me digas.
Nuria: Nos vemos luego, tengo cosas que hacer.
Álvaro: Esta bien, hasta más tarde.
La chica sale del despacho y al cerrar la puerta se queda parada junto a ella. Nuria sonríe feliz y es que le gustó Álvaro desde el primer día. La joven sonríe ilusionada.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
En casa de Jéssica, Berenice y su amiga charlan mientras cenan. La morena le cuenta a Jéssica lo sucedido en el hospital.
Berenice: Sé que no debería ser tan celosa pero no lo puedo evitar, lo siento.
Jéssica: Ay Bere, ay Bere…
Berenice: No puedo ver que se le acerque, que le toque... no puedo.
Jéssica: ¿No confías en Juan, verdad?
Berenice: En él sí, pero en ella no. Sé como es Lorena, va de amiga ahora pero en el fondo lo único que le interesa es acostarse con él. La muy cínica me dijo ayer que está enamorada de Juan.
Jéssica: Tienes que ponerla en su sitio, así no puede seguir esto. Un día de estos es capaz de metérsele en la cama y créeme, Juan es hombre y seguro cae.
Berenice: ¿Y qué hago, Yessi? ¿Qué hago?
Jéssica: Pues… no sé, pero algo debes hacer. Si no, corres el riesgo de que esa resbalosa te lo quite.
Berenice: Yo quiero confiar en Juan pero tengo miedo de perderlo. Lorena es muy… liberal, tú sabes.
Jéssica: Ya, ya sé. La conozco hace años.
Berenice: Capaz y le enreda y el otro idiota se acuesta con ella por un calentón. ¡Aggg! Te juro que como me haga algo así… (Molesta)
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el salón principal de la casa, Diana conversa con su amante, Cayetano, acerca de Juan.
Diana: ¿Fuiste tú? No me lo puedo creer…
Cayetano: Daniel me pagó mucha lana y no podía negarme. Era un buen negocio, mi chula.
Diana: Eres un imbécil, ¿Cómo pudiste? Por si no lo sabías mi hija está enamorada de ese muchacho y si algo le llegara a pasar a Lorena le da algo.
Cayetano: Yo no lo sabía, de haberlo sabido no habría aceptado el trabajo.
Diana: Dios… si es que, de verdad, quién te manda a ti hacer caso de Daniel.
Cayetano: Por cierto se largó del país esta mañana. Ahora que todo salió mal seguramente Berenice le denuncie por lo del panaderito ese.
Diana: ¿En serio? Bueno casi mejor así. Ahora lo que voy a hacer es conseguir que ese chico se fije en mi hija.
Cayetano: ¿Tan seria es la cosa?
Diana: Lorena está enamorada de Juan y si ella es feliz yo también lo soy. Quiero lo mejor para mis hijos. Al principio no estaba muy de acuerdo ya que ese chico es un simple peón pero… la verdad, Lorena le quiere y no parece mal muchacho.
Cayetano: Si tú lo dices.
Diana: Así que te prohíbo que le hagas daño. ¿Está claro?
UNA SEMANA DESPUÉS…
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
Juan ya ha salido del hospital, ya recuperado del balazo. El chico llega a su casa en compañía de su primo Rodrigo. Ambos charlan a la puerta de la vivienda.
Rodrigo: Mañana es el último día para el desalojo, Juan.
Juan: Sí, lo sé… Mi madre y Sofía se marchan esta tarde a Austin con mi hermana Estefanía. Es lo mejor…
Rodrigo: ¿Y tú que vas a hacer? ¿Dónde vas a vivir?
Juan: En la hacienda “Castilla-Alcaraz”. Berenice me dijo que puedo dormir en el cuarto de huéspedes por ahora.
Rodrigo: ¿Qué no quiere que vivan juntos o qué?
Juan: No es eso, pero por mucho que sea su novio no dejo de ser un empleado de la finca. No sería correcto y menos con su familia viviendo allí.
Rodrigo: Ok. Por cierto, ¿Cómo va la denuncia contra Daniel?
Juan: Nada, no se puede hacer nada, al parecer el muy rufián se marchó de Santa Victoria y nadie sabe donde está. Cobarde… Seguro que al verse descubierto puso tierra de por medio el muy ladino.
Rodrigo: Lástima… espero que no le dé por regresar.
Juan: No lo sé, pero no le tengo miedo. Estoy dispuesto a enfrentarlo. Nada ni nadie me va a separar de Berenice.
Rodrigo: ¿Ni siquiera Lorena?
Juan: Y dale con Lorena, todos con lo mismo…
Rodrigo: Está bien, perdón. No dije nada. Bueno, te dejo, me voy a trabajar.
Juan: Está bien, hasta mañana, nos vemos primo.
Los dos chicos se despiden con un apretón de manos, Juan entra en la casa pero no hay nadie. Doña María y Sofía han salido. La casa cada vez está más vacía pues en esta semana la madre de Juan ha ido vendiendo poco a poco los muebles. Juan mira el salón, una habitación antes llena de recuerdos y de vida y no puede evitar emocionarse. Su madre y su sobrina se marchan a Estados Unidos. Juan trata de animarse y seguir adelante.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el dormitorio de Diana, la villana y su hija Lorena platican sobre un plan que Diana tiene en mente.
Diana: Eso es lo que vamos a hacer ¿Entendiste? Tú te encargas de hacer las fotos y yo me encargo del resto. ¿Está claro?
Lorena: OK, mamá, pero… ¿Tú crees que saldrá bien? Ay, no sé…
Diana: ¿Quieres que Berenice deje a Juan, no? Pues es la única idea que se me ocurre.
Lorena: ¿Pero y si Juan se entera del engaño? Entonces si que perdería toda oportunidad con él.
Diana: No se tiene por qué enterar. Vamos a deshacernos de Berenice de una vez por todas. Ya vas a ver. Con suerte Juan la mandará a volar.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
Berenice pasea por la plaza del pueblo en compañía de su amiga Jéssica. Las dos chicas conversan pero un misterioso chico se les acerca para preguntarle por una dirección Es un turista.
Chico: Hola… disculpen que las moleste señoritas.
Berenice: ¿Qué se le ofrece joven?
Chico: ¿Podrían decirme dónde se encuentra la iglesia de Santa Victoria?
Jéssica: Ay mijito pero si la tienes allá al fondo, mira… (Señalando con la mano, Jéssica se da la vuelta)
En ese momento en que Yessi les pierde la vista un momento, el chico se acerca a Berenice y la besa con deseo. La morena no se lo espera y no puede evitar el beso del joven desconocido. Y es que este chico no es más que un hombre pagado por Diana para ejecutar su plan.
El chico, tomando de la cintura a Berenice la besa con pasión, ella trata de resistirse. Justo en ese preciso momento Juan aparece en la plaza del pueblo. Juan se queda impactado con la escena que presencia.
Juan: ¿Berenice? (Extrañado)
Berenice no se da cuenta de que su novio lo está viendo todo a lo lejos. Escuchamos música incidental. Juan no puede evitar contener las lágrimas. Diana y Lorena han conseguido lo que querían.
Juan: No… no puede ser… (Llorando)
CONTINUARÁ…
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