BERENICE
CAPÍTULO 13: LAS CARTAS
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
En la calle Cervantes, muy cerca de la casa de Juan, el joven sigue la conversación con su ex novia, Yanira.
Juan: Me alegro mucho de que las cosas te vayan bien. Bueno, tengo que dejarte, se me hace tarde y mi madre me estará esperando para cenar…
Yanira: Sí, sí, entiendo pero antes de que te marches quería hablar contigo… La verdad es que no sé como empezar, Juan, pero es importante. Es sobre nosotros, sobre lo nuestro.
Juan: ¿Nosotros? ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme sobre lo nuestro? No entiendo. Hace dos años que dejamos las cosas claras, Yanira…
Yanira: Por favor, Juan, escúchame, sólo te pido que me escuches un momento.
Juan: Está bien…
Yanira: Sé que me comporté como una estúpida, jamás debí haberme enredado con aquel chico, yo… no sé en que pensaba. Era muy inmadura, muy… bueno tú sabes.
Juan: Eso no era excusa para que me hicieras lo que me hiciste. Todavía no lo he olvidado, lo siento.
Yanira: Pensé que podíamos limar asperezas, o al menos ser amigos, no sé.
Juan: Eso intento, verte como amiga, pero es difícil y más después de todo aquello.
Yanira: Perdóname, Juan, por favor… (Triste y arrepentida)
Juan: Estás perdonada pero creo que es mejor que cada uno haga su vida. Yo ahora estoy con una chica y soy muy feliz.
Yanira: ¿En serio? ¿Tienes novia? (Decepcionada)
Juan: Estuve dos años sin querer enamorarme de nadie hasta que conocí a Berenice, ella me cambió la vida y me hizo ver que no todas las mujeres son iguales.
Yanira: Eres muy injusto conmigo. Creo que no lo merezco, ya ha pasado mucho tiempo. Te dije que estoy arrepentida.
Juan: Ya es tarde para eso, lo siento.
Yanira: Está bien, entiendo… ¿Esto quiere decir que…?
Juan: Que entre tú y yo jamás habrá nada.
Yanira: OK… (Con lágrimas en los ojos) Creo que no fue buena idea regresar al pueblo… pensé que tal vez tú y yo…
Juan: ¿Y qué querías? ¿Qué te recibiera con los brazos abiertos y te dijera que todavía te amo? No, Yanira, las cosas no son así. Tú cometiste un error y creo que yo no merecía que me fueras infiel. Yo jamás te engañé y bien lo sabes.
Yanira: Pero fue una noche nada más, yo estaba pasada de copas y…
Juan: Y te acostaste con él… y no sólo eso, me dejaste por ese tipo porque él tenía dinero y yo no. ¿Qué crees que no lo sé? (Decepcionado y triste)
Yanira: Eso no es verdad, fuiste tú quien quiso romper la relación, no yo.
Juan: Te dije que lo nuestro había terminado, yo ya no confiaba y ti y tú me dijiste que lo mejor era poner tierra de por medio. Por eso te marchaste al DF con él.
Yanira: Si te digo la verdad, aquello no funcionó, terminamos a los dos meses…
Juan: No me interesa como acabara o no. Tú decides, amigos o nada.
Yanira: Pero yo todavía te quiero, Juan.
Juan: ¡PERO YO A TI NO! (Enojado) ¿Cómo te lo tengo que decir? Ya no te quiero, dejé de hacerlo hace mucho tiempo. Tú no sabes cuántas noches pasé llorando por ti, por la traición que supuso para mí. Yo te amaba y te burlaste de mí. (Se le saltan las lágrimas)
Yanira: Por favor, Juan… (Acercándose a él, intenta abrazarlo, pero él la rechaza y se retira hacia atrás unos pasos)
Juan: No me toques… (Molesto)
Yanira: Perdóname… (Apenada)
Juan: Vete, Yanira, vete… no quiero volver a verte… Me hace daño.
Yanira: Juan… (Con lágrimas en los ojos)
Juan: ¡QUE TE LARGUES! (Rompiendo a llorar)
La joven voltea y se marcha también llorando. Yanira emprende la carrera por la calle hacia la plaza del pueblo deshecha en un mar de lágrimas. Mientras, Juan se derrumba en llanto muy cerca de su casa. El chico todavía no ha olvidado su traición. Yanira desaparece de esta historia para siempre.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el dormitorio de Lorena, la rubia charla con su madre, Diana, mientras se cepilla el cabello, sentada junto a una cómoda frente a un gran espejo de pared. Diana y ella hablan mirándose en dicho espejo. La villana se encuentra de pie, tras Lorena.
Lorena: Ay mamá… no sé que voy a hacer, Juan no me pela.
Diana: Te dije que era mejor que desistieras de esa absurda idea de conquistar a ese chico. ¿Qué no ves que es muy poca cosa para ti?
Lorena: No empieces con lo mismo, pareces un disco rayado. Qué aburrida, por favor.
Diana: Mira Lorena…
La chica deja el cepillo sobre el mueble y se da la vuelta, sentada en la silla. Ambas frente a frente.
Lorena: Me gusta Juan, mamá, me gusta mucho. ¿Qué hago? (Triste)
Diana: No debiste ser tan directa con él, así no se conquista a un hombre.
Lorena: ¿Entonces que tengo que hacer para que se fije en mí?
Diana: Dices que está enamorado de Berenice, pues poco puedes hacer, si te soy sincera. Dudo mucho que el tal Juan la vaya a dejar por ti, por mucho que hagas.
Lorena: Por fa, mamá, dame algún consejo, no sé… Tengo que conseguir que Juan se enamore de mí.
Diana: Pues regalándote y metiéndole mano no creo que sea la mejor forma.
Lorena: ¿Cómo sabes tú eso? (Avergonzada)
Diana: Hija, que no soy boba y te conozco, así es como empezaste con Daniel y al final para nada, para que te dejara botada como un trapo viejo. Eres tonta, en serio. ¿Qué quieres? ¿Calentar a Juan, que pase un rato de gusto contigo y luego si te he visto ni me acuerdo? De veras Lorena, no maduras…
Lorena: Juan no me haría eso, él no es así. No se parece en nada a Daniel, por eso me gusta, ya te lo he dicho.
Diana: Cariño, pero si yo no dudo que sea buen chico y todo pero… ¿Qué puede ofrecerte? No tiene dinero, no tiene posición, apellido, nada… Es simplemente un peón que cuida de los caballos, más nada. ¿Eso quieres para padre de tus hijos?
Lorena: No me importa todo eso, Daniel tenía dinero y es un imbécil, sin embargo Juan es tan bueno, tan tierno…
Diana: Debes actuar de otra forma con él. Escúchame, mi amor, yo quiero tu felicidad y si realmente ese chico te hace feliz, te apoyo pero tienes que hacer lo que yo te diga.
Lorena: Te escucho…
Diana: Lo primero, nada de ser una buscona, a los hombres no les gustan las chicas así. Una cosa es una mujer para pasar un rato y otra para enamorarse o casarse, para eso buscan una como su madre.
Lorena: Explícate. (Levantándose de la silla)
Diana: Una chica formal, eso quiero decir. Ellos ven en sus madres el ejemplo de mujer desde pequeños, e inconscientemente lo buscan a la hora de enamorarse, sólo que no se dan cuenta. Es algo irracional.
Lorena: Ahm… entiendo. (Pensativa)
Diana: Intenta ser su mejor amiga, su confidente, paño de lágrimas, lo que quieras, pero nada sexual. El no tiene que notar que te interesa como hombre, si no será cuando le espantes y más si tiene novia.
Lorena: Ok, entonces haré eso, me convertiré en su mejor amiga y poco a poco…
Diana: Esa es la idea, tal vez con el tiempo se enamore de ti, si le prestas atención, te preocupas de sus cosas, de su familia, de él… Los hombres son mucho más simples que nosotras, hija. Es fácil manejarlos.
Lorena: ¡Mamá, eres un genio, te adoro! ¡Gracias! (Besándola en la mejilla)
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
En casa de Juan, toda la familia se reúne para cenar en la sala. Sofía, María y Juan platican mientras comen.
Juan: Mañana viene Berenice a cenar, Sofía.
Sofía: ¿En serio? ¡Qué bien! Ya la quiero conocer, hermanito.
Juan: Te va a encantar, bueno les va a encantar, es una chica muy simpática, muy dulce. (Sonríe)
María: Eso espero, Juan… (Sirviéndole unas pechugas de pollo)
Juan: Ya verán como no les va a defraudar, se las aseguro. (Bebiendo de un vaso de agua)
AL DÍA SIGUIENTE
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
Jéssica espera a su amiga Berenice, sentada en el sofá del salón principal de la mansión. La profesora lee una revista de chismes. En ese momento aparece Berenice, bajando por las escaleras. Ambas se encuentran en el salón. Jéssica se levanta del sofá y se saludan con dos besos en las mejillas.
Berenice: Buenos días, Jéssica.
Jéssica: Bere… vaya careto… ¿No dormiste bien o qué? Tremendas ojeras, mijita.
Berenice: Calla que tuve un sueño horrible…
Jéssica: ¿Y eso? ¿Cómo así? Siéntate, cuéntame. (Se sientan en el sofá)
Berenice: Fue una pesadilla, me desperté en mitad de la noche y no me pude volver a quedar dormida de la angustia.
Jéssica: Ay amiga… ¿Pues de que iba el sueño? ¿Qué pasaba en él?
Berenice: Juan se moría en mis brazos, Yessi. (Preocupada)
Jéssica: ¡Dios santo! Qué cosas más raras sueñas… yo creo que eso es por las amenazas de Daniel. Si es que ese imbécil siempre tiene que fastidiar hasta para eso, para no dejarte dormir tranquila.
Berenice: Todo era tan real… tan… no sé.
Jéssica: Bere, tranquilízate, Juan está bien. Precisamente vengo de hablar con él, me ha pedido que le de tiempo para pagarme lo del avión a España. Por lo visto tienen problemas económicos en su familia y…
Berenice: ¿En serio? Pero si yo le dije hace tiempo que si necesitaba plata yo se la prestaba, es más, quise hacerlo y no me dejó.
Jéssica: Será por orgullo, yo que sé. Seguramente no quiere que le vean como un interesado, recuerda que tú eres una chica de buena familia y él… pues…
Berenice: Tengo que hablar con Juan.
Jéssica: El banco les ha embargado la casa por impago de la hipoteca, Bere.
Berenice: ¿Quéee? No puede ser… ¿Y ahora que van a hacer?
Jéssica: Ni idea pero Juan me dijo que su madre y la niña podrían irse a Texas a vivir con su hermana Estefanía.
Berenice: Ay, pobre gente… Tengo que ayudarle, no puedo permitir que su familia se marche.
Jéssica: Por favor, amiga no le digas nada, porque me vas a meter en un lío a mí. Me dijo que no te contara nada.
Berenice: ¿Por qué? Si soy su novia, debería confiar en mí. No me gusta que lo pase mal él solo. No entiendo por qué no me cuenta las cosas.
Jéssica: Bueno y… cambiando de tema, ¿esta noche vas a cenar a su casa al final?
Berenice: Sí, a las nueve, después había pensado que tal vez podríamos salir los cuatro por ahí, no sé.
Jéssica: ¡Genial! Precisamente le estaba diciendo el otro día a Rodrigo de salir las dos parejas juntas. ¿Te parece que nos vayamos a Guaymas de fiesta después de la cena?
Berenice: OK, se lo diré a Juan a ver que opina. Por ahora no le voy a hablar de lo de su casa pero mañana sin falta se lo digo.
Jéssica: Está bien. Espero que todo se solucione.
CIUDAD DE MÉXICO
BODEGAS CASTILLA-ALCARAZ
En las oficinas de la empresa, Álvaro se encuentra en su despacho revisando unos documentos sobre la venta de unos vinos a Venezuela. En ese momento, la puerta del despacho se abre y aparece una guapa joven, Nuria. ¿La recuerdan? La chica está trabajando de secretaria en el DF.
Nuria: Disculpe, señor… le traigo el café que pidió.
Justo en ese instante Álvaro levanta la mirada de los papeles y se encuentra con la hermosa Nuria quién le sonríe dulce y amable. Álvaro se queda mudo sin saber como reaccionar. Es un chico muy tímido pero pronto eso va a cambiar. Escuchamos música.
Servando y Florentino – Devuélveme la vida
Devuélveme la vida, que te llevaste un día
Devuélveme la risa, la que tuve y no sabía
Devuélveme mi alma, en compañía de la calma
Devuélveme la fuerza, que se perdió… entre toda… mi inocencia
Nuria: Joven, ¿Le ocurre algo?
Álvaro: No, no… disculpa es que… (Mirándola sin pestañear, ella se ruboriza)
Nuria: Lo siento, debí tocar antes de entrar, sólo que la puerta estaba entre abierta y…
Álvaro: No te preocupes, no pasa nada. ¿Cómo te llamas? (Sonríe)
Nuria: Nuria, soy la nueva secretaria. (Sonríe dulce)
Álvaro: Pasa, déjalo aquí en la mesa. (Sonríe y ella deja el café en el escritorio)
Nuria: ¿Mucho trabajo hoy, joven?
Álvaro: Sí… mucho… pero no te preocupes, nada que no se pueda con un café bien cargado. (Tomando la taza y bebiendo un sorbo)
Nuria: Pensé que el señor Velázquez era alguien de más edad, más mayor. No me esperaba un chico tan joven, jeje.
Álvaro: Mi padre, bueno, el marido de mi mamá, está ingresado en un hospital en Sonora y yo estoy ocupando el puesto hasta que se recupere. Después me regresaré a los Estados Unidos.
Nuria: ¿En serio? Qué pena… (Triste)
Álvaro: Tengo una oferta de trabajo en Nueva York, soy ingeniero industrial, pero mientras me gano un dinero extra acá en la empresa familiar.
Nuria: Entiendo.
Ambos se miran a los ojos y se pierden en un cruce de miradas y sonrisas. Álvaro y Nuria se acaban de conocer pero muy pronto sus vidas se unirán para siempre.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA, SONORA
En la humilde casita de Juan, en el pueblo, doña María prepara la cena. Ya es de noche y toda la familia espera la llegada de Berenice. Juan ha ido a buscarla con su camioneta a la hacienda “Castilla-Alcaraz”. Tocan al a puerta, Sofía se dispone a abrir y…
Juan: ¡Hola, ya estamos acá! (Sonríe)
Sofía: ¡Holaaa! (sonríe simpática)
Berenice: Buenas noches (Tímida y algo avergonzada)
María: Pasa hija, pasa, estás en tu casa. ¿Qué tal?
La madre de Juan le da un beso en la mejilla a Berenice.
Sofía: Pero siéntate, Berenice, siéntate.
María: Eso, ponte cómoda. Juan no me habías dicho que tu novia era tan linda. Hay que ver, si parece una Miss…
Juan: ¿Verdad que sí? (Sonríe) Bueno pues te presento a mi mamá y mi hermana Sofía. (Sonríe) Ella es Berenice, mi novia. (Sonríe feliz). Y no sólo es linda por fuera, por dentro es más linda todavía.
El chico retira la silla y deja que su novia tome asiento caballerosamente.
Berenice: Juan… (Avergonzada, sonríe contenta por el comentario)
María: Encantada, guapa. Juan me ha hablado mucho de ti. (Todos se sientan a la mesa)
Berenice: Cosas buenas, espero… (Sonríe)
Sofía: Ni tan buenas… (Burlándose)
Juan: ¡Sofía! Jajajaja. ¿Qué va a pensar mi novia? (Sonríe)
María: ¿Te gusta el pollo con arroz y mole, Berenice? (Sirviendo los platos)
Berenice: Sí, señora… (Sonríe) No se preocupe.
María: Dime de tú, hija, con confianza. Juan me contó que no tienes madre, lo siento mucho, pero bueno cualquier cosa que necesites, aquí tienes lo más parecido a una madre. (Sonríe)
Berenice: Gracias María, sí, mi mamá murió hace diez años en un accidente de avión.
Sofía: Lo siento. (Apenada)
Juan: Mamá ¿Sabes algo de Fanny?
María: No, mi vida, hasta la semana que viene no me llamará de nuevo. Anda con mucho trabajo.
Juan: Entiendo, que pena. ¿Sabes, mi amor? Me gustaría que la conocieras. Estoy seguro de que se iban a llevar genial.
Berenice: Sí…
María: Bueno y… cuéntame, Berenice. ¿A qué te dedicas?
Berenice: Soy maestra de primaria pero estoy sin empleo. Hace unas semanas eché la solicitud para trabajar en la escuela de Santa Victoria. Estoy esperando noticias.
Juan: Con suerte tal vez en septiembre pueda entrar a trabajar allí.
Sofía: ¿En serio? ¿Serías mi nueva profe? ¡Qué padre!
Berenice: Sí, junto con mi amiga Jéssica y otra chica del pueblo.
Sofía: Oye Bere… me encanta tu pelo, yo cuando sea mayor lo quiero llevar así de largo. Lo que pasa que como el mío es tan rojo seguro si me hago una coleta luego parecería una zanahoria horrenda, jumm…
Juan: Jajajaja.
Berenice: Jajaja. Gracias Sofía. (Sonríe)
María: Ay esta niña, tiene cada cosa… una zanahoria dice, jajaja. (Sonríe)
La noche avanza y toda la familia charla animadamente durante la cena. Sofía se ríe, Juan bromea con Berenice, mientras su madre les observa en silencio. María se da cuenta de que Berenice es una buena chica a pesar de las habladurías del pueblo. Juan y Berenice están muy enamorados y eso es lo único que a María le importa, ver a su hijo feliz.
No muy lejos de allí, también en el pueblo, pero esta vez en el bar de la villa, Cayetano y Daniel charlan acerca de Juan. Ambos beben sendos tequilas con limón y sal. Mientras, Rodrigo, desde la barra del bar les observa con recelo. Algo traman los dos villanos pero Rodrigo no puede escuchar la conversación.
Daniel: Tengo entendido que se van a Guaymas esta noche de parranda. Es el momento y lugar perfecto para…
Cayetano: Allá estaré, ahora en cuanto termine mi tequilita me marcho para allá. ¿Cómo se enteró de la discoteca a la que van?
Daniel: Por la bocazas de Jéssica, escuché cuando se lo contaba a su novio hace un rato. ¿Ves al mesero de allá?
Y Cayetano voltea la vista, Rodrigo vuelve la mirada a otro lado para no se descubierto mientras lava unos vasos en el fregadero del bar.
Cayetano: Sí, ¿Es ese?
Daniel: Ese es… Así que ya sabes lo que tienes que hacer en Guaymas. Espero que no me falles porque si no, no verás un peso más.
Cayetano: Confíe en mí, yo sé lo que me hago. Tranquilo.
También en el pueblo, pero en casa de Jéssica, la simpática amiga de Berenice, se echa las cartas a ella misma en la penumbra de una habitación. Jéssica va sacando naipes del tarot (esta vez es más profesional que la primera). La joven echa varias cartas en el tapete, cartas sin importancia, hasta que sale la carta de la muerte… Jéssica se queda impactada al ver la imagen del esqueleto y la guadaña.
Jéssica: Ay Diosito… Se avecina una tragedia, no puede ser… ¿Pero cuando y a quién? ¿Y si el sueño de Bere está relacionado con esto…? Ay no, quita, quita, tiene que ser un error… (Recogiendo las cartas)
AUSTIN, TEXAS
En el departamento de Estefanía, la hermana de Juan, acostada boca arriba en su cama no puede dormir. La chica recuerda la conversación mantenida con su madre días atrás. Fanny habla consigo misma.
Fanny: Juan no puede seguir con esa chica, no después de lo que me hizo el desgraciado de Fernando. Seguro que la tal Berenice es igualitica que su padre. En cuando viaje a México voy a hablar con Juan. Ya es hora de que todos sepan toda la verdad.
GUAYMAS, SONORA
Es noche cerrada, ya madrugada. Berenice, Juan, Jéssica y Rodrigo se divierten en una discoteca de Guaymas, mientras la alocada profesora de inglés baila al ritmo de la música enseñándole a Juan los pasos de la famosa Macarena (Sí, es que Jéssica se crió con ella), Berenice y Rodrigo les observan partidos de risa, la joven bebe de un vaso de coca cola mientras Rodrigo, al ver a su novia y su primo en la pista no puede evitar escupir un sorbo de cerveza de la risa que le provocan. Juan intenta imitar a Jéssica pero no puede seguirle el ritmo en medio de la gente.
Jéssica: Eso así, Juan, dale muevete así, con salero... con estilo... como yo, dale mijo.
Berenice: Jajajjaja, ay por favor... (Sonríe)
Rodrigo: Jéssica está loca, no me puedo creer que mi primo haya accedido a bailar con ella jajajaja.
Juan: Pero no vayas tan deprisa que me pierdo, Jéssica, ¿Como era? Jajajaja. (Se pierde en los pasos del baile)
Jéssica: Pareces un pato “mareao”, Juancho, jajaja. Así no, mira, así… (Moviéndose con garbo)
Juan: No puedo, no me sale… jajajaja.
Berenice: Jajajaja. No puedo con estos dos, Rodrigo, vaya parejas que nos fuimos a echar.
Rodrigo: Ya te digo, Berenice. ¡Vamos primo, que no se diga, hombre! (Burlándose)
Juan: Jajajaja. Es que no me aprendo los pasos, ésta tiene la culpa que va muy rápido.
Jéssica: De veras Juan, que mal alumno eres, la madre que te trajo.
Berenice: ¡Así mi amor, ahora! (Sonríe feliz)
Rodrigo: Jajaja.
Juan: Ahora, ahora sí… (Aprendiendo los pasos correctamente)
En la pista Jéssica y Juan bailan al ritmo de la música con el resto de gente joven. La música llena el local. En la barra del bar, Rodrigo y Berenice se ríen a carcajadas.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el antiguo despacho de doña Abigail, Diana revisa unos papeles sentada al escritorio con la única luz de una pequeña lamparita de mesa. La villana lee el falso testamento que falsificó con ayuda de Cayetano y el notario de la familia a quién pagaron una fortuna por el trabajo. Diana revisa las propiedades de los “Castilla-Alcaraz”.
Diana: La hacienda, la casa del DF, el departamento de Acapulco, la mansión de Miami, coches, caballos, ganado… Esta gente está forrada en billete. Todo esto hubiera sido mío pero esa maldita vieja tuvo que robarnos todo. Desgraciada, ojala que ya te estén comiendo los gusanos… (Llena de odio y rencor). La semana que viene todos conocerán el testamento de Esteban, jajaja. Lorena y Álvaro te van a dejar en la calle, Berenice. Te vas a quedar en la miseria. En cuando Fernando muera y yo enviude, te voy a botar de esta hacienda para siempre. Todo esto será mío, !!MÍO!!
GUAYMAS
En la discoteca “Oasis”, en Guaymas, Berenice, Juan, Jéssica y Rodrigo siguen divirtiéndose según avanza la noche. Mientras Jéssica y su novio bailan otra canción, Berenice y Juan deciden salir a la calle un rato. Es pleno verano, hace mucho calor y afuera la noche está fresca. La luz de la luna llena ilumina la ciudad. Berenice y Juan se besan a las puertas del local.
Juan: Te amo. (Se besan)
Berenice: Y yo a ti, Juan. (Se besan)
Juan: Estoy muy contento de que mi mamá y tú hayan hecho buenas migas en la cena. Al principio estaba preocupado de que no se fueran a llevar bien.
Berenice: María es un encanto de mujer. Bueno, la sincera verdad, tienes a quién parecerte. (Sonríe)
Juan: Hay algo que no te he contado, mi amor.
Berenice: Creo que ya sé por donde vas, Jéssica me lo ha dicho esta mañana en la hacienda.
Juan: ¿Te contó lo de mi casa? Yo la mato…
Berenice: No te enojes con ella, Juan. Te dije hace tiempo que yo te podía ayudar con eso, te podía prestar el dinero. Si tú quieres todavía hay tiempo. ¿Cuándo tienen que desalojar la casa?
Juan: En menos de una semana ya. Pero no me gusta deber nada a nadie, no quiero que luego piensen que me aprovecho de ti y de tu dinero. No.
Berenice: No seas orgulloso y acepta mi ayuda, por favor, Juan. Yo sólo quiero que tanto tú como tu familia estén bien.
Juan: Ya pero… no puedo, no… (Avergonzado)
Berenice: ¿Por qué? (Acariciándole la mejilla con ternura, se miran a los ojos)
Juan: No quiero que pienses que estoy contigo por tu dinero como ya dicen en el pueblo.
Berenice: Yo no pienso eso, nunca lo hecho ni nunca lo haré. Pero no quiero que María y Sofía se marchen a Texas con tu hermana como ya me contó Jéssica.
Juan: Lo peor del caso es que mi madre quiere que yo también me vaya con ellas…
Berenice: ¿Quéee? No… no.. por favor… (Triste)
Juan: Claro que no, ¿Cómo me voy a ir y dejarte aquí? No podría.
Berenice: Te amo, por favor no te vayas, no me dejes… (Abrazándolo como si lo fuera a perder)
Juan: No lo haré, te lo prometo. Yo te quiero y no puedo vivir sin ti.
Berenice: Juan… (Emocionada, mientras están abrazados)
Juan: Hablaré con mi madre sobre tu oferta pero si me dice que no, no voy a insistirle.
Berenice: Está bien… sólo quiero que sepas que lo que necesiten cuentan conmigo. ¿Ok?
Juan: Lo sé… (Apartando un mechón de cabello de su rostro)
Berenice: ¿Sabes? No se si debería decírtelo pero el caso que Daniel me envió un email cuando estábamos en España y….
Pero antes de que la joven termine la frase, un encapuchado, todo vestido de negro se les acerca repentinamente mientras les apunta con un arma de fuego. Juan, sorprendido no sabe como reaccionar. El desconocido interviene en primer lugar, fingiendo la voz.
Chico: Así te quería yo ver, traidor… Temblando de miedo.
Juan: ¿Quién es usted? ¿Qué… quiere? ¿Dinero? (Nervioso, sacando su cartera del pantalón)
Chico: No me interesa tu lana (dinero)… vine por ti… únicamente por ti…. (Apuntándole esta vez sólo a Juan)
Berenice: No… no por favor… (Asustada, se abraza a su novio para protegerlo)
Juan: Tranquila, mi amor, tranquila… Ponte detrás de mí. (La joven se coloca a la espalda de Juan, muy angustiada y presa del pánico)
Chico: Vaya, vaya, vaya… que escena más romántica, los dos tortolitos juntos… Me encanta.
Berenice: ¡Ya basta Daniel, baja ese arma!
Chico: ¿Daniel? Jajaja, creo que se equivocan.
En primer plano unos tenebrosos ojos claros llenan la imagen. Esa mirada es familiar, pero no es Daniel, es Cayetano.
Cayetano: Pero que más da eso… Daniel, Pepe, Antonio… lo que importa acá es que hoy voy a cumplir con un encarguito… Es mucha plata, como comprenderán no puedo arriesgarme…
Juan: Llévate lo que quieras, mi reloj, la cartera… lo que quieras, pero a Berenice no le hagas daño, por favor… (Nervioso, tratando de protegerla)
Berenice: Tengo miedo, mi amor… (Tras él)
Juan: Tranquila, princesa, confía en mí… Nada malo te va a pasar mientras yo esté contigo.
Cayetano: Yo que tú preciosa, no confiaría tanto en este tipo. A leguas se ve que está jugando contigo. No es más que un cobarde, un marica. Sólo le interesa tu billete, estúpida.
Juan: ¡Eso es mentira! ¡Yo a Berenice la amo! Y ya quítate eso, sabemos perfectamente quien eres.
Cayetano: Me da que no va a poder ser…
Berenice: Voy a llamar a la policía…. (Sacando su celular de su bolso de mano)
El encapuchado la apunta con el arma para evitarlo. Berenice no logra tomar el teléfono. En ese momento de despiste por parte del agresor, Juan se abalanza contra el sicario y trata de quitarle la pistola. Juan y el encapuchado Cayetano forcejean intensamente, escuchamos música incidental. El chico no logra arrebatarle el arma. Ambos hombres luchan ante la mirada de Berenice quien muy nerviosa y asustada se queda petrificada sin saber como reaccionar. Juan y Cayetano siguen forcejeando con el arma cada vez más violentamente. En ese momento un tiro se escucha en la calle. Un disparo que resuena en cada rincón de la ciudad e incluso hace que los vecinos se despierten sobresaltados y se asomen a las ventanas. Berenice da un grito desgarrador que se puede escuchar en toda la calle.
Ambos hombres se miran a los ojos, uno de ellos ha resultado herido. ¿Pero quién?
Juan se retira y cae al suelo de rodillas, el tiro le ha dado en el estómago, la sangre empapa su camisa azul. El sicario sale corriendo por la avenida, Berenice pega varios chillidos pidiendo auxilio. Varias personas salen de la discoteca alertadas por los gritos.
Berenice: ¡JUAAANNN! ¡Juan, mi amor, háblame, por favor! ¡Juan! (Rompiendo a llorar, la joven se echa a la acera para agarrarlo)
En ese momento aparece Jéssica entre la multitud de jóvenes. La amiga de Berenice se queda impactada con la escena que presencia mientras ve a Juan en el suelo en brazos de Berenice. La morena llora desconsolada.
Berenice: ¡Yessi por favor, llama a una ambulancia, apúrate! ¡Jéssica!
Jéssica: Ay diosito, no esto no puede ser, no… ¿Pero que ha pasado Bere? (Nerviosa, tomando su teléfono)
Berenice: Juan no te duermas, Juan por favor, abre los ojitos mi amor, por favor… Te quiero, te quiero… (Llorando le acaricia la cara, el cabello)
El chico comienza a marearse, a perder el conocimiento. Juan está perdiendo mucha sangre y la situación es muy tensa. Jéssica logra pedir una ambulancia por teléfono, mientras Berenice sigue intentando que Juan siga consciente. Rodrigo aparece junto a Jéssica. El joven se lleva las manos a la cabeza al ver a su primo herido en la acera de la calle junto a Berenice.
Berenice: No te duermas, mi vida, por favor, Juan. (Llorando)
Juan: Te… (Tosiendo) Te… a…mo…
El joven pierde el conocimiento y Berenice comienza a gritar desesperada ante la mirada de los presentes, La chica rompe a llorar angustiada y desesperada. Los gritos de Berenice desgarran la paz de la noche en Guaymas.
Berenice: ¡Noooo! ¡NOOOOOOOO!
CONTINUARÁ…
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