lunes, 6 de agosto de 2012

Capítulo 11: ¿Celosa yo?



BERENICE

CAPÍTULO 11: ¿CELOSA YO?

SALAMANCA, ESPAÑA


Amanece en la capital castellana. La luz del sol comienza a entrar tímidamente entre las cortinas del ventanal. En el departamento, en el dormitorio de Berenice, la pareja duerme plácidamente de costado, ambos desnudos entre las sábanas.



Berenice se despierta lentamente. Juan está tras ella, abrazándola por la espalda, muy dormido. La joven se sienta en la cama y le mira con ternura. Berenice le acaricia el rostro, el cabello… y sin pensarlo le da un beso en la mejilla. Juan no se entera de nada, el chico duerme tranquilo, ajeno a la mirada de su novia. Escuchamos música.

Mayré Martínez – Junto a mí

No sé que me está pasando
Me estremezco cuando escucho tu voz
Y pronto quiero verte otra vez
Se enredó mi corazón

Sé que existen mil razones
Que me dicen que esto no puede ser
Yo quiero tenerte más cerca esta vez
Necesito abrazarte y perderme en tu piel

Y descubrir que con tu amor me siento viva
Y que tus labios sanan todo mi dolor
Con cada beso clandestino
Alteras todos mis sentidos
Quisiera en tus brazos soñar
Que te quedas junto a mí


Berenice sonríe feliz y enamorada tras haber pasado su primera noche juntos. La morena le toca la nariz y Juan frunce el ceño, sin imaginarse que es ella quien le está haciendo cosquillas. La chica se levanta de la cama y se pone una bata. Al darse la vuelta hacia la cama ve a Juan dormido. La joven toma la sábana y le arropa tiernamente hasta cubrir su espalda. Juan descansa pues es muy dormilón. Berenice le da un beso en la frente y se va al cuarto de baño para darse una ducha y arreglarse.


PUEBLO DE SANTA VICTORIA, MÉXICO


En México todavía es de noche. En el bar del pueblo, sentados a una de las mesas del local, Cayetano y Daniel platican mientras toman sendos tequilas. Rodrigo les sirve las bebidas.



Daniel: Ponme uno sencillo con cara de doble.

Rodrigo: Aquí tiene señor. (Sirviendo el vaso, se retira)

Cayetano: ¿Qué piensa hacer don Daniel?

Daniel: En cuanto regresen de España van a saber quién soy yo ese par de traidores. Vaya con el naco ese… y parecía tonto…

Cayetano: A mí nunca me ha caído bien ese guapito de cara. (Con envidia)

Daniel: Pues cuidado y no se la rompa, porque a mí nadie me baja la novia y menos ese muerto de hambre.

En los ojos de Daniel se ve el brillo de la maldad y el odio y es que el villano es una persona muy violenta y peligrosa. Nunca ha matado a nadie pero para todo siempre podría haber una primera vez.


SALAMANCA, ESPAÑA


En casa de doña Octavia, Berenice y Juan conversan mientras desayunan en el salón. La joven se sirve un vaso de leche, mientras Juan se toma un café con leche en taza grande, unos bizcochos, un jugo de naranja y unas tostadas. Sí, todo eso.



Juan: En serio que no puedo creer que seas capaz de desayunar eso.

Berenice: ¿Por qué? Hay que cuidarse…

Juan: ¿Con leche desnatada? Si eso es agua blanca… (Conteniendo la risa)

Berenice: Ay pero que graciosillo el niño… (Molesta) Para eso tú te vas a poner cuadrado.

Juan: Si, luego no me vas a querer…

Berenice: Anda tonto, que lo digo de broma. Pásame unas tostadas de esas.

Juan: ¿Mantequilla o mermelada?

Berenice: Mermelada que la mantequilla engorda.

Juan: Mujeres… (Burlándose) Pues… (Llevándose una tostada con mantequilla a la boca) no te lo querrás creer pero están de buenas…. Mmm. (Vacilándole)

Berenice: Nada, para ti, todas, yo con mi mermeladita de fresa…

Juan: Sí, sí… mermeladita…

Berenice: Oye ¿Qué insinúas? (Seria)

Juan: ¿Yoooo? Nada… (Aguantando la risa, y es que Juan es un bromista)

Berenice: Jumm… (Mirándole molesta pero de bromas)

Juan: No sí así ya estás bien buena… pero con unos kilitos encima como que te verías, mmmm (se muerde el labio)

Berenice: Jajajaja. (Lanzándole unas servilletas de papel)

Juan: Jajajajaja. ¡Valeeeeee! ¡Perdónnnnnnnnnn! (Tratando de protegerse con las manos)


HORAS MÁS TARDE…

HACIENDA CASTILLA-ALCARAZ, MÉXICO


En la mansión familiar, en el piso de arriba, Lorena se da una ducha en el cuarto de baño de su recámara. La rubia se enjabona el cuerpo mientras el agua recorre sus curvas de forma muy sensual. En ese momento Lorena se pierde en sus pensamientos. La chica se imagina a Juan con ella en la ducha. Juan, también desnudo y a su espalda la besa el cuello con deseo mientras Lorena gime con ganas. En ese momento el chico la carga contra la pared haciéndole el amor una y otra vez. La rubia vuelve a la realidad, sola en la ducha, excitada como nunca antes en su vida.



Lorena: Te deseo tanto Juan… tanto… (Abrazándose a ella misma, mientras el agua le cae sobre el cabello) Lo que daría por tenerte aquí junto a mí, mi amor…

En ese instante alguien toca a la puerta del cuarto de baño, es su madre, Diana.



Diana: ¿Lorena, hija? ¿Te falta mucho? Mira que Cayetano ya está esperando abajo para llevarnos en coche a Hermosillo.

Lorena: Sí, enseguida salgo, mamá. No te preocupes. Dame 10 minutos.

Diana: Ok, te espero en mi cuarto, voy a terminar de arreglarme.

Mientras en la ducha, Lorena sigue pensando en Juan, la joven sonríe a la vez que se ruboriza, nerviosa y excitada y es que Juan la excita tanto que Lorena no puede evitar sentir un escalofrío que estremece todo su cuerpo. ¿Será verdad que está enamorada de él o será sólo una atracción sexual? Lorena no se va a dar por vencida hasta no llevarse a Juan a la cama. ¿Lo conseguirá?


SALAMANCA, ESPAÑA


Revisando su facebook en internet, Berenice ha descubierto una fotografía de su novio acompañado de una guapa chica rubia. Sentada a la mesa del salón, Berenice observa la imagen en la pantalla de su laptop (ordenador portátil).



Berenice: ¿Dime quien esta mujer de la foto? ¿Por qué estás tan abrazadito con ella, ah?

Juan: ¿Estás celosa o son imaginaciones mías? (Conteniendo la risa)

Berenice: ¿Celosa yo? por favor... no digas bobadas. (Miente)

Juan: Jajaja, no me lo puedo creer. !ESTÁS CELOSA! (Sonríe contento)

Berenice: No te burles que no tiene ninguna gracia. (Molesta)

Su novio se acerca a ella, abrazándola por la espalda y dándole un beso en el cabello. Ambos miran la foto en la pantalla del computador.



Juan: Bueno como quieras, si no lo quieres admitir allá tú pero… (Burlándose)

Berenice: ¿Quién es esta chica? (Celosa)

Juan: Es mi hermana Estefanía (Sonríe, sentándose junto a ella en otra silla a su lado)

Berenice: ¿Tu hermana? Nunca me has dicho que tuvieras otra hermana aparte de Sofía. ¿Por qué? (Extrañada)

Juan: Nunca salió el tema y… bueno es que es una larga historia de contar (Cambiando el semblante)

Berenice: ¿Qué ocurre Juan? ¿Le pasó algo a tu hermana? Ay, lo siento, no me digas que…

Juan: No, no, claro que no, ella está bien. Fanny vive en Estados Unidos, en Austin desde hace varios años ya.

Berenice: ¿De verdad? Y yo pensando que era una de tus yo que se cuantas novias… (Celosa, haciendo un puchero)

Juan: Jajajaja. Ya si ya me dí cuenta, no sabía que fueras tan celosa, la verdad.

Berenice: ¿Te parezco?

Juan: Sólo un poquito… (Haciendo un gesto con la mano), un poquito muy chiquito, muy chiquito… (Burlándose)

Berenice: Eres bobo… (Se le salta la risa) A ver, cuéntame que pasó con tu hermana. ¿Por qué se fue a vivir a Texas?

Juan: Bueno tú sabes que las cosas no están bien en el pueblo y mucha gente se ve forzada a emigrar. Hace cinco años Fanny decidió buscarse una vida mejor en Austin y a pesar de todo lo duro que le resultó, lo consiguió. Trabaja de limpiadora en un hotel.

Berenice: Pobre…

Juan: Yo estuve a punto de irme con ella también porque las cosas no me iban nada bien en México pero decidí quedarme con mi mamá y con Sofía para no dejarlas solas.

Berenice: Entiendo, a fin de cuentas tú eres el hombre de la casa.

Juan: Pero lo que no te he contado es que… puff… (Resoplando)

Berenice: ¿El qué, Juan? ¿Cuál es el misterio con Estefanía? No entiendo.

Juan: Sofía no es mi hermana, Berenice…

Berenice: ¿No? (Sorprendida) Pero sí tú me dijiste que… Claro de ahí la diferencia de edad… ahora me doy cuenta.

Juan: Sofía es hija de Estefanía, esa niña es mi sobrina.

Berenice: ¿Quéee?

Juan: Así es mi amor, mi hermana fue madre soltera cuando era muy joven, el chico la abandonó y no se quiso hacer cargo del bebé. Entonces en mi casa acordamos que para que nadie supiera la verdad y evitar la vergüenza que el pueblo nos haría pasar, hacer creer que Sofía era hija de mi mamá, y no su nieta.

Berenice: Pero… pero… ¿Y por qué? La niña tiene derecho a saber la verdad. No entiendo como tu hermana Fanny ha sido capaz de hacer algo así, ¿no tiene sentimientos o qué la pasa?

Juan: Déjame terminar, por favor. Mira, la gente en Santa Victoria es muy chismosa, ya sabes el dicho: “pueblo chico, infierno grande”. Mi mamá pensó que lo mejor era hacer las cosas así para no lastimar a la niña, ni a Fanny. Nadie queríamos que las señalaran con el dedo.

Berenice: ¿Y quién es el padre de Sofía? ¿Alguien de Santa Victoria?

Juan: No lo sabemos, mi hermana nunca nos lo quiso decir. Sólo sé que cuando se enteró del embarazo de mi hermana se marchó y jamás ha vuelto a ponerse en contacto con ella.

Berenice: Diosito que historia… Me da pena tanto por Sofía como por tu hermana, debe ser muy duro para ella estar lejos de su hijita.

Juan: No sabes cuanto… Fanny llama al menos una vez por semana, siempre envía dinero para Sofía pero yo sé que no es feliz del todo en Texas.

Berenice: ¿Y por qué no vuelve al pueblo? Allá les tiene a ustedes, tu mamá, la niña, tú…

Juan: Echo mucho de menos a mi hermana, estábamos muy unidos. (Triste)

Berenice: Deberías hablar con ella y convencer a tu mamá también para que Sofía se entere de toda la verdad. Ya no es tan pequeña. ¿Qué edad me dijiste que tenía?

Juan: Ocho años.

Berenice: Entiendo que para tu hermana no fuera fácil ser madre soltera y el qué dirían en el pueblo pero… creo que lo mejor es que vuelva a México con su hija.

Juan: Intentaré hablar con ella y con mi mamá cuando volvamos, pero no sé… la verdad, no sé si conseguiré algo. En todos estos años yo he respetado su decisión pero tengo miedo.

Berenice: ¿Miedo de qué, mi vida? (Acariciándole la mejilla)

Juan: De que Fanny decida llevarse a Sofía a Estados Unidos, eso no podría soportarlo. Yo quiero mucho a esa niña, es mi sobrina, a veces hasta me he sentido como si fuera su papá a pesar de que ella me ve como su hermano mayor. Sofía me quiere mucho y yo la adoro.

Berenice: (Sonríe) Eres tan noble, eso es lo que me enamoró de ti.

Juan: Bueno eso y otras cosas… (Burlándose)

Berenice: ¡Pero serás creído! (Molesta le sacude con la mano en el hombro)

Juan: Jajaja, ¡Es broma!

Berenice: Mmmm… (Acercándose a él le da un beso en los labios) Te quiero.

Juan: Y yo a ti. (Sonríe)


PUEBLO DE SANTA VICTORIA, MÉXICO


En la sencilla y acogedora casa de Juan en el pueblo, María, su madre, habla por teléfono con Estefanía, quien se encuentra en Austin (Texas) hablando desde una cabina telefónica en un locutorio para inmigrantes.



María: ¿Cuándo vas a venir, hija? Te extrañamos mucho.

Fanny: No lo sé, mamá, estoy juntando plata para el avión pero todavía no me alcanza. Tal vez para después de verano pueda viajar a México.

María: Está bien, mi amor… (Se le saltan las lágrimas)

Fanny: No llores mamá, por favor… (Triste) Dime, ¿Cómo está Sofía? ¿Cómo está mi hermano?

María: La niña está bien, ahora está en la catequesis pero no tardará en llegar. Juan está en España de viaje.

Fanny: ¿Qué? ¿Cómo así que en España? ¿Y qué hace allá? No me digas que decidió emigrar tan lejos… podía haberse venido acá conmigo. (Preocupada)

María: No, mija, Juan se marchó con una chica. Bueno tú sabes, una novia o algo así, tampoco me ha contado mucho. Ya sabes como es para sus cosas.

Fanny: Ah, pues que bueno… ¿Está de novio con una chica española?

María: No, es mexicana, de aquí del pueblo, bueno la verdad vive en una hacienda cercana.

Fanny: ¿Y cómo se llama ella?

María: Berenice, Berenice Castilla-Alcaraz…

Fanny: ¿Quéeee? (En ese momento a Estefanía se le cae el teléfono de la mano, escuchamos música incidental, la joven no puede creer lo que acaba de escuchar)


HACIENDA CASTILLA-ALCARAZ, MÉXICO


En la cocina Lorena conversa con su hermano Álvaro mientras el joven se toma una cerveza junto a la nevera. Lorena se pinta las uñas sentada en un taburete.



Álvaro: Esta tarde marcho para el DF.

Lorena: OK, pues que te vaya bien… (Concentrada en su tarea)

Álvaro: ¿Te pasa algo, hermanita? Te noto muy rara últimamente…

Lorena: ¿Rara yo? Raro tú…

Álvaro: ¿Se puede saber a qué viene eso?

Lorena: Ay no te hagas Álvaro, todo el mundo sabe lo tuyo…

Álvaro: ¿Lo mió? ¿De qué hablas?

Lorena: Pues de que eres gay…

Álvaro: ¿Qué? Jajajaja.

Lorena: A ver, nunca te hemos conocido una novia… y tan feo no eres…

Álvaro: Ah, ya y eso quiere decir que soy gay. (Bebiendo la cerveza)

Lorena: No si a mi no me parece mal, al contrario, te apoyo pero a ver como se lo cuentas a mamá con lo antigua que es…

Álvaro: No soy gay, Lorena. Si lo fuera te lo diría pero no es el caso.

Lorena: Bueno si tu lo dices…

Y es que realmente Álvaro no es gay, es un chico muy tímido que le cuesta mucho relacionarse con las chicas pero muy pronto va a conocer a una joven que le cambiará la vida para siempre. Ella es Nuria. ¿La recuerdan?


AUSTIN, TEXAS, ESTADOS UNIDOS


En el locutorio, Estefanía continúa hablando por teléfono con su madre María, quien está en su pueblo en México.



Estefanía: No… no puede ser… no… (Nerviosa) ¡Nooo!

“Flash-back”, Estefanía recuerda su pasado…

Años atrás, la hermana de Juan y un hombre misterioso conversan en la plaza del pueblo. No podemos ver su rostro, sólo escuchar su voz.

Hombre: ¿Cómo qué estás embarazada?

Fanny: Lo siento… yo… (Preocupada)

Hombre: Eres una estúpida, te dije que te cuidaras.

Fanny: Por favor, mi amor, no seas así. No te voy a pedir nada, te lo prometo.

Hombre: Más te vale porque te juro que si cuentas algo de esto a mi familia o a la tuya… (Amenazante)

Fanny: Te juro que nunca diré nada a nadie, por favor, créeme... (Angustiada)

Hombre: Lo nuestro no puede llegar a nada más. Lo sabías desde el principio. Tú sólo eres un pasatiempo, una aventura.

Fanny: Pero yo te amo, te amo… (Llorando)

Hombre: Tú verás lo que haces con ese escuincle… pero yo no voy a cargar con él. Es más… (Sacando su cartera del pantalón le da unos billetes) Toma, espero que con esto sea suficiente.

Fanny: No quiero dinero…

Hombre: Es para que abortes, mensa.

Fanny: ¿Quéee? (Llorando desconsolada)

Fin de “Flash-back”, volvemos al tiempo actual. Al otro lado del teléfono María se desespera.

María: ¿Hija? ¿Hija, estás ahí?

Fanny: Sí, sí, mamá… disculpa es que recordé algo y…

María: ¿Te encuentras bien?

Fanny: Si, tranquila, tengo que dejarte. En media hora entro al trabajo. Cuídate, un beso.

María: Chao, mi amor, un beso muy grande.

Ambas cuelgan los teléfonos, mientras en la cabina del locutorio Estefanía habla consigo misma.

Fanny: No puede ser… mi hermano está enamorado… está enamorado de la hija de Fernando!! (Llorando, rabiosa)


PUEBLO DE SANTA VICTORIA


En la escuela del pueblo, Jessica se encuentra en un despacho corrigiendo unos exámenes de los niños a los que da clases de inglés y es que la divertida amiga de nuestra protagonista es muy trabajadora, no descansa ni en fin de semana.



Jessica: Ay por favor… (Tachando unas palabras en el papel) ¿Qué es eso de wachu will bi the weder tonight? Es “How will be the weather tonight?!!!!!” Aaaaaaagggg. Estos niños jajajaja.

En ese instante suena su teléfono celular. La joven rebusca en su famoso bolso.

Jessica: ¿Bueno? Por acá la Yessi, mejor conocida como “el cuerpo”, y por allá quiénnnn?

Berenice: ¡Jessica, soy yo, Berenice!



Jessica: ¡Bereeeeeeeeeeeee!! Mi cuatachonga, qué tal, que tal por las Europas. ¿Conociste al príncipe William?

Berenice: Estoy en España no en Inglaterra, mensa.

Jessica: Ay chica y yo que sé, pensé que se podía ir en metro por esos lares a todas partes.

Berenice: Jajaja, ya deja de decir bobadas, anda y escúchame. Estoy acá con no sabes quién.

Jessica: ¿Con el caramelote, no me digas más. ¡!!!Yupiiiiiiii!!!! Lo sabía, lo sabía… (Se levanta de la silla y se pone a bailar “La Macarena”)

La chica baila al ritmo de la música, que no sabemos de donde sale pero el caso es que se escucha en el despacho de la escuela. Jessica se sabe todos los movimientos del famoso baile de los 90. Suena música…

Los del Río – Macarena

Dale a tu cuerpo alegría Macarena
Que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena
Dale a tu cuerpo alegría Macarena, ehhh, ¡Macarena! ¡Aaaay!
Dale a tu cuerpo alegría Macarena
Que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena
Dale a tu cuerpo alegría Macarena, ehhh, ¡Macarena! ¡Aaaay!



Berenice: ¿Yessi? ¿Qué haces? No te escucho nada. ¿Qué son esos ruidos?

Al otro lado del teléfono Juan, que está al lado de Berenice en el departamento de España, se parte de risa con la situación.

Juan: Jajajajaja.



Berenice: ¡Ay por Dios, esta chica me va a volver loca! ¡Jéssicaaaa!

Jessica: Perdón, perdón… fue la emoción. Pero cuéntame amiguis, cuéntale a tu consultora espiritual los pormenores, los pormayores y los pordemasiados.

Berenice: Bueno pues Juan vino a España y se presentó acá en casa de mi tía. Lo demás ya te lo imaginarás.

Jessica: Uhhhh, vaya que si me lo imagino, picarona… mírala ella tan formalita que parecía…

Berenice: ¡YESSI!!! (Avergonzada)

Juan: ¿Qué te dice? (Sonríe)

Berenice: Nada, esta como una cabra.

Juan: Jajajajaja.

Jessica: Así que el amor fue consumido, este, consumado… por fin. Si ya te lo decían las cartas y tú ni caso que me hacías, mira, mira… ¿Bueno y qué tal? ¿Es bueno?

Berenice: Tchisssst!!! ¡CÁLLATE! (Roja de la vergüenza, Juan la mira y no entiende nada)

Jessica: Bueno vale no me cuentes si no quieres, hay que ver que zafia que eres, ¿eh?

Berenice: Déjame hablar y cierra el pico ya. Escucha, la semana que viene volvemos a México pero no digas nada a nadie.

Jessica: ¿Y eso? ¿Qué pasa?

Berenice: Si tuve que venirme a España así fue por que Daniel me amenazó con hacerle daño a Juan.

Jessica: ¿Qué? Ese desgraciado siempre fastidiando. Pues que se atreva que soy capaz de sacarle los ojos. Ah por cierto… dile a tu Juancho que me debe un dineral.

Berenice: Yo le digo, pero él ya sabe, no te preocupes por eso.


GUAYMAS, MÉXICO


En un prostíbulo de la ciudad, Daniel se encuentra haciendo el amor, o más bien teniendo sexo, con una de las chicas del local. El joven se desfoga con la prostituta de forma salvaje y ruda. La profesional gime y jadea bajo su cuerpo, mientras Daniel la hace suya sin descanso, pensando en Berenice.




DÍAS DESPUES

SALAMANCA, ESPAÑA


Es de noche, Juan y Berenice cenan en la cocina mientras charlan animadamente, en ese momento doña Octavia les interrumpe. Acaba de llegar de su viaje de fin de semana a Toledo.



Octavia: Buenas noches, muchachos. ¿Qué tal están? Que aproveche.

Berenice: Hola, gracias tía. ¿Qué tal el viaje? ¿Lo pasaste bien?

Octavia: Me encantó, hija, pero estoy agotada, cenaré un poquito y a la cama.

Juan: Me alegro, señora. Ya la echábamos de menos por acá.

Octavia: ¿Y ustedes que tal? ¿Pasaron buen fin de semana?

Berenice: S…. sí…. (Mirando a Juan, avergonzada) todo bien, tía, todo bien.

Juan: Sí, demasiado bien… (Burlándose le guiña un ojo a su chica)

Y la joven le mira enojada y haciéndole un gesto de malestar.

Octavia: Me alegro mucho, bueno pues voy a desempacar mi maleta y a bañarme. Les veo más tarde. (Se marcha)

Berenice: ¡Eres un inconsciente, Juan! Casi metes la pata, mí tía no puede saber que tú y yo…

Juan: A ver si te crees que es tonta, hemos estado solos todo el fin de semana… Creo que es más que obvio lo que pudo pasar aquí.

Berenice: Pero no hace falta que lo insinúes (Tímida)

Juan: Esta bien, sólo bromeaba, no te enojes. Lo siento.

Berenice: Perdóname es que no quiero que mi tía tenga una mala imagen de mí. Ya en el pueblo andan diciendo que soy una cualquiera por dejar a Daniel por ti.

Juan: ¿Qué, como así? ¿Quién? (Molesto)

Berenice: Todo el mundo, eso me dijo ayer mi prima Carolina cuando me llamó por teléfono.

Juan: No hagas caso de la gente chismosa de Santa Victoria, que digan lo que quieran.

Berenice: Espero les vaya bien a ella y a tu amigo Nico en Monterrey.

Juan: Se lo merecen, estoy seguro que Nico va a tener mucho éxito en su nuevo trabajo. Los caballos son su mundo. Si al menos algún día lograra competir… Su sueño es ir a unas olimpiadas.

Berenice: Ojala algún día… (Sonríe)

Juan: ¿Sabes algo, mi amor? No quiero volver a México…

Berenice: ¿Por qué?

Juan: Porque estoy tan a gusto acá contigo, es como si estuviéramos casados, compartiendo nuestra vida, la casa... todo. (Sonríe tierno) Salvo que tenemos chaperona…

Berenice: ¡Juan! No seas malo, pobrecita mi tía…

Juan: Que es broma. (Sonríe)

Berenice: A mí también me gustaría vivir juntos pero… es muy pronto para eso Juan. Apenas llevamos poco tiempo y…

Juan: Si, yo sé. Sólo que nunca me había sentido tan feliz con alguien como contigo. (Acariciándole el rostro con cariño) Eres tan hermosa… tan especial….

Berenice: Te amo, Juan. (Sonríe dulce)

Juan: Y yo a ti….

Berenice: Si quieres podemos quedarnos una semana más no sé…

Juan: No, por mí está bien, tampoco puedo estarme aquí a expensas de tu tía, no me gusta ser un mantenido.

Berenice: No digas eso, estas de vacaciones, por así decirlo.

Juan: Ya pero… no quiero molestar, será mejor que regresemos como acordamos.

Berenice: Ok, bueno pues cerraré los pasajes de vuelta para este viernes a ver si se puede. Ahora en cuanto termine de cenar miro a ver en Internet que puedo hacer.


Poco después…

En su dormitorio, echada en la cama, Berenice conecta desde su laptop a Internet nuevamente para checar los horarios de vuelos de Madrid a México DF para el viernes, pero antes vuelve a revisar su cuenta de correo electrónico. La morena ve en su bandeja de entrada un email de Daniel. El título: “Sin asunto”. La chica abre el mensaje y lee lo siguiente…


Te avisé que si seguías con ese miserable ibas a pagar las consecuencias, te lo advertí y no me hiciste caso. Ahora vas a ver que no estaba jugando. LO VOY A MATAR.

CONTINUARÁ…

No hay comentarios:

Publicar un comentario