BERENICE
CAPITULO 10: JUNTO A MÍ
SALAMANCA, ESPAÑA
En casa de doña Octavia, en el salón, Berenice y Juan conversan en compañía de la tía de la joven. Los tres almuerzan sentados a la mesa.
Octavia: Y dime Juan, ¿a qué te dedicabas antes de trabajar en la hacienda allá en México?
Juan: Era panadero, repartía pan por los pueblos de la zona pero mi contrato se terminó y gracias a mi amigo Nico encontré chamba en casa de Berenice. (Sonríe)
Berenice: Todavía recuerdo el día que te conocí…
Octavia: ¿Cómo fue? ¿Amor a primera vista? (Burlándose)
Juan: Amor a palos, más bien… (conteniéndo la risa)
Berenice: Jajajaja, algo así… Resulta que Juan estaba lavando un coche en el patio de la hacienda y sin querer me mojó de agua… Bueno aquello fue… todo un drama.
Juan: Me hartó de todo cuanto la dio la gana, me llamó patán, descarado, imbécil….
Octavia: Válgame Dios…
Berenice: Qué exagerado…
Juan: Sí, sí, exagerado. (Y mirando a Octavia) Es que su sobrina tiene un carácter de los mil demonios, doña Octavia. Usted no se imagina (Burlándose, le guiña el ojo a Berenice)
Berenice: ¡Pero que idiota que eres! Jajaja. (Le dá un coscorrón con la mano, Juan se ríe)
Juan: Jajaja. No más violencia no, que te denuncio por agresión.
Berenice: Anda, anda… no te atreves, no te atreves.
Juan: Ya verás ya… (Burlándose, le saca la lengua)
Octavia: De veras que son tal para cual ¿Eh? (Sonríe) Ay Juan, me alegro mucho de conocerte. Berenice me estaba contando sobre ti cuando llegaste y mira tú por donde que te apareces en la puerta. Estoy muy contenta de tenerles aquí, hijos.
Juan: Gracias señora. (Bebiendo de una copa de vino tinto)
Berenice: Me gustaría que te vinieras a México una temporada tía, así no te sentirías tan sola acá. ¿Qué dices? ¿Por qué no te vienes con nosotros?
Octavia: Ay mi vida, que más quisiera pero… no estoy para viajes tan largos, acá en España pues sí salgo con mis amigas a alguna excursión y demás pero ya ir a México es mucho para mi. Me fatiga demasiado tantas horas de avión.
Juan: Qué pena… me encantaría que conociera a mi familia. ¿Sabe?
Octavia: Lo mismo digo, hijo. ¿Tus papás son de Santa Victoria, cierto?
Juan: Sí, bueno mi padre murió hace años, vivo con mi madre y mi hermana Sofía.
Berenice. Juan, por favor, pásame la ensalada.
Juan: Aquí tienes, mi amor. (Dándole la ensaladera, sonríe)
Berenice: Gracias (Sonríe)
Octavia: Bueno pues como no les esperaba no voy a poder cambiar mis planes…
Berenice: ¿De qué hablas tía? (Llevandose un bocado de ensalada a la boca)
Octavia: Esta tarde salgo de viaje con unas amigas, nos vamos un par de días a Toledo, así que siento decirles que les voy a dejar solos el fin de semana. Si lo hubiera sabido antes pues habría cancelado la excursión pero…
Berenice: ¿Qué? ¿Qué te vas de viaje? (Nerviosa pensando: ¿Me vas a dejar a solas con Juan?)
Juan: ¿Y ese sitio, Toledo, está muy lejos de acá? (Partiendo un filete con el cuchillo)
Octavia: Unas tres horas por carretera o algo menos.
Juan: Yo estoy deseando conocer esta ciudad, espero que podamos salir a dar un paseo después de comer. ¿Tú que opinas, cariño?
Berenice: Pues… (Todavía nerviosa)
Octavia: ¿Qué te pasa hija? ¿Estás bien?
Berenice: Sí, tranquila, no es nada, estaba pensando en mi papá… Luego llamaré por teléfono a Diana a ver como sigue.
Octavia: Bueno pues a lo que iba, el apartamento no es muy grande pero hay cuartos de sobra. Hija, tu puedes dormir en el de siempre, ya sabes. Y tú Juan… pues…
Juan: No se preocupe por mí, no quiero ser una molestia, puedo irme a un hotel.
Octavia: No, de ninguna manera, por Dios. Solo faltaba. Hay un cuarto de huéspedes pero no está listo, habría que poner sábanas y limpiar un poco.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”, MÉXICO
En el dormitorio de Diana, la maquiavélica villana platica con su hija Lorena.
Lorena: Juan no vino hoy a trabajar. Me extraña porque siempre es muy puntual..
Diana: De seguro se fue tras Berenice a España…
Lorena: Anda no digas bobadas, como se va a ir a España en busca de esa estúpida…
Diana: Mira hija, ese chico está enamorado de tu hermanita y lo sabes. No lo sé a ciencia cierta pero todo cuadra. Ella se va, el no aparece en la hacienda… dos más dos son cuatro, Lorena.
Lorena: Maldita sea. ¿Pero qué le habrá visto a esa naca? ¿Qué? Si no es más que una… (Enojada)
Diana: No lo sé, pero deberías olvidarte del tal Juan. No es para ti y bien lo sabes.
Lorena: Me tienes harta, mamá, HAR-TA. Te he dicho que no voy a volver con Daniel y punto. ¿Está claro?
Diana: Siempre fuiste una necia y una caprichosa. A leguas se nota que lo tuyo por ese peón es sólo un capricho.
Lorena: Estoy enamorada, mamá, E-NA-MO-RA-DA. Juan me gusta, me encanta.
Diana: Pero si casi no le conoces… ¿Qué sabes de él? A ver…
Lorena: Lo suficiente para darme cuenta de que es un chico noble, de buenos sentimientos. No se parece en nada a Daniel.
Diana: Ay Lorena…. (Mirando al techo, suspirando)
Lorena: Yo sé que no tiene dinero pero no me importa. Juan me gusta, mamá.
Diana: Si yo quiero tu felicidad, mi amor, pero ese chico a la que quiere es a Berenice. Deberías olvidarte de él porque vas a sufrir, ya lo verás.
Lorena: No me importa… ¿Sabes?
Diana: ¿Qué hija?
Lorena: El día que le conocí en la hacienda de Daniel, me dí cuenta de que es especial. No es como los demás…
Diana: ¿En qué sentido?
Lorena: Juan es sencillo, es noble, es tierno, es… No tiene malicia, mamá, no sé como explicarlo. Tal vez te parezca una locura pero me enamoré de él sin darme cuenta y sé que si no fuera por la arrastrada de Berenice, él sí se fijaría en mí. Lo sé.
Diana: Pues yo no lo veo tan claro, a mi me parece demasiado ingenuo para ti, por lo que cuentas.
Lorena: Por eso es que me gusta, porque es diferente a otros chicos que he conocido. (Pensando en Juan, enamorada e ilusionada)
HACIENDA “LA MIRANDESA”
En el patio central, frente a la mansión, Cayetano llega montado a caballo y se encuentra con Daniel quien se dispone a subir a su coche para irse al pueblo.
Cayetano: Buenos días, don Daniel.
Daniel: Hombre, Cayetano. ¿Cómo tú por acá tan temprano? ¿Se te ofrece algo?
Cayetano: Venía a decirle que su novia se marchó a España ayer por la tarde.
Daniel: Ya, ya lo sé… Diana me lo acaba de decir por teléfono.
Cayetano: Lo que seguro no se imagina es que Juan se marchó con ella.
Daniel: ¿Quéee? ¿Pero que estás diciendo? (Furioso)
Cayetano: Nicolás me lo dijo esta mañana, parece ser que las cosas van en serio.
Daniel: ¿Cómo que Juan se fue a España? ¡No puede ser! (Enojado, se sube al coche cerrando la puerta de un portazo)
El villano arranca el vehículo con rabia, mientras Cayetano se queda con la palabra en la boca en la soledad del patio de la hacienda.
SALAMANCA, ESPAÑA
Juan y Berenice pasean por las calles del centro histórico de la ciudad castellana. Juntos visitan los principales monumentos y atractivos turísticos de la capital. De la mano de su chica, Juan conoce lugares tan bellos como la Plaza Mayor, las Catedrales, la Clerecía, la Casa de las Conchas, la universidad o el convento de San Esteban. Las imágenes de Salamanca se alternan con las de la pareja. Juan y Berenice pasean agarrados de la mano, mientras se hacen caricias y gestos de complicidad. En pleno centro de la plaza mayor Juan y Berenice se besan entre la multitud de turistas y salmantinos que a esa hora llenan el centro de la ciudad.
Berenice: Te amo. (Se besan)
Juan: Y yo a ti, princesa. (Sonríe)
Berenice: ¿Te gustó la visita?
Juan: Me encantó, esto es muy bonito, pero… ¿sabes algo?
Berenice: ¿El qué?
Juan: Qué tú eres más bonita todavía. (Sonríe y le da un tierno beso en los labios)
Berenice: Me encanta estar contigo, este viaje va a ser inolvidable.
Juan: ¿Cuánto tiempo nos vamos a quedar en España?
Berenice: No lo sé… Imagino que lo dices por tu mamá y tu hermana… (Triste) Seguro las echas de menos.
Juan: Hablé por teléfono con mi madre para contarle todo y la noté muy preocupada.
Berenice: Entiendo…
Juan: Bueno, pero no nos pongamos tristes, ahora lo único que importa es que estamos juntos usted y yo, señorita. (Tomándola de la cintura)
Berenice: Ay Juan, no hagas eso, que nos mira todo el mundo… (Avergonzada)
Juan: Que miren lo que quieran, envidia que les da… (Burlándose)
Berenice: Eres imposible, de verdad… (Tímida)
Juan: Te quiero… (Se besan) Te amo, eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Berenice. Y yo a ti, Juan. Por eso tenía miedo de perderte, eres muy especial para mí. (Sonríe)
Juan: Lo sé. (Sonríe, se besan de nuevo)
Berenice: ¿Bueno y que te parece si nos vamos de compras? Conozco un centro comercial que te va encantar. ¿Qué dices, nos vamos?
Juan: ¡A la orden jefa! (Sonríe) Usted es la que manda aquí. Yo soy un simple empleado de su hacienda…
Berenice: Jajaja. Así me gusta. (Dándole un beso)
Juan: Ok doñita…
Berenice: ¿Cómo que doñita? Jumm…
Juan: Jajajaja.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA, MÉXICO
En casa de Juan, doña María y su hija Sofía charlan sentadas a la mesa mientras la niña come unas enchiladas.
Sofía: ¿Entonces Juan se va a quedar mucho tiempo en España, mamá?
María: No lo sé, hija, tu hermano sólo me dijo que al menos una semana, luego ya se verá. Ojala regrese pronto.
Sofía: Bueno…
María: Esa chica…. Esa chica no le conviene a Juan.
Sofía: ¿Por qué dices eso? ¿Es mala o qué?
María: No la conozco pero… ay mi amor, es que esa tal Berenice es una niña bien, de buena familia, es hija de un hacendado, de gente de dinero y me da miedo que esté jugando con tu hermano. Esas no se casan con pobres, te lo digo yo.
Sofía: No creo que esa chava sea así… bueno, espero que no… porque si le hace sufrir te juro que se las ve conmigo. (Molesta)
No muy lejos de allí, en la plaza del pueblo, la simpática Jessica y su novio Rodrigo charlan sentados en un banco, mientras se comen sendos helados.
Jessica: Así que al final Juan se marchó a España tras Bere. Ay que bonito que es el amor, verdad mi vida.
Rodrigo: Todavía no me puedo creer que ese chico haya sido capaz de hacer algo así.
Jessica: Porque le pagué yo el pasaje, no te fastidia, si no imposible.
Rodrigo: ¿Le pagaste tú el viaje? ¿Y eso?
Jessica: Berenice es mi amiga desde que éramos niñas, es como la hermana que no tuve. Era lo menos que podía hacer por ellos. Bere se merece un chico que la haga feliz y no un patán como el imbécil de Daniel.
Rodrigo: Se te va a caer el helado…
Jessica: Calla, que se va a caer ni que nada.
Rodrigo: Que se te va a caer…
Justo no lo termina de decir cuando parte de la bola de helado se le cae a Jessica sobre el vestido.
Jessica: ¡Ahhhhhhhhhhhhh!!
Rodrigo: Jajajaja, te lo estoy diciendo, pero tú ni caso que me haces.
Jessica: ¡No te rías!
Rodrigo: Jajajaja.
Jessica: ¡No, esto no me puede estar pasando a miiiiiii! ¡El traje de Versace! ¡Noooo! ¡Tú tienes la culpa! ¡Túuuu!! (Enojada)
Rodrigo: Sí, claro, ahora la culpa la tengo yo, pero serás… (Conteniéndose la risa)
Jessica: ¡Iiiiiiiiihhhhh! Esto me va a costar un ojo de la cara en la tintorería…
Rodrigo: En el pueblo no hay de eso, mi amor.
Jessica: ¿What? ¿Cómo que no hay? Tiene que haber, tiene que haber….
Rodrigo: Mmm mmm (Negando con la cabeza)
Jessica: ¡UAAAAAAAAAHHHHH!
Rodrigo: Hay que ver que exagerada que eres. (Burlándose)
Jessica: ¡Cállate! (Limpiándose el vestido con un pañuelo de papel)
SALAMANCA, ESPAÑA
Centro Comercial “El Corte Inglés”
Berenice y Juan pasean por el interior del centro comercial, atestado de gente. La joven se prueba varios vestidos en el probador. Juan, sentado fuera, le da el visto bueno o malo de cada prenda, según su criterio. Berenice entra y sale del probador con diversos modelos, unos más bonitos, otros más feos. Berenice le modela mientras su chico la mira en cada ocasión. Juan le indica con la mano que se de la vuelta para verla mejor, Berenice se enoja porque le parece un descarado. Juan se ríe, ella se burla y vuelve a entrar al probador. La chica habla sola dentro del probador, mientras él la espera fuera conteniendo la risa.
Berenice: Este me hace gorda, ni hablar… (Mirándose al espejo) Ay por favor… si parezco una lavadora.
Juan: Jajajaja. Anda sal ya, que a este paso me vas a tener aquí hasta la noche. ¿Pero cuantos te has probado ya?
Berenice: No sé…muchos ¡Y no me metas prisaaaaa!
Juan: Mujeres, son todas iguales… (Burlándose) Tres horas para elegir un trapo… la madre…
Berenice: ¡Te he oídooooo! (Molesta)
Juan: Jajajaja, ¡Venga! Mira, o sales tú o entro yo, tú verás…
Berenice: ¡Espera que me estoy cambiando! No seas pesado.
En ese momento Juan mira a los lados para ver que no hay nadie alrededor y de repente corre la cortina y entra en el probador, cerrándola a continuación. Berenice, en sujetador y minifalda, se queda sorprendida. La joven se siente muy avergonzada y se pone muy nerviosa.
Berenice. ¡Juan! ¿Pero qué haces aquí? (Tapándose con una blusa)
Juan: Es que fuera hacía frío… está fuerte el aire acondicionado, tú sabes. (Burlándose en voz baja)
Berenice: Mmmm… (Enojada)
Juan: Bueno está bien, tu ganas… es que te echaba mucho de menos… (Con cara de niño tierno)
Berenice: No empieces y ya sal que se van a dar cuenta.
Juan: No me ha visto nadie, tranquila.
Berenice: ¿Cómo eres eh? Anda voltéate para que me ponga la blusa… ¡Voltéate!
Juan: Ok… (Se da la vuelta pero sin que ella se de cuenta la mira de reojo en el espejo)
En la imagen Juan detalla con su mirada el cuerpo de su chica, sus senos semicubiertos con un negro sujetador de encaje y sus curvas marcadas por una sensual minifalda roja.
Berenice: ¡Juan! ¡Qué te acabo de decir!
Juan: ¡Perdón, perdón! (Cerrando los ojos, sonríe pícaro)
Berenice: No hay quien pueda contigo, ya salte de aquí que nos van a descubrir y van a pensar mal.
En ese momento Juan la abraza por la espalda y comienza a besarle el cuello con ternura. Él la acaricia suavemente la cintura mientras recorre con su boca el cuello de la joven. Ella se ruboriza pero a la vez se deja llevar. Juan coloca sus manos bajo la blusa acariciando su abdomen. Berenice cierra los ojos. En ese momento Juan le da la vuelta, ambos quedan frente a frente. El chico comienza a besarla en los labios una y otra vez, con ganas, con deseo. La pareja se besa apasionadamente en el interior del probador. Berenice, entre el espejo y su chico, se siente “presa”, no se puede escapar de los besos del hombre que ama. Juan literalmente se come su boca a besos, cada vez más y más intensos.
Juan: Te amo, te amo… (se besan)
Berenice: Juan por favor… (Intentando detenerlo) Aquí no, por favor… (Se besan de nuevo)
Juan: Te deseo, te quiero… (Se besan con pasión)
El chico sigue besándola sin descanso, ella le corresponde. Ambos están muy excitados pero a la vez temerosos de ser descubiertos. Juan desabotona la blusa de su novia mientras besa su escote. Berenice cierra los ojos y se muerde el labio mientras Juan continúa recorriendo con su boca su cuerpo.
Berenice: Juan, por favor… no sigas, por favor…ahh... ah… (Gimiendo en voz baja, de placer)
Juan: Quiero hacerte el amor… (Se besan)
Ella no puede resistirse y deja que Juan siga besándola sin pausa. El joven coloca sus manos bajo la minifalda de Berenice y ella cada vez se siente más nerviosa y excitada. Juan sigue besándola en los labios, sobre los senos, una y otra vez. La situación es cada vez más y más atrevida. Nadie se imagina que están juntos en el probador.
Berenice: No podemos, no debemos… Juan, por favor… (Se besan)
La mexicana no puede evitar que Juan siga besándola una y otra vez. El chico se apodera de su boca cada vez más… Ambos se besan sin importarles nada ni nadie. Juan acaricia sus senos sobre el sujetador.
Juan: Te necesito… te amo… (Se besan)
Berenice: No sigas, por favor… te lo pido, para Juan, por favor… (Nerviosa)
Juan: Lo siento… (Se detiene, avergonzado) Lo siento… (Bajando la mirada)
Berenice: No, no pasa nada, mi amor pero es que… (Nerviosa) Aquí no, no…
Juan: Quiero hacerte mía, quiero hacerte al amor… (Besándola de nuevo)
Berenice: Y yo también quiero estar contigo pero… por favor entiéndeme.
Ella se viste de nuevo mientras él se siente arrepentido.
Berenice: ¿No te enfadas, verdad?
Juan: No, claro que no, ¿Por qué iba a hacerlo? Yo sé que no es lugar, lo siento, yo… (Avergonzado)
Berenice: (Sonríe dulce) Eres tan tierno… (Emocionada)
Juan: Te quiero y quiero que nuestra primera vez sea especial, de verdad.
Berenice: Lo sé, y sé que será muy especial contigo. Por un momento creí que no ibas a parar…
Juan: Perdóname, por favor… (Arrepentido)
Berenice: No pasa nada… no te preocupes (Acariciándole la mejilla con ternura)
Juan: ¿Sabes algo? A veces tengo miedo de que esto se acabe… de que un día me despierte y ya no estés conmigo… de que todo sea una ilusión, un sueño.
Berenice: ¿Por qué dices eso, Juan? Eso nunca va a pasar… yo te quiero, te amo y siempre vamos a estar juntos. Siempre.
En ese momento Juan baja la mirada, como triste, preocupado.
Berenice: ¿Eh, qué te pasa, mi vida?
Juan: No quiero perderte…
Berenice: A ver, mírame… (Sonríe, le toma de la barbilla y él alza la mirada)
Juan: Mi primera novia me dejó por otro y… sufrí mucho… no quiero pasar por lo mismo de nuevo, no podría soportarlo otra vez.
Berenice: ¿En serio crees que yo soy de esas?
Juan: No, claro que no…
Berenice: Yo nunca te haría eso y lo sabes. NUNCA. Mírame a lo ojos. (Se miran) Yo te amo, de verdad créeme, te amo Juan.
Juan: Lo sé, pero… está Daniel y… tal vez… no sé… a lo mejor un día pues…
Berenice: ¿Tú crees que yo volvería con Daniel después de estar contigo? Jamás lo haría. A quien yo amo es a ti.
Juan: Te quiero mucho. (Sonríe tierno)
Berenice: Y yo a ti (Sonríe emocionada)
Ambos se dan un fuerte abrazo, mientras a Berenice se le escapan las lágrimas y es que la ternura de Juan la desarma por completo cuando están juntos.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el salón principal de la mansión, en el comedor, Diana, Lorena y Álvaro degustan la comida mientras conversan entre sí animadamente. En ese instante Carolina les interrumpe.
Carolina: Buenas tardes familia.
Diana: Hola Carol. Siéntate, apenas si acabamos de empezar la comida.
Pero la joven no se sienta y se queda de pie, esperando a decir algo.
Lorena: ¿Ocurre algo Carolina?
Carolina: Quería decirles a todos que me voy a vivir a Monterrey con mi novio.
Álvaro: ¿Tienes novio? Primera noticia… ¿Y quien es?
Al mismo tiempo Nicolás aparece en el comedor, junto a Carolina.
Nicolás: Yo. (Tomando de la mano a su chica)
Diana: ¿Qué? ¿Pero qué broma es esta? ¿Estás saliendo con uno de los peones de la hacienda?
Lorena: Ay mamá, tú como siempre eres la última en enterarte, yo ya lo sabía.
Carolina: Así es Diana, Nico y yo estamos juntos desde hace meses y nos vamos a casar en cuanto nos instalemos en Monterrey. Nico va a trabajar en un centro ecuestre y yo buscaré algún empleo en la ciudad. (Sonríe)
Álvaro: Pues…. Enhorabuena, qué puedo decir. Me ha pillado de sorpresa, la verdad. ¿Y Berenice ya lo sabe? ¿Sabe que Nicolás y tú…?
Nicolás: Sí, ella ya lo sabe. Es más, Berenice fue la primera en apoyar nuestra relación. Nunca la hicimos pública en vida de doña Abigail porque sabíamos que no la iban a aceptar, ni ella ni don Fernando.
Diana: Bueno, no sé como reaccionará mi marido cuando despierte del coma, Nicolás, pero por mi no hay problema. ¿Cuándo se marchan?
Carolina: Mañana por la mañana. Ya tenemos todo listo.
Álvaro: Les deseo lo mejor. (Sonríe)
Nicolás: Gracias joven Álvaro.
SALAMANCA, ESPAÑA
Ya es de noche en la capital castellana. Berenice y Juan llegan al apartamento de doña Octavia tras haber pasado la tarde visitando la ciudad.
A esas horas no hay nadie en la casa, la tía de Berenice ya se ha marchado de viaje. La pareja entra en el apartamento besándose con pasión, con deseo. Juan cierra la puerta sin dejar de besar a su novia.
AVISO: ESCENA NO RECOMENDADA A MENORES DE 18 AÑOS
Ella se deja llevar, ambos comienzan a desvestirse rápidamente, como si tuvieran prisa por estar juntos y a solas. Berenice le desabrocha la camisa con fuerza y se saltan varios botones. Juan le saca la blusa por los brazos sin dejar de besarla, de recorrer su cuerpo con sus manos. El chico la empuja hacia el dormitorio de la joven. En la puerta de la recámara Berenice le desabrocha el cinturón, Juan lanza su camisa al suelo. La chica baja el cierre del pantalón vaquero de él, Juan la lleva hacia la cama a besos. Berenice se recuesta y Juan sobre ella sigue besándola sin descanso, mientras se apodera de sus senos. El chico devora los pechos de su novia con ganas, con deseo…
Juan: Te amo…
Berenice: Y yo a ti… (Se besan)
Ambos continúan amándose en la penumbra de esa habitación. Minutos después, semidesnudos ya en la cama, la pareja sigue inmersa en su primera noche de pasión. Juan desliza el tanga de Berenice con sus dientes, mientras la joven gime excitada y nerviosa en la cama. En segundos su chico sube hacia arriba y comienza a recorrer su cuerpo a besos, a llenarla de caricias con sus manos, con sus labios. Ella cierra los ojos dejándose llevar por el deseo y el amor que siente por Juan. El chico se adueña de sus senos mientras la joven se olvida de todo. Es como si el mundo se hubiera detenido y sólo estuvieran ellos dos.
Juan: Te deseo, princesa, te quiero. (Se besan)
Berenice: Quiero ser tuya, Juan, quiero que me hagas el amor.
Juan: Te amo (Se besan)
Berenice le acaricia la espalda mientras Juan, sobre ella, comienza a hacerle al amor, muy despacio, con ternura pero a la vez con pasión. Ambos se miran a los ojos, sus miradas y sus sonrisas hablan por sí solas. Sobran las palabras. Justo en el instante en que Juan la hace su mujer, ambos se funden en un apasionado beso. El chico continúa haciéndole el amor a su novia una y otra vez. La pareja se da una de las manos, mientras Juan sigue haciéndola suya. Berenice gime de placer, Juan recorre su cuerpo con su boca, con sus manos, mientras hacen el amor sin pausa. Entre las sábanas, Berenice y Juan se aman sin medida, con ternura, con amor y con pasión. Por fin son uno sólo.
Escuchamos música…
Mayré Martínez – Junto a mí
Y descubrir que con tu amor me siento viva
Y que tus labios sanan todo mi dolor
Cierro los ojos, ya eres mío
Eres mi red en el vacío
Quisiera en tus brazos soñar, que te quedes junto a mí
Ohhh… junto a mí….
CONTINUARÁ…
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