BERENICE
CAPÍTULO 22: WHISKY EN LAS ROCAS
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
Junto a los corrales de los caballos, ahora que las cuadras fueron destruidas, Juan se pone su camisa y prosigue su tarea laboral mientras Raquel le observa sin perder detalle. La joven se quita la chaqueta roja para dejar ver la camiseta de tirantes que marca las curvas de sus generosos pechos. La joven lleva un pantalón negro ajustado que marca su anatomía. Justo cuando Juan se da la vuelta para volver a retomar la conversación, su mirada se va inevitablemente hacia el exuberante escote de Raquel.
Juan: Este… (Mirándole los pechos, ella se da cuenta pero se hace la tonta, sonríe con picardía)
Raquel: ¿Sí? Ay, que me da que te comió la lengua el gato, jajaja.
Juan: No, claro que no, es que le iba a… preguntar… Usted no me ha dicho su nombre. ¿Dice que es una vieja amiga de Berenice? ¿En serio?
Raquel: Claro, guapo, nos conocemos desde los 15. Ambas íbamos al mismo instituto en Guaymas.
Juan: Ahm… no sabía.
Raquel: Apenas y recién acabo de llegar a México. He pasado unos años en Europa trabajando como modelo. París, Milán, Barcelona… Ya sabes.
Juan: Sí, imagino… Una vida muy ajetreada, seguramente. ¿Y qué la trae por acá?
Raquel: Bueno vengo para quedarme una temporadita en el campo y descansar, que ya me hacían falta unas buenas vacaciones.
Juan: Me parece bien…. Bueno pues si quiere ver a Berenice, está en la casa, puede tocar a la puerta y seguro la chica de servicio la atenderá sin problema. (Sonríe)
Raquel: OK, bueno pues encantada de conocerte Juan, nos vemos pronto. (Le guiña el ojo) ¡Chaito! ¡Upss! Que se me cae un pendiente….
La joven se agacha a propósito para recogerlo. Juan la mira sin decir nada. El pantalón ajusta las curvas de su trasero y sus caderas. Juan se pone nervioso y trata de rehuir la mirada, mientras Raquel se marcha.
La villana sonríe para sí porque sabe que poco a poco podría seducirlo con la mayor de las tentaciones, la de la carne.
En la mansión, en el salón, Berenice habla por teléfono con un agente de policía.
Berenice: ¿Qué? ¿Dice que Cayetano se mató en un accidente? No puede ser…
Policía: Así es señorita… El cuerpo está casi irreconocible, el coche explotó y calló por un barranco.
Berenice: ¡Ay Dios mío! (Asustada)
Policía: Por la matrícula del auto pudimos dar con el nombre del propietario y pensamos que puede ser él, Cayetano Medina.
Berenice: ¿Están ustedes seguros que el cuerpo que encontraron es el suyo?
Policía: No al 100% pero casi, en estos momentos está en el instituto forense de Guaymas. Van a realizarle unas pruebas de ADN para confirmar nuestras sospechas.
Berenice: Está bien… él no tenía familia que yo sepa así que de mi cuenta corren los gastos de su funeral, ya que era mi empleado.
Policía: Lo siento mucho señorita, cualquier cosa estamos en contacto. La llamaré más tarde.
Berenice: Está bien, chao… y gracias por avisarme. (Colgando el teléfono)
Al mismo tiempo, Raquel aparece por la puerta principal del salón.
Raquel: ¡Hellooo! Berenice… ¡Amiguis! ¿Cuánto tiempo sin verte guapa?
Berenice: ¿Ra… Raquel? (Extrañada)
Raquel: La misma que viste y calza. ¿Qué tal? (La besa en las mejillas)
Berenice: ¿Qué haces tu acá? ¿Cuándo llegaste?
Raquel: Ay amiguis, hoy mismo que vine a la hacienda de mi primo Daniel. Por cierto supe que rompieron, que mal… lo siento mucho.
Berenice: No lo sientas tanto, porque tan a gusto que estoy sin él.
Raquel: Bueno pero cuéntame, cuéntame que has hecho todo este tiempo. ¿A poco y tienes nuevo novio? Anda, dime, dime….
Berenice: Sí, estoy con otro chico. Trabaja acá en la hacienda.
Raquel: Ahm…. Pues qué bien, me alegro mucho, de verdad. Lástima que ya no vayamos a ser casi… como decir… ¿“cuñadas”?
Berenice: Siempre fuimos amigas, eso no cambia, no tiene nada que ver el hecho de que ya no esté con Daniel. (Sonríe) Bueno y qué tal por Londres, cuenta.
Raquel: Genial pero ya tenía ganas de regresar a mi país, voy a quedarme unos meses en casa de Daniel.
Berenice: ¿En serio? Qué bueno. Pues si quieres podemos quedar un día a tomar algo o salir de compras a Hermosillo con Jéssica. ¿Qué dices?
Raquel: Me encantaría, claro que si, para recordar viejos tiempos. Las tres mosqueteras, jajaja.
Berenice: Jajajaja. Si, todavía recuerdo que ese era el apodo con el que nos llamaban en la secundaria. (Sonríe)
Raquel: Siempre junticas a todas partes, ay Bere, las he echado mucho de menos, en verdad que si.
Berenice: Me alegro de volver a verte. ¿Sabes? Lorena se fue ayer para la capital.
Raquel: Qué pena, yo que quería haberla saludado, bueno pues nada otra vez será.
Berenice: ¿Quieres tomar algo? ¿Café?
Raquel: Sí, por favor… pero oye, antes dime dónde está el baño, quiero refrescarme un poco, hace mucho calor hoy para estar ya en pleno otoño.
Berenice: Ya sabes como es el clima acá en Sonora, voy a pedir tu café. Tu pasa con confianza, estás en tu casa. En el pasillo tienes un baño, la primera puerta a la derecha.
La joven modelo se marcha bamboleando las caderas y entra en el aseo. Raquel abre el grifo y comienza a refrescarse la cara y el cuello con el agua. En el espejo ve la imagen de Juan en los corrales, recordándole.
Raquel: Ay Juan… qué me haces que me pones así… por favor… (Refrescándose más con el agua fría)
Pero la chica, sin querer se moja la camiseta de tirantes. El agua hace que la tela marque el contorno de sus pechos y sus pezones. Justo en ese momento, Juan entra en el cuarto de baño y la ve así.
Juan: ¡Ups…! ¡Perdón, perdón…! No sabía que estaba ocupado, yo…. (Cerrando la puerta, avergonzado, nervioso)
Dentro del baño, Raquel se ríe.
Raquel: Jajajaja, ay Raquel, ni adrede te hubiera salido mejor. Ese galán va a ser mío y lo voy a conquistar a como dé lugar…. (Mirando al espejo) Eso te lo juro, estúpida… (Pensando en Berenice y colocándose los pechos más arriba)
Acto seguido, Juan se marcha y sube por las escaleras al piso de arriba, a la recámara que comparte con Berenice. Juan cierra la puerta y se acerca a la ventana.
Juan: Dios…
En ese momento suena su celular, Juan toma la llamada.
Juan: Sí, Rodrigo, díme.
Rodrigo: Buenas, Juan, te llamaba para decirte que Jéssica y yo nos vamos a pasar el fin de semana a Baja California. ¿Se quieren venir con nosotros?
Juan: No, no creo que se pueda, primo. Gracias pero hay mucho que hacer en la hacienda el sábado y el domingo quería salir con Berenice, pero solos ella y yo.
Rodrigo: Ah, ok, bueno pues nada, otra vez será.
Juan: Rodrigo, me ha pasado algo que me tiene…
Rodrigo: ¿Qué te ocurre Juan? Cambiaste el tono de voz.
Juan: Bueno, el caso que una chica, una amiga de Berenice se presentó hoy en la hacienda y…
Rodrigo: ¿Y…? (Extrañado)
Juan: Que… que….
Rodrigo: Que está buenísima, vamos… jajajaja. Juan, eres tonto, eh.
Juan: No te burles que esto muy serio, sí, está guapa la chava, está…. (Recordando sus curvas)
Rodrigo: Pero eso es normal Juan, tenemos ojos en la cara para ver el menú aunque luego no puedas comer nada. (Burlándose)
Juan: ¡Calla menso! Deja de reírte de mí. No quiero que Berenice se dé cuenta.
Rodrigo: ¿Te gusta esa chica?
Juan: No, claro que no, si apenas y la conocí hoy, no es eso. Es…
Rodrigo: Que te pone, vamos, que te pone malo….
Juan: Rodrigo… (Con mal tono)
Rodrigo: Apuesto que está bien sabrosa (Burlándose) así por delante, por detrás, por todos lados…. (Conteniendo la risa) Ay así me gustan a mí, bien mamacitas con su buen par de…
Juan: ¡Yaaa! Como vaya al bar te vas a enterar tú, eh. A mí no me hace gracia.
Rodrigo: Estoy bromeando, Juan. Ya, no le des más importancia de la que tiene. ¿Tú amas a Berenice, no? Pues ya está. Es normal que mires a otras chicas pero de ahí a….
Juan: Ya, si ya lo sé, pero desde que estoy con ella no me había pasado antes, ni siquiera con Lorena.
Rodrigo: Bueno, seamos sinceros, Lorena pues como que no tenía mucha… personalidad
Juan: Me rindo…
Rodrigo: Jajajaja. Lo siento, sólo trato de quitarle hierro al asunto. No te enojes. Por cierto, ni siquiera me has dicho como se llama la chava en cuestión.
Juan: Raquel, se llama Raquel.
Rodrigo: Ayyy que a mi primo le pierden las bubis de la Raquel esa…. Si es que siempre fuiste un goloso.
Juan: ¡Idiotaaaaa! (Colgando el teléfono, enojado)
El chico se queda pensativo mirando por la ventana y es que se siente mal por lo que ha sentido con Raquel. Mientras, en el salón, Raquel ya con su chaqueta puesta se toma el café en compañía de Berenice. Ambas platican sentadas en sendas butacas.
Raquel: Así que ya ves…
Berenice: ¿Y qué piensas hacer?
Raquel: Bueno por lo pronto tomarme vacaciones, y después ya se verá si me sale algo en el D.F. y si no me voy para Miami.
Berenice: No paras, eh… Ni tiempo tendrás para novios y esas cosas.
Raquel: No te creas, que yo tengo lo mío y siempre hay algún chavo detrás de mí. (Sonríe) Es lo que tiene ser famosa.
Berenice: Claro, bueno pues voy a presentarte a Juan, mi novio.
Raquel: Ya le conozco, le vi al llegar a la finca. Estaba alimentando a unos caballos en los corrales.
Berenice: OK, ay Raquel estoy tan feliz, Juan es tan diferente de tu primo…. Son la noche y el día.
Raquel: Me imagino…
HACIENDA “LA MIRANDESA”
Daniel conversa con Diana en el salón de la mansión del villano.
Diana: Tenemos que hacer algo, ese Juan tiene que desaparecer del mapa cuanto antes.
Daniel: Voy a recuperar a Berenice a como dé lugar, ya vas a ver. Ese naco muerto de hambre va a saber quien soy yo.
Diana: Hay que sacarlo de en medio como sea, despreció a mi hija y ahora se va a hacer dueño de la hacienda. Por su culpa Lorena casi se quita la vida.
Daniel: Tú déjame a mí que les voy a dar una sorpresita que no van a olvidar en la vida. Ya verás, mi prima Raquel me va a echar una mano en ello… (Sonríe con malicia)
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el dormitorio de Juan y Berenice, el chico se toma una ducha, en el mismo momento en que su novia le sorprende por la espalda besándole el cuello suavemente…
Juan: Mi amor… (Sonríe)
Berenice: Te extraño, mi vida…. (Abrazándolo por la espalda)
Juan: Pero es temprano, ¿Qué horas son?
Berenice: Las siete pero ya es de noche.
Juan: Mmmm…. (Volteando)
Berenice: Te quiero. (Abrazados, se besan)
Juan: Me vuelves loco… (Se besan con deseo) Yo también te extrañaba ya.
Berenice: Me siento tan a gusto contigo, no puedo dejar de pensar en ti ni un solo momento del día.
Juan: ¿Y eso por qué, señorita?
Berenice: Porque te amo, porque eres lo mejor que me ha pasado en la vida, porque te deseo, porque te quiero, porque no podría vivir un día sin ti.
Juan: Mi amor… (Emocionado)
Ambos se abrazan bajo el agua que les cae de la ducha y que calienta sus cuerpos más aún de lo que ya se encuentran por la situación.
Berenice: Prométeme una cosa, por favor…. (Sonríe, le da un beso)
Juan: Qué será…. A ver. (Sonríe)
Berenice: Que nunca me vas a ser infiel.
Juan: ¿Por qué me dices eso ahora? (Extrañado y nervioso)
Berenice: Porque hay muchas chicas por ahí y yo…. Tengo miedo la verdad, miedo que un día te canses de mí y te busques otra mujer mejor que yo…. (Triste)
Juan: Anda, anda, no digas tonterías… Si sabes que te amo a ti, no podría estar con nadie más. Cuántas veces te lo tengo que decir. Ya con Lorena te quedó claro. ¿No?
Berenice: No la nombres… Pero siempre cabe esa posibilidad y los hombres no son como nosotras…
Juan: ¿En serio crees que sería capaz de hacer algo así?
Berenice: No, espero que no…
Juan: Berenice, mírame por favor. (Tomándola de la cara con ambas manos, se miran a los ojos)
Berenice: Te quiero, nunca lo olvides, nunca. (Abrazándolo como si tuviera miedo de perderlo)
Al mismo tiempo Juan, la abraza con ternura, preocupado y arrepentido por haber mirado más de la cuenta a Raquel. La joven Berenice le dice algo al oído y él se ruboriza.
Juan: ¿En serio… quieres? (Guiñándole un ojo)
Berenice: Mmm…. No me preguntes eso, no seas malo.
Juan: Mmmm…. (Agarrándola el trasero) ¿Ah no? Ok… entonces… (Retirando las manos)
Berenice: Eh, eh, eh….
Juan: Jajajaja (Las vuelve a colocar en el mismo lugar)
Ambos se funden en un romántico y a la vez apasionado beso tras la mampara de la ducha, mientras el agua caliente cae sobre ellos. Juan y Berenice se besan más y más, y terminan haciendo el amor en esa ducha. Juan la carga contra la pared y comienza a hacerla suya despacio, muy lento pero constante, Berenice se deja llevar mientras su chico la hace sentir mujer, su mujer. Juan y Berenice hacen el amor con una pasión desmedida al mismo tiempo que se besan con deseo y amor, mucho amor.
UN MÉS MÁS TARDE
CEMENTERIO DE SANTA VICTORIA
Ha pasado un mes desde la muerte de Cayetano… Todos se enteraron gracias a Berenice del trágico accidente, incluido Juan. Diana acude a su tumba a llevarle flores en el cementerio de Santa Victoria. La villana se acerca a la lápida y rompe a llorar.
Diana: Mi amor… (Dejando un ramo de rosas rojas) Te juro que voy a encontrar a quién te hizo esto y lo va a pagar muy caro, ¡Te lo prometo! (Llorando)
Casi a la vez, Berenice la interrumpe. Diana voltea.
Berenice: No sabía que quisieras tanto al capataz, la verdad…
Diana: Lárgate, no pintas nada aquí.
Berenice: ¿Qué crees que no sé lo tuyo con él?
Diana: No sé de que hablas, Cayetano y yo no teníamos nada, él era un empleado y yo su patrona.
Berenice: Si, claro…. Y por eso las rosas rojas… Por favor Diana, deja de verme la cara de estúpida porque no nací ayer. A saber cuanto hace que llevabas acostándote con él.
Diana: Piensa lo que te dé la gana…. ¿Sabes qué? Sí, sí, éramos amantes. ¿Contenta?
Berenice: No tienes vergüenza ninguna, mi padre en coma ya varios meses y tú revolcándote con el capataz…. Eres una cualquiera…
Diana: ¡Cállate, mira quien fue a hablar! ¿Qué te crees que no me di cuenta de lo tuyo con aquel chico en el hospital, con el fulano Oscar?
Berenice: Mejor me voy, paso de discutir contigo. Vine a ponerle unas flores a mi mamá y a mis abuelos, lástima que te encontré acá. No quiero verte por la hacienda así que o te largas al D.F. con Lorena y Álvaro o tú y yo nos vamos a ver las caras. Estás avisada.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
Juan y Raquel vuelven a encontrarse, esta vez en el salón de la casa.
Raquel: Hola Juan…. ¿Qué tal, cómo te va?
Juan: Bien, Raquel… todo igual que siempre, sin novedad. Ahora hay poco que hacer en la hacienda y…
Raquel: Entiendo, bueno venía a ver a Berenice, pero creo que no está, ¿Verdad?
Juan: No, se marchó a Hermosillo con Jéssica de compras. Llegarán en la noche. ¿Querías algo en particular?
Raquel: No… nada… sólo venía de visita pero cómo dices que va a tardar…
Juan: ¿Quieres tomar algo? Si quieres puedes esperarlas acá, yo voy a subir a mi cuarto, tengo que cambiarme de ropa. Esta noche Berenice y yo vamos a ir a cenar a un restaurante en Guaymas.
Raquel: Me parece perfecto, hacen bien… Bueno pues ya que estás ponme un whisky en las rocas.
Juan: OK… (Se acerca al mueblebar y sirve dos copas) Toma… (Dándole una de ellas)
Raquel: Ay… creo que se me ha caído una pulsera en el cuarto de baño… porque ahora que me doy cuenta no la tengo.
Juan: ¿En cuál, en este de la planta baja? (Dejando su copa en la mesita central del salón)
Raquel: Sí, por favor, pudieras ver si la dejé ahí, ay espero no haberla perdido, es carísima, la compré en París.
Juan: No te preocupes, voy a echar un vistazo, ahora vuelvo. (Se marcha)
Mientras el chico se va, Raquel saca un frasquito de su bolso con un polvo blanco. La villana echa un poco en la copa de Juan y revuelve el whisky con un dedo para disimularlo. Rápidamente vuelve a sentarse en su butaca. Juan regresa.
Raquel: ¿La encontraste? Ay, dime que si.
Juan: No, nada, ni rastro, tal vez la hayas caído en el patio o en tu carro. (Bebiendo de su copa)
Raquel: Qué disgusto…. (Bebiendo de la suya, no le quita ojo a la copa de Juan)
HERMOSILLO, SONORA
En un conocido centro comercial de la ciudad, Jéssica y Berenice pasean mirando los escaparates de la gran cantidad de tiendas que hay en dicho lugar.
Jéssica: Tienes que decírselo a Juan, se va a poner cómo loco de contento, Bere. (Sonríe)
Berenice: Apenas es una falta pero… tal vez… (Sonríe ilusionada)
Jéssica: Ay que “ilu”, que voy a ser tíaaaa. Jajajaja. Amiga, me alegro mucho por ustedes.
Berenice: Gracias Jéssica, bueno cuando esté segura, entonces sí, tú serás la madrina. ¿Quieres?
Jéssica: Genial, vamos a mirar trapitos que si voy a ser madrina necesito ir bien elegante al bautizo.
Berenice: Jajaja, no cambias. Pero si ni siquiera es seguro y si así fuera, aún falta mucho para eso. Eres…. (Sonríe)
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
En el salón de la mansión, Raquel, ayudada por Daniel, carga a Juan a hombros y lo suben a la primera planta para llevarlo a la recámara de Berenice. A la puerta de la habitación Raquel y su primo charlan.
Raquel: Voy a desnudarlo y a meterme con él en la cama. En cuanto te avise, entras a hacer las fotos. Procura que nadie te vea salir luego de la hacienda. ¿Ok? Berenice no llegará hasta la noche y la criada hoy tenía descanso. Estamos sólos. (Sonríe)
Daniel: Perfecto, con esto la estúpida de Berenice va a pagarme por todo lo que me ha hecho. A poco y venga luego a llorarme que el novio la engañó con otra, jajaja.
Raquel: Voy a ello… Recuerda, no me saques la cara. (Entrando en el dormitorio, cierra la puerta)
Dentro del cuarto, Raquel comienza a quitarse la ropa, quedando en tanga únicamente. La villana se pone una peluca rubia. En la cama Juan, sin camisa, y semi-tapado por una sábana permanece dormido, como drogado. Raquel se le sube encima y avisa a su primo.
Raquel: ¡Daniel! ¡Daniel, ya!
El villano entra al dormitorio y toma las fotos con cuidado, procurando que no se le vea la cara a Raquel, sólo a Juan pero de lejos para que no se note que está dormido. Daniel hace varias fotos mientras su prima, sobre Juan, finge estar cabalgándolo. Raquel se cubre los pechos pero en las fotos no se aprecia la realidad. Daniel sienta a Juan en la cama, Raquel le abraza y Daniel hace otra foto. Pareciera que la joven está haciéndole el amor al chico. Es un montaje perfecto.
CONTINUARÁ…
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