BERENICE
CAPÍTULO 4: EL REGALO
ESTACION DE AUTOBUSES DE GUAYMAS
Sentado en un banco de la estación, Juan se siente desesperado y preocupado ya que nadie le ayuda con el dinero del boleto para regresar a su pueblo. Justo en ese instante alguien se le acerca y le da unas monedas. Juan alza la mirada. Un chico joven elegantemente vestido se ofrece a ayudarle. Él es Álvaro, el hermano de Lorena quien acaba de regresar a México tras varios años estudiando en Estados Unidos.
Juan: Gracias, joven, la verdad, que muchas gracias. (Sonríe)
Álvaro: No hay de qué. ¿Necesitas más?
Juan: No, no, gracias. Con esto es suficiente, seguro que alguien más me puede ayudar.
Álvaro: OK, no te preocupes, verás como sí, hombre. (Dándole una palmada en la espalda) Bueno, que tengas suerte, chao.
El joven se marcha maleta en mano hacia los andenes para tomar un autobús hacia Santa Victoria, mientras, en la estación, Juan sigue intentando juntar el dinero necesario para el boleto. Finalmente una pareja se ofrece a ayudarle con el restante y Juan puede regresar a casa.
HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”
Ya es noche cerrada. Álvaro llega a la hacienda en un coche manejado por uno de los peones. En el patio, frente a la entrada principal de la casa, se encuentra con Carolina.
Carolina: ¡Alvaro! ¡Álvaro, qué bueno que ya llegaste! (Sonríe)
Álvaro: Hola Carolina. ¿Cómo estás?
Peón: Bueno yo les dejo, señor, señorita… Hasta mañana.
Carolina: Hasta mañana Ezequiel.
Álvaro: ¿Qué ha pasado? El peón me dijo que Berenice, Fernando y don Esteban tuvieron un accidente esta mañana. ¿Se encuentran bien?
Carolina: Jessica me acaba de llamar por teléfono desde Guaymas. Berenice está bien, pero mi tío… Fernando está en coma. Álvaro.
Álvaro: ¿Qué? ¿Cómo que en coma? ¿Y don Esteban? (Sorprendido)
Carolina: Murió, don Esteban murió. No pudieron hacer nada para salvarle.
Álvaro: ¡No puedo creer lo que me dices!
Carolina: Pasa dentro, y te cuento… Ha sido horrible, y precisamente el día de la boda…
Álvaro: Yo quería darle una sorpresa a mi hermana y me encuentro con esto… (Triste)
Ambos entran en la mansión, mientras Carolina le cuenta todo lo sucedido a Álvaro.
AL DÍA SIGUIENTE
GUAYMAS
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
De mañana temprano, Daniel llega al hospital para visitar a su novia. En la habitación se encuentra doña Abigail, dormida en un sillón tras pasar toda la noche en vela preocupada por su nieta y por su hijo Fernando. La abuela de Berenice no se entera de la visita.
Daniel: Buenos días, mi amor (Sonríe)
Berenice: Hola Daniel… (Sonríe)
Daniel: ¿Cómo te sientes? ¿Descansaste?
Berenice: Sí, al final pude dormir un poco pero me duele todo… No sé para cuantos días tendré de estar aquí.
Daniel: Acabo de hablar con el doctor que lleva tu caso y me ha dicho que en una semana podrás volver a casa. No te preocupes.
Berenice: ¿Y mi papá? ¿Y mi abuelito? ¿Cómo están?
Daniel: Lamento decirte que…tu padre está muy grave, cariño.
Berenice: ¿Quéee? (Sentándose en la cama) ¡Ahhh!
Daniel: ¿Estás bien? ¿Te duele mucho?
Berenice: Ahh, sí, aquí en las costillas… ahhh.
Daniel: Don Fernando ingresó muy grave, Berenice. Anoche a las pocas horas de estar en la UVI entró en coma.
Berenice: No… no me digas eso, por favor Daniel, no… ¡Noooo! (Rompiendo a llorar)
Daniel: Tranquila, mi vida, tranquila… (Se acerca y la besa en los labios) Verás como pronto se pondrá bien… Es cuestión de esperar, a veces salen de ese estado a los pocos días.
Berenice: ¿Pero y si no es así? (Llorando)
Daniel: Escúchame, tu padre es un hombre fuerte y estoy seguro que saldrá bien librado de esta. Y ahora cuéntame. ¿Has hablado ya con la policía?
Berenice: No, aún no, pero no tardarán en venir.
Daniel: ¿Cómo pasó el accidente?
Berenice: Alguien intentó matarnos, mi amor.
Daniel: ¿Quéee?
Berenice: Un tipo con un pasamontañas iba manejando una camioneta y nos empujó fuera de la calzada. Fue horrible…
Daniel: Hay que encontrar a ese desgraciado y te juro por Dios que lo va pagar. (Enojado) Te lo prometo.
En ese momento doña Abigail se despierta en su sillón.
Abigail: ¿Daniel? ¿Cómo tan temprano por acá?
Daniel: Hola, buenos días Abigail.
Berenice: Daniel dice que mi papá está en coma. ¿Por qué no me dijiste nada anoche? ¿Por qué?
Abigail: Cálmate hija, cálmate, te lo iba a decir hoy. Anoche te quedaste dormida enseguida, estabas agotada.
Berenice: ¿Y mi abuelo? ¿Dónde está mi abuelito?
Daniel: Esteban…
Abigail: Tu abuelo… (Mirando a Daniel, ambos no dicen nada)
Berenice: ¡HABLEN! Digan algo por el amor de Dios, ¿Qué le pasó a mi abuelo? ¿Está bien?
Pero antes de que Abigail le diga la verdad, una enfermera entra en la habitación. Todos se quedan en silencio. Berenice, muy preocupada por su abuelo se queda pensando en lo peor… Ni Daniel ni Abigail quieren decirle la verdad.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
En la humilde casa de Juan, el chico conversa con su madre.
Juan: Esta tarde me voy de nuevo a Guaymas, voy a ver si logro ver a la señorita Berenice.
María: Ok, hijo. ¿Te vas en la camioneta?
Juan: Sí, no te preocupes, ya me pasé por el taller a recogerla. Ya está arreglada.
María: Bueno, pues ya me contarás. Espero que esa chica se recupere pronto. Pobre familia, eso de que el día de la boda te pase algo así… debe ser horrible. Me da lástima por ellos, la verdad.
Juan: Sí. Bueno, te dejo. Nos vemos en la noche.
María: Está bien, cariño. Ten cuidado esta vez.
Juan: Descuida, mamá. (Sonríe) Esta vez andaré precavido. Chao.
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
En la habitación donde está ingresada Berenice, alguien toca a la puerta...
Berenice: (en cama) ¿Sí? Adelante.
En segundos la puerta de la recámara se abre y en primer plano un gran ramo de rosas blancas ocupa la imagen. Acto seguido aparece trás este inesperado regalo, él, Juan, con una gran sonrisa. Berenice se queda sorprendida y extrañada.
Juan: Disculpe señorita... ¿Es esta la habitación de una tal... Berenice Castilla-Alcaraz? (Sonríe)
La joven trata de contener la risa con las ocurrencias de Juan, pero un sentimiento de ilusión y a la vez de ternura llenan su corazón. La chica sonríe timídamente. Juan responde con una sonrisa, jovial, simpático. Berenice se ruboriza. Escuchamos el estribillo de la canción de la pareja protagonista de esta historia...
David Bisbal y Elena Gadel - Miénteme
Miénteme, condéname, encadéname, sedúceme
Hazme tuya hasta que muera de dolor
Miénteme, castígame, enloquéceme, entrégate al delírio
que esta noche estás conmigo, que esta noche es para mí...
El chico entra en la habitación, cerrando la puerta tras de si y dejando el ramo de flores en un jarrón sobre una mesilla junto a la cama de Berenice. Juan se acerca a ella y…
Juan: Es que me mandaron traerle estas flores…
Berenice: ¿Ah sí? ¿Y de quién son, ah? (Burlándose)
Juan: Me parece que de un chavo menso que se pasó de grosero con ella el otro día en no se donde…
Berenice: Sí, si, creo que le conozco… (Sonríe)
Juan: Dice que esa chava tiene un carácter de los mil demonios, usted no se imagina… (Se burla)
Berenice: Jajajajaja. (Sonríe dulce). Estás loco ¿Eh? De verdad lo tuyo no tiene remedio… ¡Ya cállate anda!
Juan: Creo que necesito un “piscólogo” (Sonríe)
Berenice: ¡Será un psicólogo! Jajajjajaja. Ay ya, por favor, no me hagas reír más (Quejándose del cuerpo) ¡Que me duele!
Juan: ¡Perdón, perdón!
Berenice: Te juro que te libras porque estoy aquí en cama si no te ibas a enterar (Bromeando)
Juan: Sí, casi mejor que esté ahí, sí… porque hasta miedo me dio el día del cubo. Mire que si le da por lanzarme otra cosa… (Sonríe)
La chica agarra un almohadón de la cama y se lo lanza a Juan en la cara.
Berenice: ¡Eres bobo! ¿Eh? (Sonríe) Jajaja.
Juan: Jajajaja.
Y al mismo tiempo Juan sonríe bromista, coqueteando con ella. Berenice no sabe si reír o ahogarlo por ser tan burlón.
Berenice: A ver, don orgulloso… ¿Se puede saber a qué vienen estas flores tan bonitas eh? (Sonríe dulce)
Juan: Pues… pues… (Rascándose la cabeza y mirando al suelo)
Berenice: ¿Qué, ahora te comió la lengua el gato? (Aguantando la risa)
Juan: No, es que… quería disculparme con usted por lo del otro día en la hacienda. Ayer me enteré de su accidente y me preocupé mucho. Intenté venir a verla por la noche pero todavía estaba en urgencias…
Berenice: Lo siento…
Juan: ¿Le gustaron las rosas blancas?
Berenice: Sí, son preciosas, Juan, pero no debiste haberte molestado. (Sonríe) No pasa nada, olvida esa discusión. Ya no importa, en serio.
Juan: Gracias… Y bueno, a todo esto… ¿Qué tal se encuentra? ¿Está bien?
Berenice: Sí, sólo me siento muy cansada y dolorida. Me llevé unos buenos golpes en el carro…
Juan: Entiendo…
Berenice: Dirás que vaya fachas tengo… aquí en cama, en camisón de hospital… (Avergonzada)
Juan: No diga tonterías. Yo la veo muy bonita.
Berenice: Si, menuda bonita… con esta herida en la frente y llena de moratones por todas partes…
En ese momento Juan se acerca más a ella y le toca la frente levemente con su mano derecha. Berenice siente un escalofrío al sentir al tacto la piel de Juan sobre la suya.
Juan: Esto se le curará pronto, no parece muy seria. (Sonríe)
Berenice: Eso espero…
Juan: Siento mucho que el día de su boda terminara así…
Berenice: Más lo siento yo… Por un momento pensé que no lo contaba.
Juan: Disculpe que le pregunte una cosa, señorita… pero… ¿Recuerda qué fue lo que pasó? ¿Recuerda algo del accidente? (Curioso)
Berenice: Bueno, sólo recuerdo que una camioneta intentaba echarnos de la carretera, pero no pudimos identificar al conductor… (Preocupada)
Juan: ¿Quéee? ¿Quiere decir que trataron de matarles? (Sorprendido)
Berenice: Sí, la policía ha estado interrogándome hace unas horas para preguntarme sobre el accidente, pero no creo que logren atrapar a ese criminal. Todavía no sé por qué lo haría…
Juan: Tal vez tengan algún enemigo y su familia no lo sepa, no sé…
Berenice: No lo sé… no quiero pensarlo… Ahora lo que más me preocupa es saber como se encuentra mi papá y mi abuelito.
Juan: Sí, tiene razón… (Pensando: Pobrecita, cuando sepa que don Esteban falleció…)
Berenice: La verdad me ha tomado muy por sorpresa que vinieras a verme hoy. No lo esperaba.
Juan: Es lo menos que podía hacer por usted, siento todo lo que pasó. ¿Me perdona? (Sonríe)
Berenice: Sí, te perdono… pero… con una condición…
Juan: ¿Cuál?
Berenice: ¡Que dejes de llamarme señorita! (Burlándose)
Juan: Jajaja, perdón, es que no se como tratarla… usted es la hija de mi patrona y… bueno yo… (Avergonzado)
Berenice: No te preocupes por eso y no me hables de usted que me haces sentir mayor. Dime Berenice. ¿Ok? (Sonríe)
Juan: Ok señorita Berenice, como usted diga.
Berenice: Jajaja. ¿Pero que te acabo de decir eh?
Juan: Lo siento es la costumbre, jajaja. ¡Perdón!
Berenice: ¿Por qué eres así? (Mirándole a los ojos con ternura)
Juan: ¿Así cómo? No entiendo… (Extrañado)
Berenice: Así de lindo… (Sonríe dulce)
El chico se queda mudo al escuchar a la joven, ambos se pierden en un cruce de miradas y sonrisas sin decir nada. Berenice se siente atraída por Juan pero está comprometida con otro hombre, con Daniel. ¿Será más fuerte esta “amistad” con Juan que el gran amor que ella creía tenerle a su prometido?
Juan: Bueno, ya no la molesto más, sólo vine a ver como estaba, pero ya tengo que marcharme, luego se me hace tarde para volver al pueblo. (Acercándose a la puerta)
Berenice: Espera Juan, no te vayas…
Juan: (Extrañado) ¿Por qué? Imagino que necesitará descansar… no quiero ser una molestia.
Berenice: No me molestas, no digas eso. (Sonríe) Es muy agradable platicar contigo.
Juan: Lo mismo digo. (Sonríe)
Berenice: Muchas gracias por las flores, de verdad, Juan, fue un detalle. (Sonríe)
Juan: No hay de qué, ya le dije, era lo menos que podía hacer.
Berenice: Pero te tomaste la molestia de venir ayer para acá, hoy también… cuando sé de sobra que tienes mucho trabajo el casa de mis abuelos y…
Juan: No se preocupe por eso, Berenice, lo hice con mucho gusto. Y ahora si, ya me tengo que ir. Me alegro de saber que está bien. (Sonríe)
Berenice: Está bien pero… antes de que te vayas me gustaría pedirte un favor…
Juan: Usted dirá, perdón, TÚ dirás….
Berenice: No, nada… olvídalo… (Pensando en silencio: ¿Pero qué haces Berenice, te volviste loca o qué?)
Juan: ¿Seguro? (Extrañado)
Berenice: Sí, seguro, no te preocupes. (Sonríe)
Juan: OK, hasta otro día, espero que se recupere pronto. Cuídese mucho ¿Sí?
Berenice: Y tú también….
El chico se marcha cerrando la puerta, Berenice se queda sola en la habitación del hospital, pensando y hablando consigo misma. La joven mira el ramo de flores y sonríe.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
De noche, Nuria pasea por las calles del pueblo camino de su casa. La joven piensa en lo hablado con Juan el día antes y rompe a llorar. Nuria está muy enamorada de él y no se quiere dar por vencida pero no sabe que el destino le tiene preparado alguien muy especial.

Nuria: ¿Por qué no me das una oportunidad Juan? ¿Por qué? (Entre lágrimas) Yo daría mi vida por estar contigo, por sentir un beso tuyo, por estar siempre a tu lado…
En ese momento, la interrumpe Cayetano, quien a esa hora acaba de salir del bar del pueblo de tomarse unas cervezas con sus amigotes.

Cayetano: ¿A dónde tan solita, mi chula? ¿Qué? ¿Llorando por el Juancho ese?
Nuria: Ay Cayetano, no estoy para tus tonterías…. Déjame sola, por favor.
Cayetano: Deberías fijarte en hombres de verdad y no en niñitos… (Agarrándola del brazo)
Nuria: ¡Suéltame! Aparta, ¡Hueles a alcohol! (Con cara de asco)
Cayetano: ¿A poco no te gustaría probar con un macho de verdad? ¿Ah? (Abrazándola)
Nuria: ¡Que me dejes te digo! ¡Suéltame!
Al mismo tiempo Cayetano le pega una fortísima bofetada.
Cayetano: ¡Cállate, estúpida! O sea que conmigo te haces la estrecha pero bien andas de regalada con el panaderito ese.
Nuria: ¡Eso es mentira!
Cayetano: Escúchame bien escuincla babosa. (Agarrándola con fuerza del cabello y la cintura)
Nuria: (Asustada) Me haces daño…
Cayetano: Ahora te vas a venir conmigo y tú y yo lo vamos a pasar muy rico. Vas a saber lo que es un hombre. (Metiéndole mano bajo la falda y agarrándola las nalgas)
Nuria: ¡Suéltame! ¡Ahhh!
El villano la tapa la boca con una mano y a la fuerza la empuja hacia un oscuro callejón. Cayetano comienza a besarla y a recorrerla por todas partes. Rápidamente le arranca la blusa dejando a la joven en sujetador. Nuria intenta gritar para pedir ayuda pero Cayetano la sacude un fuerte puñetazo. El rudo capataz de la hacienda de los Castilla-Alcaraz, se quita el cinturón. Nuria, bajo él no puede escapar. Cayetano la besa sin descanso. Nuria siente asco y repulsión hacia su agresor. Finalmente el villano consigue su objetivo. Violar a Nuria. La inocente chica llora mientras sufre un brutal abuso sexual a manos de Cayetano.
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
En la habitación de Berenice, la joven habla consigo misma, mirando el ramo de rosas blancas.

Berenice: ¿Qué me pasa con ese chico? No debería sentir todo esto pero es que… Mira, tan lindo que hasta flores me trajo… (Sonríe) Ay, pero por que Daniel no es así, ¿Por qué?
En ese momento tocan a la puerta, Jessica entra en la habitación.

Jessica: ¡Hola amiguis! ¡Ay pero qué bien te veo Bere! (La besa en la mejilla)
Berenice: Hola Jessica. ¿Cómo estás?
Jessica: Pues aquí mija, salí de trabajar y me dije, voy a ver a mi cuatachonga al Hospy. (Viendo las flores) ¡Oyeeee! ¿Y estas rosas tan bonitas de quién son? No me digas… por fin Daniel se dignó en regalarte algo decente, ya era hora guapa… ya era hora…
Berenice: No, no son de Daniel.
Jessica: ¿Ah no? ¿Y entonces?
Berenice: Ay “Yessi”…
Jessica: Uy, uy, uy… que me lo veo venir… no me digas que son de...
Berenice: Acertaste, son de Juan…
Jessica: ¡Omg! ¿Pero qué me estás contando? ¿No me digas que el tal Juan del que me platicabas el otro día es el papacito que me acabo de cruzar ahora en el pasillo?
Berenice: Pero Cállate! ¡Qué te puede escuchar alguien! Además que ya es tarde para dar voces…
Jessica: Anda que los zurzan a todos… Pero cuéntame, cuéntame… (Sentándose junto a ella en la cama)
Berenice: Ay Jessica, Juan se enteró del accidente y hasta que no ha logrado verme no ha parado. La verdad que ese chico me tiene descolocada.
Jessica: ¿Descolocada? Descolocada dice la niña… ¡Lo que te tiene es atontada! ¡Despierta Bere! ¿Pero chica, tú que les das?
Berenice: Yo nada, yo no hice nada. No pienses mal porque no van por ahí los tiros, que te conozco. Juan es… es simplemente un… un amigo, eso es, un amigo.
Jessica: Sí, sí… amigo el ratón del queso…
Berenice: ¡Ya no te burles! Que esto es muy serio, jamás me había pasado algo así.
Jessica: A ti te gusta ese chavo, no me lo niegues más.
Berenice: No me gusta, me cae bien, es buena persona nada más…
Jessica: No te creo nada…
Berenice: Ay, ya por favor, es lindo sí, es lindo pero… Yo amo a Daniel, Jessica, él es mi novio y me iba a casar con él.
Jessica: Te ibas, tu lo has dicho, guapa, te ibas, porque me da que ahora ya ni bodorrio va a haber.
Berenice: Ya no sigas con eso, te lo ruego.
Jessica: Dime la verdad, ¿Te gusta ese chico? Y no me mientas porque te conozco desde preescolar.
Berenice: No sé si me gusta, sólo sé que… que me siento bien en su compañía, me hace reír, es tierno, sincero… Bromista que no te quiero ni contar, por cierto… (Molesta)
Jessica: Jajajaja.
Berenice: ¡No te rías de mí! (Enojada)
Jessica: Si no me río de ti, me río de lo que me cuentas. A ver yo sé que esto te ha tomado por sorpresa y que estás hecha un lío, lo entiendo, pero no me vas a negar que ese chico te mueve el piso. Que tendré seis dioptrías pero tan ciega no estoy.
Berenice: ¿Sabes? Cuando me tocó sentí algo muy extraño…
Jessica: ¿Qué te tocó? ¿En dóndeeee? ¡Qué atrevido! (Burlándose)
Berenice: Jajaja, no pienses cosas raras, me tocó en la frente, por lo de la herida.
Jessica: Que ya lo séeee.
Berenice: Sentí como…
Jessica: Como si te recorriera electricidad por el cuerpo ¿A que sí?
Berenice: Sí… (Avergonzada)
HACIENDA CASTILLA-ALCARAZ
En el comedor de la mansión, toda la familia se reune para cenar a una elegante y gran mesa ovalada. Doña Abigail, Diana, Daniel, Carolina, Lorena y el recién llegado Álvaro, conversan mientras degustan del menú. Abigail preside la mesa en uno de los extremos.

Abigail: Ahora que Esteban murió, muchas cosas van a cambiar en la hacienda.
Daniel: Imagino se abrirá el testamento de su marido, ¿Verdad doña Abigail?
Abigail: Así es…
Carolina: Deberíamos esperar a que mi tío y Berenice salgan del hospital para hablar de estas cosas ¿No les parece?
Diana: Carolina tiene razón, ahora lo importante es que tanto Fernando como Berenice se recuperen pronto. Tiempo habrá para hablar de herencias y papeleos.
Abigail: Todavía no le he dicho nada a mi nieta sobre Esteban, la verdad es que no sé como hacer.
Álvaro: Creo que lo mejor será esperar a que mi hermana regrese a la hacienda.
Daniel: Es una lástima que Berenice y don Fernando no hayan podido asistir al entierro esta tarde…
Lorena: Siento mucho lo de don Esteban, doña Abigail. Le vamos a echar mucho de menos…
Daniel: Era un gran hombre, no se merecía morir así…
Abigail: Carol, hija, apenas has probado bocado. ¿Te encuentras bien?
Carolina: Sí, es que estoy cansada… Creo que me iré pronto a dormir.
Lorena: Yo también, quiero ir a visitar a mi hermanita mañana a primera hora. ¿Puedo ir contigo Daniel?
Álvaro: A mí también me gustaría ir, hace más de un año que no veo a mi hermana.
Abigail: Berenice no es tu hermana (Molesta)
Diana: Bueno, mujer, pero como si lo fueran… (Sonríe falsa)
Daniel: Está bien… yo los llevo. Berenice y yo tenemos que hablar sobre la boda, habrá que posponer la fecha para más adelante… Quizá para finales de julio.
Diana: Creo que deberíais esperar unos meses, por respeto a la memoria de don Esteban.
Álvaro: Así es, la familia está de duelo ahora. No sería bien visto que se celebrara una boda tan pronto y más después de la tragedia que hemos sufrido.
Diana: Siento mucho que tu regreso a México haya sido tan desagradable, hijo… La verdad que nadie se esperaba que ocurriría esta desgracia.
Carolina: Por cierto. ¿Y quién se queda con Berenice esta noche?
Abigail: Jessica, ella se ofreció, esa muchacha vale oro.
Daniel: Sí… es muy buena onda. Berenice no podía tener una amiga mejor, la verdad. (Sonríe falsamente)
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
En la habitación de Berenice…

Jessica: Ay Bere, ay Bere…
Berenice: ¿Qué? (Extrañada)
Jessica: Que Juan te gusta aunque no lo quieras reconocer.
Berenice: Pero yo no quiero sentir esto, no quiero. Yo amo a Daniel y el me ama a mí.
Jessica: Mira amiga, una cosa te voy a preguntar ¿Ok?
Berenice: A ver… ¿De qué se trata?
Jessica: Dime la verdad, ¿cuando estás con Daniel sientes lo mismo que con Juan?
Berenice: Bueno… es que…Daniel es tan diferente de él…
Jessica: ¿Diferente en qué?
Berenice: Daniel es más rudo, más…
Jessica: ¿Ves? Has visto cosas en Juan que no tiene Daniel, es por eso que te gusta. Antes me has dicho que te agrada su compañía, que te hace reír, que bla,bla,bla…
Berenice: Ya, por favor, no sigas Jessica.
Jessica: Ok, está bien Berenice, pero yo una cosa te digo. Si ese chico te gusta, tarde a temprano te vas a dar cuenta. Acuérdate de lo que estoy diciendo.
CONTINUARA
El chico entra en la habitación, cerrando la puerta tras de si y dejando el ramo de flores en un jarrón sobre una mesilla junto a la cama de Berenice. Juan se acerca a ella y…
Juan: Es que me mandaron traerle estas flores…
Berenice: ¿Ah sí? ¿Y de quién son, ah? (Burlándose)
Juan: Me parece que de un chavo menso que se pasó de grosero con ella el otro día en no se donde…
Berenice: Sí, si, creo que le conozco… (Sonríe)
Juan: Dice que esa chava tiene un carácter de los mil demonios, usted no se imagina… (Se burla)
Berenice: Jajajajaja. (Sonríe dulce). Estás loco ¿Eh? De verdad lo tuyo no tiene remedio… ¡Ya cállate anda!
Juan: Creo que necesito un “piscólogo” (Sonríe)
Berenice: ¡Será un psicólogo! Jajajjajaja. Ay ya, por favor, no me hagas reír más (Quejándose del cuerpo) ¡Que me duele!
Juan: ¡Perdón, perdón!
Berenice: Te juro que te libras porque estoy aquí en cama si no te ibas a enterar (Bromeando)
Juan: Sí, casi mejor que esté ahí, sí… porque hasta miedo me dio el día del cubo. Mire que si le da por lanzarme otra cosa… (Sonríe)
La chica agarra un almohadón de la cama y se lo lanza a Juan en la cara.
Berenice: ¡Eres bobo! ¿Eh? (Sonríe) Jajaja.
Juan: Jajajaja.
Y al mismo tiempo Juan sonríe bromista, coqueteando con ella. Berenice no sabe si reír o ahogarlo por ser tan burlón.
Berenice: A ver, don orgulloso… ¿Se puede saber a qué vienen estas flores tan bonitas eh? (Sonríe dulce)
Juan: Pues… pues… (Rascándose la cabeza y mirando al suelo)
Berenice: ¿Qué, ahora te comió la lengua el gato? (Aguantando la risa)
Juan: No, es que… quería disculparme con usted por lo del otro día en la hacienda. Ayer me enteré de su accidente y me preocupé mucho. Intenté venir a verla por la noche pero todavía estaba en urgencias…
Berenice: Lo siento…
Juan: ¿Le gustaron las rosas blancas?
Berenice: Sí, son preciosas, Juan, pero no debiste haberte molestado. (Sonríe) No pasa nada, olvida esa discusión. Ya no importa, en serio.
Juan: Gracias… Y bueno, a todo esto… ¿Qué tal se encuentra? ¿Está bien?
Berenice: Sí, sólo me siento muy cansada y dolorida. Me llevé unos buenos golpes en el carro…
Juan: Entiendo…
Berenice: Dirás que vaya fachas tengo… aquí en cama, en camisón de hospital… (Avergonzada)
Juan: No diga tonterías. Yo la veo muy bonita.
Berenice: Si, menuda bonita… con esta herida en la frente y llena de moratones por todas partes…
En ese momento Juan se acerca más a ella y le toca la frente levemente con su mano derecha. Berenice siente un escalofrío al sentir al tacto la piel de Juan sobre la suya.
Juan: Esto se le curará pronto, no parece muy seria. (Sonríe)
Berenice: Eso espero…
Juan: Siento mucho que el día de su boda terminara así…
Berenice: Más lo siento yo… Por un momento pensé que no lo contaba.
Juan: Disculpe que le pregunte una cosa, señorita… pero… ¿Recuerda qué fue lo que pasó? ¿Recuerda algo del accidente? (Curioso)
Berenice: Bueno, sólo recuerdo que una camioneta intentaba echarnos de la carretera, pero no pudimos identificar al conductor… (Preocupada)
Juan: ¿Quéee? ¿Quiere decir que trataron de matarles? (Sorprendido)
Berenice: Sí, la policía ha estado interrogándome hace unas horas para preguntarme sobre el accidente, pero no creo que logren atrapar a ese criminal. Todavía no sé por qué lo haría…
Juan: Tal vez tengan algún enemigo y su familia no lo sepa, no sé…
Berenice: No lo sé… no quiero pensarlo… Ahora lo que más me preocupa es saber como se encuentra mi papá y mi abuelito.
Juan: Sí, tiene razón… (Pensando: Pobrecita, cuando sepa que don Esteban falleció…)
Berenice: La verdad me ha tomado muy por sorpresa que vinieras a verme hoy. No lo esperaba.
Juan: Es lo menos que podía hacer por usted, siento todo lo que pasó. ¿Me perdona? (Sonríe)
Berenice: Sí, te perdono… pero… con una condición…
Juan: ¿Cuál?
Berenice: ¡Que dejes de llamarme señorita! (Burlándose)
Juan: Jajaja, perdón, es que no se como tratarla… usted es la hija de mi patrona y… bueno yo… (Avergonzado)
Berenice: No te preocupes por eso y no me hables de usted que me haces sentir mayor. Dime Berenice. ¿Ok? (Sonríe)
Juan: Ok señorita Berenice, como usted diga.
Berenice: Jajaja. ¿Pero que te acabo de decir eh?
Juan: Lo siento es la costumbre, jajaja. ¡Perdón!
Berenice: ¿Por qué eres así? (Mirándole a los ojos con ternura)
Juan: ¿Así cómo? No entiendo… (Extrañado)
Berenice: Así de lindo… (Sonríe dulce)
El chico se queda mudo al escuchar a la joven, ambos se pierden en un cruce de miradas y sonrisas sin decir nada. Berenice se siente atraída por Juan pero está comprometida con otro hombre, con Daniel. ¿Será más fuerte esta “amistad” con Juan que el gran amor que ella creía tenerle a su prometido?
Juan: Bueno, ya no la molesto más, sólo vine a ver como estaba, pero ya tengo que marcharme, luego se me hace tarde para volver al pueblo. (Acercándose a la puerta)
Berenice: Espera Juan, no te vayas…
Juan: (Extrañado) ¿Por qué? Imagino que necesitará descansar… no quiero ser una molestia.
Berenice: No me molestas, no digas eso. (Sonríe) Es muy agradable platicar contigo.
Juan: Lo mismo digo. (Sonríe)
Berenice: Muchas gracias por las flores, de verdad, Juan, fue un detalle. (Sonríe)
Juan: No hay de qué, ya le dije, era lo menos que podía hacer.
Berenice: Pero te tomaste la molestia de venir ayer para acá, hoy también… cuando sé de sobra que tienes mucho trabajo el casa de mis abuelos y…
Juan: No se preocupe por eso, Berenice, lo hice con mucho gusto. Y ahora si, ya me tengo que ir. Me alegro de saber que está bien. (Sonríe)
Berenice: Está bien pero… antes de que te vayas me gustaría pedirte un favor…
Juan: Usted dirá, perdón, TÚ dirás….
Berenice: No, nada… olvídalo… (Pensando en silencio: ¿Pero qué haces Berenice, te volviste loca o qué?)
Juan: ¿Seguro? (Extrañado)
Berenice: Sí, seguro, no te preocupes. (Sonríe)
Juan: OK, hasta otro día, espero que se recupere pronto. Cuídese mucho ¿Sí?
Berenice: Y tú también….
El chico se marcha cerrando la puerta, Berenice se queda sola en la habitación del hospital, pensando y hablando consigo misma. La joven mira el ramo de flores y sonríe.
PUEBLO DE SANTA VICTORIA
De noche, Nuria pasea por las calles del pueblo camino de su casa. La joven piensa en lo hablado con Juan el día antes y rompe a llorar. Nuria está muy enamorada de él y no se quiere dar por vencida pero no sabe que el destino le tiene preparado alguien muy especial.
Nuria: ¿Por qué no me das una oportunidad Juan? ¿Por qué? (Entre lágrimas) Yo daría mi vida por estar contigo, por sentir un beso tuyo, por estar siempre a tu lado…
En ese momento, la interrumpe Cayetano, quien a esa hora acaba de salir del bar del pueblo de tomarse unas cervezas con sus amigotes.
Cayetano: ¿A dónde tan solita, mi chula? ¿Qué? ¿Llorando por el Juancho ese?
Nuria: Ay Cayetano, no estoy para tus tonterías…. Déjame sola, por favor.
Cayetano: Deberías fijarte en hombres de verdad y no en niñitos… (Agarrándola del brazo)
Nuria: ¡Suéltame! Aparta, ¡Hueles a alcohol! (Con cara de asco)
Cayetano: ¿A poco no te gustaría probar con un macho de verdad? ¿Ah? (Abrazándola)
Nuria: ¡Que me dejes te digo! ¡Suéltame!
Al mismo tiempo Cayetano le pega una fortísima bofetada.
Cayetano: ¡Cállate, estúpida! O sea que conmigo te haces la estrecha pero bien andas de regalada con el panaderito ese.
Nuria: ¡Eso es mentira!
Cayetano: Escúchame bien escuincla babosa. (Agarrándola con fuerza del cabello y la cintura)
Nuria: (Asustada) Me haces daño…
Cayetano: Ahora te vas a venir conmigo y tú y yo lo vamos a pasar muy rico. Vas a saber lo que es un hombre. (Metiéndole mano bajo la falda y agarrándola las nalgas)
Nuria: ¡Suéltame! ¡Ahhh!
El villano la tapa la boca con una mano y a la fuerza la empuja hacia un oscuro callejón. Cayetano comienza a besarla y a recorrerla por todas partes. Rápidamente le arranca la blusa dejando a la joven en sujetador. Nuria intenta gritar para pedir ayuda pero Cayetano la sacude un fuerte puñetazo. El rudo capataz de la hacienda de los Castilla-Alcaraz, se quita el cinturón. Nuria, bajo él no puede escapar. Cayetano la besa sin descanso. Nuria siente asco y repulsión hacia su agresor. Finalmente el villano consigue su objetivo. Violar a Nuria. La inocente chica llora mientras sufre un brutal abuso sexual a manos de Cayetano.
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
En la habitación de Berenice, la joven habla consigo misma, mirando el ramo de rosas blancas.
Berenice: ¿Qué me pasa con ese chico? No debería sentir todo esto pero es que… Mira, tan lindo que hasta flores me trajo… (Sonríe) Ay, pero por que Daniel no es así, ¿Por qué?
En ese momento tocan a la puerta, Jessica entra en la habitación.
Jessica: ¡Hola amiguis! ¡Ay pero qué bien te veo Bere! (La besa en la mejilla)
Berenice: Hola Jessica. ¿Cómo estás?
Jessica: Pues aquí mija, salí de trabajar y me dije, voy a ver a mi cuatachonga al Hospy. (Viendo las flores) ¡Oyeeee! ¿Y estas rosas tan bonitas de quién son? No me digas… por fin Daniel se dignó en regalarte algo decente, ya era hora guapa… ya era hora…
Berenice: No, no son de Daniel.
Jessica: ¿Ah no? ¿Y entonces?
Berenice: Ay “Yessi”…
Jessica: Uy, uy, uy… que me lo veo venir… no me digas que son de...
Berenice: Acertaste, son de Juan…
Jessica: ¡Omg! ¿Pero qué me estás contando? ¿No me digas que el tal Juan del que me platicabas el otro día es el papacito que me acabo de cruzar ahora en el pasillo?
Berenice: Pero Cállate! ¡Qué te puede escuchar alguien! Además que ya es tarde para dar voces…
Jessica: Anda que los zurzan a todos… Pero cuéntame, cuéntame… (Sentándose junto a ella en la cama)
Berenice: Ay Jessica, Juan se enteró del accidente y hasta que no ha logrado verme no ha parado. La verdad que ese chico me tiene descolocada.
Jessica: ¿Descolocada? Descolocada dice la niña… ¡Lo que te tiene es atontada! ¡Despierta Bere! ¿Pero chica, tú que les das?
Berenice: Yo nada, yo no hice nada. No pienses mal porque no van por ahí los tiros, que te conozco. Juan es… es simplemente un… un amigo, eso es, un amigo.
Jessica: Sí, sí… amigo el ratón del queso…
Berenice: ¡Ya no te burles! Que esto es muy serio, jamás me había pasado algo así.
Jessica: A ti te gusta ese chavo, no me lo niegues más.
Berenice: No me gusta, me cae bien, es buena persona nada más…
Jessica: No te creo nada…
Berenice: Ay, ya por favor, es lindo sí, es lindo pero… Yo amo a Daniel, Jessica, él es mi novio y me iba a casar con él.
Jessica: Te ibas, tu lo has dicho, guapa, te ibas, porque me da que ahora ya ni bodorrio va a haber.
Berenice: Ya no sigas con eso, te lo ruego.
Jessica: Dime la verdad, ¿Te gusta ese chico? Y no me mientas porque te conozco desde preescolar.
Berenice: No sé si me gusta, sólo sé que… que me siento bien en su compañía, me hace reír, es tierno, sincero… Bromista que no te quiero ni contar, por cierto… (Molesta)
Jessica: Jajajaja.
Berenice: ¡No te rías de mí! (Enojada)
Jessica: Si no me río de ti, me río de lo que me cuentas. A ver yo sé que esto te ha tomado por sorpresa y que estás hecha un lío, lo entiendo, pero no me vas a negar que ese chico te mueve el piso. Que tendré seis dioptrías pero tan ciega no estoy.
Berenice: ¿Sabes? Cuando me tocó sentí algo muy extraño…
Jessica: ¿Qué te tocó? ¿En dóndeeee? ¡Qué atrevido! (Burlándose)
Berenice: Jajaja, no pienses cosas raras, me tocó en la frente, por lo de la herida.
Jessica: Que ya lo séeee.
Berenice: Sentí como…
Jessica: Como si te recorriera electricidad por el cuerpo ¿A que sí?
Berenice: Sí… (Avergonzada)
HACIENDA CASTILLA-ALCARAZ
En el comedor de la mansión, toda la familia se reune para cenar a una elegante y gran mesa ovalada. Doña Abigail, Diana, Daniel, Carolina, Lorena y el recién llegado Álvaro, conversan mientras degustan del menú. Abigail preside la mesa en uno de los extremos.
Abigail: Ahora que Esteban murió, muchas cosas van a cambiar en la hacienda.
Daniel: Imagino se abrirá el testamento de su marido, ¿Verdad doña Abigail?
Abigail: Así es…
Carolina: Deberíamos esperar a que mi tío y Berenice salgan del hospital para hablar de estas cosas ¿No les parece?
Diana: Carolina tiene razón, ahora lo importante es que tanto Fernando como Berenice se recuperen pronto. Tiempo habrá para hablar de herencias y papeleos.
Abigail: Todavía no le he dicho nada a mi nieta sobre Esteban, la verdad es que no sé como hacer.
Álvaro: Creo que lo mejor será esperar a que mi hermana regrese a la hacienda.
Daniel: Es una lástima que Berenice y don Fernando no hayan podido asistir al entierro esta tarde…
Lorena: Siento mucho lo de don Esteban, doña Abigail. Le vamos a echar mucho de menos…
Daniel: Era un gran hombre, no se merecía morir así…
Abigail: Carol, hija, apenas has probado bocado. ¿Te encuentras bien?
Carolina: Sí, es que estoy cansada… Creo que me iré pronto a dormir.
Lorena: Yo también, quiero ir a visitar a mi hermanita mañana a primera hora. ¿Puedo ir contigo Daniel?
Álvaro: A mí también me gustaría ir, hace más de un año que no veo a mi hermana.
Abigail: Berenice no es tu hermana (Molesta)
Diana: Bueno, mujer, pero como si lo fueran… (Sonríe falsa)
Daniel: Está bien… yo los llevo. Berenice y yo tenemos que hablar sobre la boda, habrá que posponer la fecha para más adelante… Quizá para finales de julio.
Diana: Creo que deberíais esperar unos meses, por respeto a la memoria de don Esteban.
Álvaro: Así es, la familia está de duelo ahora. No sería bien visto que se celebrara una boda tan pronto y más después de la tragedia que hemos sufrido.
Diana: Siento mucho que tu regreso a México haya sido tan desagradable, hijo… La verdad que nadie se esperaba que ocurriría esta desgracia.
Carolina: Por cierto. ¿Y quién se queda con Berenice esta noche?
Abigail: Jessica, ella se ofreció, esa muchacha vale oro.
Daniel: Sí… es muy buena onda. Berenice no podía tener una amiga mejor, la verdad. (Sonríe falsamente)
HOSPITAL CENTRAL DE GUAYMAS
En la habitación de Berenice…
Jessica: Ay Bere, ay Bere…
Berenice: ¿Qué? (Extrañada)
Jessica: Que Juan te gusta aunque no lo quieras reconocer.
Berenice: Pero yo no quiero sentir esto, no quiero. Yo amo a Daniel y el me ama a mí.
Jessica: Mira amiga, una cosa te voy a preguntar ¿Ok?
Berenice: A ver… ¿De qué se trata?
Jessica: Dime la verdad, ¿cuando estás con Daniel sientes lo mismo que con Juan?
Berenice: Bueno… es que…Daniel es tan diferente de él…
Jessica: ¿Diferente en qué?
Berenice: Daniel es más rudo, más…
Jessica: ¿Ves? Has visto cosas en Juan que no tiene Daniel, es por eso que te gusta. Antes me has dicho que te agrada su compañía, que te hace reír, que bla,bla,bla…
Berenice: Ya, por favor, no sigas Jessica.
Jessica: Ok, está bien Berenice, pero yo una cosa te digo. Si ese chico te gusta, tarde a temprano te vas a dar cuenta. Acuérdate de lo que estoy diciendo.
CONTINUARA
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