viernes, 22 de junio de 2012

Capítulo 2: El Atentado




BERENICE

CAPÍTULO 2: EL ATENTADO

HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”


En el segundo piso de la casa, Carolina se encuentra encerrada en el cuarto de baño de su dormitorio. La joven se siente muy mareada y termina vomitando. En ese momento Diana toca a la puerta del aseo.



Diana: ¿Carolina? ¿Carol estás bien cariño? Te escuché toser. ¿Te pasa algo?

Carolina: No, nada, nada Diana, todo está bien, no te preocupes… Enseguida salgo.

Diana: OK, oye, Berenice está en el porche platicando con Jessica, si quieres baja un rato con ellas y así te distraes…

Carolina. No, no, prefiero quedarme en mi cuarto a leer un poco. (Limpiándose la boca con un pañuelo)

Diana: Está bien, como quieras. Por cierto, me dijo mi hija Lorena que cuando quieras quedan las dos para ir al pueblo a tomar algo, si te apetece.

Carolina: OK, Diana, más tarde hablaré con ella, gracias.

Mientras Diana se va, Carolina observa el resultado de la prueba de embarazo que acaba de hacerse en el cuarto de baño. La prima de Berenice no puede creer lo que ve. Según la prueba, Carolina está embarazada. Embarazada de su novio Nicolás.

Carolina: No, Diosito, no puede ser… no… no puedo estar embarazada. ¡Si se entera mi tío me mata! O peor… ¡Capaz y mata a Nicolás! (Nerviosa y preocupada) ¿Y ahora que hago? (Mirándose al espejo)


En el camino que conduce a la hacienda desde los viñedos, Daniel, montado a caballo se dirige hacia la casa para ver a su novia. Inesperadamente se encuentra con Cayetano, quien va manejando su camioneta. Daniel se detiene al mismo tiempo que el capataz. En ese momento Cayetano baja la ventanilla del vehículo y…



Cayetano: ¿Qué hubo don Daniel? ¿Dando un paseo a caballo?

Daniel: Voy a la hacienda Castilla a ver a Berenice, llegaba hoy de Ciudad de México.

Cayetano: Ah sí, es verdad, acabo de verla en el porche hablando con Jessica, esa mujer cada día es mas estrafalaria…

Daniel: Tonta es lo que es, pero en cuanto me case con Berenice las cosas van a cambiar mucho, te lo aseguro. (Sujetando las riendas del caballo, el cual resopla y se mueve inquieto)

Cayetano: ¿Y eso? ¿Tan mal le cae esa vieja?

Daniel: Esa Jessica es una mala influencia para mi prometida, tiene la cabeza llena de pájaros. No me gusta, además para qué quiere Berenice amigas, ya me tiene a mí que voy a ser su esposo dentro de poco.

Cayetano: Tiene razón, recuerde, que a las mujeres cuanta más libertad se les da, peor… Luego se vuelven unas contestonas. Hay que tenerlas atadas en corto, bien corto.

Daniel: Oye, ¿para donde vas a esta hora?

Cayetano: Voy a… voy a dar una vuelta al pueblo… Vengo de los viñedos. Hoy tuvimos un día muy ocupado por acá. Fumigaciones, ya sabe.

Daniel: OK, sí, si, entiendo. Bueno, nos vemos, que lo pases bien. Hasta luego.

Ambos hombres se marchan por lados opuestos del camino. Cayetano en su camioneta y Daniel a caballo de nuevo a galope en dirección a la casa de los Castilla-Alcaraz.



En el porche de la mansión, Berenice y su amiga Jessica siguen conversando animadamente sentadas a la mesa. Ya está oscureciendo, anochece.



Jessica: No te rías, que es en serio. Mírame, ¿A poco este cuerpecito caribeño no tiene su buen “tumbao”?

Berenice: Eres de Querétaro no de Cuba… (A punto de reírse)

Jessica: ¡Qué más dará eso! Pero que aguafiestas que eres… (Rebuscando algo dentro de su bolso de mano)

Berenice: ¿Se puede saber que buscas? (Mirándola con intriga)

Jessica: Las llaves del carro… (Rebuscando en el bolso de nuevo) Ay Bere, ay Bere… que te conozco… Ese chavo te mueve el piso, si llevas una hora hablando de él. A ti ese chico te gusta, no lo niegues. (Sacando unas gafas de sol del bolso, las coloca en la mesa)

Berenice: ¡Cállate! Baja la voz (En voz baja) Qué no ves que alguien te puede escuchar, a este paso se va enterar toda la familia.

Jessica: ¿De qué? ¿De que te gusta el Juan ese? (Sacando un espejo pequeño y un libro y los pone sobre la mesa)

Berenice: ¡Eres muy pesada eh! (Enojada pero muerta de risa a la vez)

Jessica: !Órale! Mírala y parecía tonta la chava… Eres mi ídola, te lo juro por Snoopy. (Sacando hasta un paraguas del dichoso bolso interminable)

Berenice: Oye y a todo esto… ¿Se puede saber cuantas cosas te caben ahí dentro?

Jessica: No sé, pero yo siempre voy preparada para todo que una nunca sabe. Mira que un día me agarró una tormenta y no lo llevaba encima. Mujer precavida, vale por dos.

La pobre Berenice siente que se le agota la paciencia mientras su amiga Jessica se burla aguantando la carcajada como puede. Jessica rebusca dentro de su bolso de mano con tanto ahínco que parece como si tratara de encontrar petróleo en él.

Berenice: ¿Quieres dejar eso de una vez? ¡Me estás poniendo nerviosa! (Quitándole el bolso que parece no tener fondo de todo lo que lleva en él)


HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”


En el dormitorio más importante de la casa, el de doña Abigail y su marido Esteban, la vieja villana charla por teléfono con su hijo Fernando que está en Ciudad de México, en las oficinas de la empresa Bodegas “Castilla-Alcaraz”



Abigail: No, de ninguna manera, hijo. Diana no está invitada a la boda de mi nieta.

Fernando: ¡Diana es mi esposa y tiene que estar conmigo allá este sábado! ¡No me hagas enfadar, mamá! Te he dicho que Diana va a ir y va a ir. ¿Está claro?

Abigail: Siempre tiene que ser lo que tú digas. Pero una cosa te voy a decir, Fernando, si esa mujer se queda a vivir acá en la hacienda, desde ya te digo que…

Fernando: De momento es algo temporal, a Diana no le gusta el campo, ella es una mujer de ciudad. Nada más van a ser unas vacaciones, luego regresaremos al DF.

Abigail: Más vale que así sea, porque no quiero tener que compartir el techo de MI casa con ella. De sobra sabes que nunca me ha caído bien, en cambio Raquel (su primera esposa) era tan distinta… (Extrañando a su nuera)

Fernando: Raquel está muerta mamá, muerta, y te agradecería que no me recuerdes más a mi primera esposa porque ya no puedo hacer nada para sacarla de donde está. Hace más de diez años que nos dejó y nunca va a volver.

Abigail: Lo sé pero Diana no va a ocupar su lugar ahora en esta casa. Nunca estuve de acuerdo en te casaras con ella y menos que te fueras a vivir a México.

Fernando: Alguien tenía que hacerse cargo de la empresa acá, mamá. Las cosas no son siempre como uno quiere, sino como la vida quiere. Además cuando yo me retire, será Berenice quién se ocupe de todo.

Abigail: No estés tan seguro…

Fernando: ¿Por qué dices eso, mamá?

Abigail: Porque tu hija me ha dicho esta mañana que después de la boda tiene pensado solicitar la plaza que hay vacante en la escuela del pueblo. ¿Qué, como la ves?

Fernando: ¿Quéee? (Enojado, aprieta el puño izquierdo)


En el salón de la casa, Berenice se reencuentra con su novio, tras varias semanas separados por motivos de trabajo. Daniel entra por la puerta principal y sorprende a su prometida.



Berenice: ¡Mi amor, qué sorpresa! (Sonríe y corre a abrazarle)

Daniel: Qué bueno que regresaste, mi chula (Besándola con pasión)

Berenice: Te extrañaba (Sonríe dulce) Ya apenas faltan solo dos días para la boda. Estoy deseando que llegue el sábado.

Daniel: Y yo, cariño, y yo… (Sonríe)



PUEBLO DE SANTA VICTORIA, SONORA


En el bar del pueblo, Juan y Nicolás continúan hablando junto a la barra. Multitud de personas entran y salen del local, ya es noche cerrada.



Juan: ¿Qué me dices de Carolina?

Nicolás: Nuestra relación es en secreto, nos vemos a escondidas en la hacienda.

Juan: ¿Qué? No manches, pues como se enteren en esa familia, ya te puedes preparar…

Nicolás: Le he dicho a Carolina que por qué no nos casamos pero tiene miedo a la reacción de su tío Fernando.

Juan: Normal… a poco y su abuela la mete en un convento por estar contigo.

Nicolás: Doña Abigail no es su abuela. Carolina es prima de Berenice por parte de madre, es huérfana desde niña, por eso vive con su tío Fernando. Los padres de Carolina y la mamá de Berenice murieron en un accidente de avión en España hace diez años.

Juan: Ahm… no sabía eso. Pobres... (Triste por Berenice)

Nicolás: No sé que voy a hacer… por eso te digo que no te enamores de Berenice, no te conviene. Si no te vas a ver como yo, o peor…

Juan: ¿Y que sugieres tú que haga entonces?

Nicolás: ¿Por qué no le das una oportunidad a Nuria? Esa chica se muere por ti.

Juan: Pero yo no siento nada por ella, Nico. Nuria es… como decirte, la veo como una hermana, una buena amiga, pero nada más.

Nicolás: De veras Juan, si yo estuviera en tu lugar no me lo pensaba ni un segundo. Nuria es una chica muy bonita, muy dulce, y no me irás a negar que tiene un cuerpo que vamos… quita el sentido, macho. (Se burla)

Juan: ¿Y si no siento luego nada por ella, qué? No quiero lastimarla, yo la veo como amiga nada más. (Triste, porque la tiene mucho cariño)

Nicolás: Pero a lo mejor si comienzas a salir con ella y a tratarla más, pues tal vez poco a poco sientas algo más que amistad. Anda, dale una oportunidad a Nuria y no te hagas ilusiones con Berenice. Nuria es la chica que te conviene. Hazme caso.

Juan: Bueno, lo pensaré, tal vez deba comenzar a verla como mujer y no tanto como una niña…

Nicolás: Ya no es ninguna niña, ¿pero tú has visto cómo se ha puesto?

Juan: ¡Jajajaja, eres un obseso! (Le da un coscorrón en la cabeza con una mano)

Nicolás: Jajajaja. Bueno te dejo que yo mañana si trabajo en la hacienda, me toca entrenar varios caballos.

Juan: OK, nos vemos mañana.

Ambos se despiden a la puerta del bar. Mientras Nicolás se aleja por las calles del pueblo ya de noche, Juan camina hacia su casa, pensando en Berenice. Al llegar a su calle, se encuentra en la casa de enfrente con su vecina Nuria, la chica que está enamorada de él desde hace tiempo.



Nuria: ¡Hola Juan! ¿Qué tarde llegas, no? (Sonríe) ¿Qué tal el nuevo trabajo?

Juan: Sí, me entretuve con Nico en el bar. y entre plática y plática se nos pasó la hora. El trabajo… pues bien, bien…

Nuria: Oye, quería pedirte un favor…

Juan: Tú dirás. ¿Para qué soy bueno? (Acercándose a ella)

Nuria: Es que no se que le pasa a mi tele que no se ve, tenía puesta la novela y se me ha ido la imagen en un segundo. ¿Podrías echarle un vistazo a ver? Mi papá no regresa hasta mañana y…

Juan: No te preocupes, yo te ayudo. A ver… (Ambos pasan a la humilde casa de Nuria)

El joven se pone a mirar la televisión y revisa el cable de la antena, mientras Nuria le observa sin decir nada. La chica no le quita ojo de encima… Nuria se quita la bata que llevaba y se queda en un sexy y corto camisón blanco.

Nuria: ¿Puedes arreglarlo? (Sonríe)

Juan: Sí, tenía un cable suelto aquí atrás, ya está. Prueba a ver si prende con el mando a distancia.

Nuria: (Enciende la TV) ¡Gracias Juan! (Sonríe) ¿Qué haría yo sin ti?

Al volver la vista hacia Nuria, Juan se queda mudo al verla así tan sensual. El camisón marca todas sus curvas y el chico se pone un poco nervioso, intentando mirar hacia otro lado. Nuria trata de seducirlo. La situación es incómoda para él.

Juan: Bueno, este… me voy a casa que se me hace tarde y mi madre se va a preocupar.

Nuria: ¿No quieres tomar algo? ¿Cerveza, un jugo?

Juan: No, no… gracias, en serio. Tengo que, tengo que irme… (Mirando el escote de Nuria que deja ver parte de sus generosos senos) Hasta mañana.

Nuria: Chao Juan… (Triste ya que su táctica de seducción no ha funcionado esta vez)

Al salir de casa, Juan resopla, Nuria ha conseguido ponerle nervioso con su actitud y es que nadie es de piedra.


AL DÍA SIGUIENTE…

HACIENDA “LA MIRANDESA”


En los jardines que rodean la mansión de Daniel, Berenice y su hermanastra Lorena conversan, ambas frente a frente.



Berenice: Estoy segura que has sido tú la que ha desordenado los documentos de identificación de los caballos de Daniel. No me queda la menor duda. Es aparecer tú y ya estamos…

Lorena: Mira hermanita, no tengo ganas de discutir. Tienes una paranoia en la cabeza… te piensas que todo el mundo te quiere hacer daño. (Sonríe falsa)

Berenice: Perdón, todo el mundo, no. Sólo tú (Señalándola) Pero claro que se puede esperar si aparte de envidiosa siempre has sido una…

Lorena: Cuidado con lo que dices ¿eh? (Enojada)

Berenice: Esto fue obra tuya… no me cabe la menor duda.

Lorena: Ay por favor, no me culpes a mí de tus problemas. ¿Quién te manda a ti ponerte de ayudante de Daniel en esta hacienda? ¿Qué quieres? ¿Ser una esposita abnegada y servicial? (Burlándose)

Berenice: Más vale que te calles….

Lorena: Además, siempre hay una primera vez para equivocarse en el trabajo… (Burlándose)

Berenice: ¿Por qué no admites que me quieres perjudicar? Lo único que andas buscando es que Daniel se enoje conmigo y así metértele por los ojos, eres una descarada.

Lorena: Mira, no tengo ganas de discutir… Paso de ti (Se da la vuelta, dándole la espalda)

Berenice: Ahora me vas a escuchar…

Lorena: Mira hermanita… (Voltea) Escúchame bien lo que te voy a decir. ¿Ok? ¿Nunca te han dicho que esa obsesión que tienes con Daniel, es patológica?

Berenice: Yo no estoy enferma (Enojada)

Lorena: No, lo que estás es… l-o-c-a. (Sonriendo)

En ese momento Berenice pierde la paciencia y le suelta una fortísima cachetada a Lorena. Escuchamos música incidental. Lorena se la devuelve con la misma intensidad empujando a Berenice, ambas caen en la piscina y siguen peleando.

Lorena: !Estúpida! (Chapoteando en el agua)

En ese momento aparece Daniel y casi al mismo tiempo Juan.

Juan: ¿Se puede saber que está pasando aquí?

Mientras el primero las observa riendo desde el borde la piscina, Juan se lanza al agua para separarlas, interponiendose entre las dos. Daniel se marcha riéndose de la situación.



Daniel: Jajaja.

En la piscina…

Lorena: !Te odioooo! (apartándose el cabello mojado de la frente)

Juan: !Ya esta bien! !Basta! (Separándolas)

Berenice: Esta me la pagas Lorena... esto no se va a quedar así.

El pobre Juan trata de separarlas como puede, mientras Lorena se le queda mirando muda e impresionada. Le ha gustado Juan. Lorena le observa con deseo y a la vez con ternura. ¿Será que la rubia se va a enamorar de él? Mientras Berenice se marcha a cambiar de ropa, muy enfadada, Lorena y Juan se quedan en la piscina. Juan sale primero y trata de ayudarla a salir del agua agarrándola de una mano.

Lorena: Gracias… ¿Y tú quien eres?

Juan: Me llamo Juan, soy el nuevo peón de la hacienda Castilla, estoy aquí por que Daniel me pidió ayuda con los caballos hoy y doña Abigail aceptó y me dio permiso. Mucho gusto.

Lorena: Yo soy Lorena, Lorena Velásquez. Encantada. Mi hermanita es una estúpida, la verdad, me saca de mis casillas.

Juan: ¿Qué tan mal se llevan o qué? (Sorprendido)

Lorena: Peor de lo que te imaginas… Berenice es una envidiosa, una maleducada. Es mala gente, te lo digo yo, hazme caso.

Juan: ¿En serio? (Pensando: No… no puede ser…)

Lorena: Bueno ya dejemos de hablar de esa naca y cuéntame de ti…

Juan: No sé, ¿Qué quiere que le cuente? Mi vida es muy sencilla, antes era panadero pero me despidieron y tuve que buscarme otro empleo. Apenas es mi segundo día acá. (Sonríe)

Lorena: Aja… (Mirándole a los ojos, a la boca… ) Y… dime… este… ¿Y tienes novia?

Juan: (Avergonzado) Bue… bueno, novia no, tengo una amiga pero…

Lorena: Nada eso no es nada, un chico como tú necesita una novia, hombre. (Sonríe)

Juan: Lo que pasa que no me quiero enamorar… la chica con la que terminé hace dos años me hizo mucho daño y sufrí mucho, por eso prefiero estar sólo, señorita.

Lorena: Anda, tutéame, guapo, Lorena, para ti Lorena. (Sonríe, mirándole fijamente a los ojos y a los labios)

Juan: Bueno, lo siento voy a cambiarme, tengo que irme a…

Lorena: Espera, yo te ayudo… (La rubia termina de desabrocharle la camisa mojada y se la quita)

Juan: No, si no hace falta yo me busco algo por ahí. Gracias (Avergonzado de que le vea semidesnudo)

Lorena: Bueno está bien, como quieras… (Observándole el pecho con deseo, se muerde el labio inferior) Cualquier cosa que necesites, me llamas ok. Estaré en la casa grande. (Sonríe) Chao, guapo.



HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”


En la cocina de la mansión, Diana charla con su amante Cayetano.



Diana: ¿Está todo listo para mañana? No quiero ningún fallo, ¿Me escuchaste?

Cayetano: No te preocupes, mi chula… (Abrazándola, intenta besarla)

Diana: ¡Suéltame! (Se suelta) ¿Pero te volviste loco o qué? ¿Qué tal si alguien nos ve? (Molesta)

Cayetano: Perdón, pero es que me tienes muy… abandonado. Extraño tu cuerpo, tus besos, tus caricias… ese olor a hembra que me vuelve loco de pasión como un toro.

Diana: Yo también te extraño pero tenemos que andarnos con cuidado, no quiero que todo se desbarate por un simple calentón. ¡Piensa con la cabeza, no con lo de abajo! Hazme el favor.


PUEBLO DE SANTA VICTORIA


En la humilde casa de Juan, en la sala de estar, nuestro protagonista conversa con su madre mientras cena sentado a la mesa. María, en su butaca descansando como cada noche, está viendo su novela favorita en la televisión, “El Amor de mi Vida”. Y es que María es una fanática de las telenovelas. Se la pasaría 24 horas delante de la televisión.



María: ¡Esa perra de la Vanessa me lleva los demonios, pero que mala es la condenada!

Juan: ¿Qué estás viendo mamá? ¿De qué hablas? (Mientras parte un filete con el cuchillo)

María: De la novela, cariño, de la novela. Está cada día más padre pero la tipita esta no la aguanto. Tu no veas la bicha que está hecha, menos mal que Daniela no es boba…

Juan: Jajaja, tú y tus novelas, mamá (Sonríe) Oye, cambiando de tema quería decirte que hoy hablé con los del banco y… (Cambiando el semblante)

María: Calla mijo que ya sale Colunga… (Embobada)

Juan: Escúchame mamá, lo que te tengo que decir es muy serio. (Ella voltea a mirarle)

María: A ver dime… (resignada a perderse las escenas de Fernando Colunga en su novela)

Juan: Si no pagamos lo que debemos de la hipoteca, el banco se puede quedar con la casa.

María: ¿Quéeee? ¿Cómo así?

Juan: Así que ya podemos andarnos derechitos, porque como las cosas se pongan color de hormiga… (Preocupado)

María: Ay dios mío… (Asustada)


UN DÍA MÁS TARDE…

HACIENDA “CASTILLA-ALCARAZ”


Ha llegado el gran día, el día del enlace matrimonial entre Berenice y su prometido Daniel. En la recámara de la joven, situada en el primer piso de la mansión familiar, Berenice se encuentra ya vestida de novia con un elegante traje blanco y el cabello recogido, adornado por unas flores blancas. La joven conversa con su abuelo don Esteban ya trajeado para la ocasión.



Esteban: Estas preciosa, mi amor. Como toda una princesa de cuento. Ojala pudiera verte hoy tu madre, mi vida. (Sonríe)

Berenice: Sí, ojala estuviera hoy acá con nosotros… (Triste) Gracias abuelito (Le da un beso en la mejilla) Te quiero.

Esteban: Bueno, vayamos bajando porque tu padre ya está esperándonos en el coche para llevarte a la iglesia, hija.

Berenice: ¿Finalmente vienes tú con nosotros en el carro, abuelo?

Esteban: Si, ya le dije a Fernando que vamos los tres juntos.


PUEBLO DE SANTA VICTORIA


En la iglesia del pueblo, todos los invitados esperan la llegada de la novia. En el altar mayor vemos a Daniel vestido de novio esperando a su prometida. La madrina de boda es Diana, ya que Daniel ya no tiene padres. El padrino será don Fernando, padre de Berenice. Entre los asistentes están también Lorena, Carolina, Jessica y doña Abigail. Un total de unas 200 personas llenan el templo a esa hora de la mañana, son casi las doce del mediodía…




En el altar mayor, Daniel y Diana conversan.

Diana: ¿Nervioso verdad? (Sonríe, muy elegantemente vestida de rojo)

Daniel: Sí, ya quiero ver a Berenice. Pero parece que se retrasa…

Diana: No te preocupes, muchacho, es la tradición, todas las novian son así. (Sonríe falsa)


CAMPOS DE SONORA


Un elegante coche negro tipo Mercedes Benz circula por la carretera que une la hacienda “Castilla-Alcaraz” y el pueblo de Santa Victoria. En él viajan Berenice, don Esteban y Fernando quien maneja el vehículo.



Nieta y abuelo van en el asiento de atrás, conversando animadamente. Berenice sonríe en el día más feliz de su vida, pero en ese momento una camioneta negra se les acerca por detrás y comienza a empujar el coche con violencia. Cayetano, encapuchado para no ser reconocido, trata de sacar al Mercedes de la carretera.

Fernando: (Al volante) ¿Pero qué diablos…?

Berenice: ¿Qué ocurre papá? (Asustada se agarra de la mano a su abuelo)

Esteban: Tranquila, hija, tranquila… (Nervioso, intenta calmar a su nieta)

Fernando: ¡Agarraros bien, esa camioneta está tratando de empujarnos fuera de la carretera!

Berenice: ¿Quéee? (Angustiada)

Justo no termina de hablar cuando Cayetano empuja otra vez con la camioneta al coche nupcial con fuerza. El villano coloca el vehículo paralelamente al coche intentando empujarlo lateralmente. Saltan chispas entre ambos carros. Don Fernando no es capaz de controlar el coche. Berenice se siente muy asustada y nerviosa. Ninguno de ellos tres entiende qué está pasando.

Berenice: ¡Papá, tengo miedo! (Asustada)

Fernando: ¡No te preocupes, hija! ¡Tranquila, cariño, tranquila!

En esto Cayetano vuelve a acercar la camioneta empujando el coche con una violencia bestial. Ambos autos circulan a toda velocidad y levantan una impresionante polvareda a su paso por el camino, la camioneta empuja al coche contra el borde de la estrecha carretera rural. Cayetano trata de sacar el auto de la vía a toda costa. En segundos Fernando pierde el control del vehículo. En ese momento el carro se sale de la carretera violentamente hacia los campos, cayendo por un terraplén y dando hasta 3 vueltas de campana. El accidente es totalmente espectacular. Escuchamos música incidental.


CONTINUARÁ…

*****

AVANCE: EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO

En el patio de cuadras de la hacienda Castilla-Alcaraz, Nico le cuenta a Juan algo que le deja sorprendido y a la vez muy preocupado...

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